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Image credit: John David Mercer-USA TODAY Sports

Traducido por Pepe Latorre

El COVID-19 ha afectado la vida de todos de una u otra manera. La MLB se ha suspendido de forma indeterminada y eso hace que los peloteros estén en el mismo barco que el resto de los mortales. Hoy, le echamos un vistazo a cuatro jugadores que llegaban al 2020 buscando una oportunidad y a los que la suspensión de la temporada les va a afectar especialmente.

Félix Hernández

‘King’ Félix fue el jugador franquicia de Seattle durante una década. A los veintitantos, después de tramos verdaderamente dominantes, parecía una apuesta segura para el Salón de la Fama. Sin embargo, el lanzador, que cumplirá 34 años pronto, ha visto crecer su ERA y su FIP cada temporada desde 2015. Su infierno particular alcanzó una nueva cota en 2019: en su última temporada con los Mariners fue castigado por las lesiones y promedió un ERA de 6.40. Después de 17 años en la misma organización, Hernández firmó un contrato de un año sin plaza garantizada en la plantilla con los Braves unas semanas antes del comienzo de los entrenamientos primaverales. Un nuevo comienzo con una franquicia que buscaba lanzadores veteranos que le dieran profundidad.

Los Braves esperan que su rotación sea liderada por un trío de veinteañeros que ha dejado muy buenas sensaciones en las dos últimas campañas: Mike Soroka, Mike Foltynewicz y Max Fried. La lesión de Cole Hamels, una nueva incorporación que era clave, aumentaba considerablemente las opciones de Hernández. En vez de tener que competir con Kyle Wright y Sean Newcomb, la baja de Hamels le garantizaba un puesto como abridor. Y Hernández lo hizo lo mejor que pudo: solo permitió tres carreras y repartió 14 ponches en 13 ⅔ carreras. Según la evaluación de Baseball-Reference, su nivel estaba entre Triple A y las Ligas Mayores.

Ahora, con la temporada pendiendo de un hilo, cualquier ventaja que Hernández hubiera conseguido de cara a la rotación ha desaparecido. Sin la ausencia de Hamels, las opciones de Hernández disminuyen. Como se ha dicho en alguna otra parte los Braves ya optaron por un movimiento similar a este en 2018. Adquirieron a Aníbal Sánchez y este consiguió revitalizar su carrera. Sí Hernández consiguiera imitar a Sánchez, estaríamos ante uno de los mejores regresos del año, pero ahora quién sabe lo que puede pasar.

Clint Frazier

Desde que llegó a los Yankees en el verano del 2016 como la pieza central del traspaso de Andrew Miller, Frazier se ha encontrado con todo tipo de trabas. Es cierto que su ofensiva ha dejado destellos, pero un desafortunado historial de lesiones (incluida una conmoción cerebral que afectó mucho a su rendimiento en 2018) ha lastrado mucho sus oportunidades de aportar al equipo con regularidad. Si añadimos a esto problemas graves en defensa y encontronazos con la prensa (sin entrar a valorar si ha tenido culpa o no) entenderás que las cosas no han sido fáciles para el ‘Trueno Rojo’.

El asunto es que en los Yankees no faltan las lesiones. Esta primavera no ha sido distinta. Aaron Hicks, el jardinero central, se está recuperando de una Tommy John y se estima que no volvería hasta el parón del Juego de las Estrellas. Giancarlo Stanton, que solo disputó 18 partidos el año pasado debido a distintas dolencias, sufrió una lesión en la pierna hace un mes y no era seguro que hubiera estado listo para el comienzo de la temporada. Y luego está lo de Aaron Judge, que no llegó a jugar ni un solo partido en primavera por lo que se pensaba que era una lesión en el hombro. Luego resultó ser una dolencia en los pectorales y finalmente un pulmón colapsado (!!) del que ya está recuperado.

Con tres jardineros All Star en el la enfermería, y siendo Stanton el único con opciones de volver pronto, había mucho tiempo de juego disponible. Y Frazier había hecho méritos: en lo poco que se llevaba de primavera había alcanzado almohadillas con un promedio de .455 en 33 apariciones al plato, había acumulado siete bases por bolas, cuatro dobles y solo cuatro ponches. Y lo más importante: estaba sano. Ahora, sin partidos en el futuro inmediato, las opciones de Frazier se complican. Los Yankees podrían tener a todos sus titulares recuperados cuando la temporada se reanude.

Josh James

A pesar de haber sido un abridor durante la gran parte de su carrera profesional, James solo ha abierto cuatro de sus 55 juegos en las Ligas Mayores. Sin embargo, llegó a estos entrenamientos primaverales buscando un hueco en la parte baja de la rotación de los Astros. Cuando a principios de marzo se hizo público que el as Justin Verlander arrastraba molestias en el tríceps, se empezó a contemplar la posibilidad de que James se colara en la rotación y ganara algo de protagonismo. Él, una nueva cara como Auston Pruitt y Framber Valdéz, un zurdo en su tercer año de servicio, iban a luchar por las dos últimas plazas disponibles.

Con la temporada suspendida, James es otro jugador que ha perdido una gran ocasión. Una serie de problemas de salud que no se diagnosticaron retrasaron significativamente su llegada a la Gran Carpa. No se estableció hasta que tuvo unos 25 años. Ahora tiene 27, conseguir un puesto como abridor sería otro paso importante en su carrera. Con Verlander de vuelta para el inicio de la temporada (sea cuando sea), James lo tiene mucho más difícil de lo que lo tuvo en primavera.

Randy Dobnak

Dobnak debutó poco después del Juego de las Estrellas. Tenía 24 años. Su nombre sonó mucho durante un breve espacio de tiempo porque los Twins le eligieron para abrir el segundo partido de la Serie Divisional ante los Yankees. Las cosas no salieron especialmente bien en esa ocasión, pero Dobnak comenzó su carrera en la Mayores sólidamente. Entre agosto y septiembre lanzó 28 ⅓ para Minnesota con un ERA de 1.59.

No cumple los requisitos para ser considerado un lanzador “típico” de estos tiempos. Su mayor virtud es el control (su ratio de bases por bolas se ha mantenido en el 5% en las casi 300 entradas que ha lanzado en las Menores) y su lanzamiento estrella una recta de dos costuras que se mueve en las 90 millas y que se localiza en la parte baja de la zona de strike. Pero la pasada campaña impresionó a los Twins y una primavera con actuaciones sólidas (tres carreras en 10 entradas) no había dañado sus opciones. Se perfilaba como uno de los favoritos de cara al quinto puesto de la rotación.

El problema para Dobnak es que el tipo al que iba a reemplazar (Rich Hill) podría estar sano para cuando comience la temporada. Hill firmó con Minnesota durante la temporada invernal, poco antes de someterse a una operación de codo que le tendrá fuera otros dos o tres meses. Es cierto que tanto la edad como el historial de lesiones de Hill le darán oportunidades de sobra a Dobnak. Sin embargo, es difícil no tenerle cierto cariño. Dobnak ha tenido que recorrer un camino muy poco convencional antes de llegar a las Ligas Mayores: no fue seleccionado en el draft y acabó jugado en ligas independientes. La historia mediática de como conducía para Uber mientras estaba en las ligas menores (y las burlas crueles que esto provocó entre ciertos aficionados) hizo que se convirtiera en una figura simpática durante la aventura de los Twins en la postemporada. Es alguien al que es fácil apoyar y hubiera sido bonito verle formar parte de la rotación de los Twins al final de los entrenamientos primaverales.

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