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Image credit: USA Today Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Nick Anderson sentía que lo iban a cambiar. La temporada pasada, el diestro de 2 metros de estatura escaló puestos en la Liga Internacional en Triple-A con 88 ponches en 60 innings, pero los Twins no le ascendieron al primer equipo en septiembre. Su temporada acabó a un pasito de las Grandes Ligas.

En vísperas del día en noviembre en el que los equipos deben añadir a la lista de 40 jugadores elegibles para la Regla 5 o exponerlos al reclutamiento, el agente de Anderson le transmitió el rumor de que varios equipos estaban interesados en el lanzador de 28 años. Uno de esos equipos, los Marlins, adquirió al nativo de Minnesota a cambio de Brian Schales, un tercera base de 23 años de Doble-A con un OPS de .660 de por vida.

Anderson debutó el 28 de marzo y ha producido el tercer mejor WARP para un lanzador con los Marlins esta temporada. Sus números periféricos son llamativos aún si su ERA no lo es todavía—33 ponches en 18 entradas y un DRA de 2.61 (el segundo más bajo en los Marlins) apoyado por una bola curva de barrido y propensión a elevar su bola rápida de 95 mph (151 kph). Se enfoca en trabajar hacia arriba y abajo con los bateadores. No le preocupa la velocidad de giro de bola curva. Y el mejor relevista de los Marlins tiene otro lanzamiento en su bolsillo trasero.

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La rareza del lanzamiento rompiente primario de Anderson es cómo lo clasifican los sistemas de seguimiento de lanzamientos. Algunos lo marcan como slider y otros como curva. ¿Cuál es correcto?

“Es una bola curva”, me dijo Anderson. “A veces se marca como slider, y no sé por qué”.

Anderson aprendió el lanzamiento hace algunos años, cuando un entrenador en el sistema de los Twins le quizo enseñar un cutter. No pudo tomarle la medida a este lanzamiento, pero le gustó la forma de agarrar la pelota. “Moví mi pulgar un poquito, ajusté, empecé a lanzar y se convirtió en una curva”, dijo Anderson.

La manera de agarrar la pelota que utiliza actualmente es eso que aprendió con Minnesota y él la ha ido perfeccionando. Aplica la misma presión en ambos dedos, usando el pulgar como punto final de presión en la costura debajo de la pelota. La clave para Anderson es lanzarla como una bola rápida—algo que se oye comúnmente acerca de pelotas rompientes con la esperanza de disfrazar el lanzamiento.

La forma de agarrar la pelota de Anderson al lanzar una curva. (Foto: Lance Brozdowski)

Debido a la forma en que esta publicación clasifica el lanzamiento, algunos rangos percentiles serán relativos a otros sliders en el béisbol, pero todavía son relevantes. El lanzamiento se sitúa dentro del percentil 88 del movimiento vertical entre los relevistas con más de 50 sliders lanzados. Su tasa de abanicadas es aún mejor, flotando en el percentil 96 al 61% entre los lanzadores con los mismos parámetros. El lanzamiento tampoco se mueve de lado a lado, lo que le confiere profundidad con una inclinación mínima.

El método de ataque preferido por Anderson es la elevación de la bola rápida combinada con bolas curvas que se rompen hasta o por debajo de la parte inferior de la zona de strike. Sin embargo, en la era de la velocidad de rotación, Anderson ha encontrado el éxito con una de las curvas con tasa de rotación más bajas del béisbol. Su promedio de 2076 revoluciones por minuto lo coloca en el 6% inferior en la Liga entre los lanzadores con al menos 25 bolas curvas lanzadas.

“Me lo dijeron el año pasado”, dijo Anderson en respuesta a la cuestión de su tasa de rotación con su curva. “Pero es algo sobre la tasa de rotación y las curvas; de hecho oí que no existe una correlación a su eficacia o qué tan buena sea”.

En resumen, Anderson tiene razón. Añadir 10-20 rpm no va a aumentar su tasa de abanicadas en un 1-2%. Eso es porque otros factores entran en juego. Mike Petriello escribió una guía para principiantes sobre el giro de bola curva en 2016. La clave primordial es que el giro en una bola curva está compuesto de un giro útil, que aumenta el movimiento de la bola, y giroscopía, o giro paralelo, que hace muy poco.

Para inferir más sobre una bola curva, necesitamos saber el giro útil separado de la tasa de efecto total. Esto informa nuestra comprensión del verdadero significado de cada tasa de giro. (Y algo que pronto podríamos saber con el cambio a la tecnología de rastreo óptico de las Grandes Ligas.) Así es como Robbie Ray y Tyler Glasnow pueden tener buenas bolas curvas, a pesar de que las bolas rompientes del primero tienen 800 rpm menos.

Anderson tiene una bola curva de baja rotación y un movimiento vertical por encima de la media para un slider, pero muy poco movimiento vertical para una bola curva. En cierto modo, borra la línea divisoria entre los dos lanzamientos. La verdadera pregunta es: ¿en qué momento un slider puramente vertical se convierte en una bola curva? Esta es la razón por la que el lanzamiento se clasifica de forma diferente según las diferentes fuentes. Pero es efectivo por otras razones que no sean la tasa de giro y su rompimiento. “Creo que todo está en el ángulo del brazo, cómo lanza la persona”, dice Anderson.

Una razón del éxito de Anderson podría encontrarse en una combinación de dos factores: el alto ángulo del brazo y la falta de movimiento de lado a lado en su bola curva. “En realidad, sólo intento trabajar arriba y abajo”, me dijo Anderson, que respalda su actuación esta temporada.

Anderson también logra una buena cantidad de su movimiento después del punto en el que el bateador toma la decisión de abanicar. Se ubica dentro del percentil 84 (mínimo 100 lanzamientos) en una métrica de esta publicación llamada “plate pre max ratio” o proporción pre-máxima al plato, o más simplemente, la diferencia que un lanzador lanza con diferencia en la ubicación del plato proviene del movimiento después del punto de toma de decisiones del bateador. Incluso si su bola curva no se mueve mucho verticalmente en relación con otras curvas, ese movimiento llega tarde, apoyando su tasa de abanicadas en ese lanzamiento.

Pero lo de Anderson tiene más tela. La temporada pasada lanzó un cambio de velocidad en el Triple-A, un lanzamiento que no ha lanzado esta temporada en las Ligas Mayores. “¿Por qué tratar de arreglar algo que no está roto?” Anderson explica.

Arrancó esta temporada lanzando únicamente bolas rápidas y curvas debido a su éxito inmediato con la combinación. El 6 de marzo en Wrigley Field, mencionó su falta de sensación con la curva, lo que le llevó a avanzar a dos corredores sin ponchar a ninguno—sólo la segunda vez que no había registrado un ponche en toda la temporada. Incluso eso no lo convenció a lanzar su cambio de velocidad.

“Chance y si lo tiro, dirán ‘Vaya, también cuenta con un cambio de velocidad?!’”, dice Anderson. A pesar de no lanzar ese lanzamiento durante casi dos meses, virtualmente garantiza que lo hará en algún momento. “Cien por ciento”, promete Anderson. “Lo voy a lanzar en algún punto”.

Anderson no pudo sacar ningún out por primera vez esta temporada el viernes contra los Mets. Su tendencia a permitir cuadrangulares aparece nuevamente, una de las únicas manchas en su currículum de 2019. Su habilidad para evitar bates es todavía de elite, pero si no replica lo que logró a principios de temporada—29 ponches en 14 1/3 innings—podría ser momento de tirar ese cambio de velocidad.

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