keyboard_arrow_uptop

(More information on BP En Espanol.)

Traducción por Marco Gámez

El hashtag no oficial de los playoffs del 2017 es #Bullpenning. Brian Kenny acuñó el término en MLB Network y en su libro sobre la evolución del análisis de béisbol, Ahead of the Curve. Este término se ha convertido, durante el último año y fracción, en parte de lo que Kenny representa, pero más recientemente, se ha incluido dentro de la conversación sobre béisbol nacional. Durante este mes, con lanzadores abridores teniendo actuaciones más cortas que algunos segmentos del programa MLB Now, el uso de los relevistas es tema dominante en el panorama de postemporada.

¿Es esta la era del #Bullpenning? ¿Deberia serlo? ¿Es bueno o malo para el béisbol? ¿Se puede hacer durante una temporada completa, o este fenómeno está confinado permanentemente a esta ventana específica? ¿Hay alguna manera de que la MLB pueda impedir que suceda, si así lo elijan? ¿Deberían elegir hacerlo?

Me encantan los debates sobre los playoffs, pero el número de veces que estas preguntas se han hecho y no han sido contestadas es excesivo. Sin mucho acierto, tal vez, he decidido que la mejor manera de concluir estas conversaciones es analizándolas. Hagamos todo lo posible para responder realmente las preguntas importantes de este ámbito, de modo que (de aquí en adelante) podamos hablar más sobre los jugadores y los lanzamientos que desarrollan la acción en el campo de juego a lo largo de octubre.

En primer lugar, tenemos que hablar de lo que el #Bullpenning (voy a dejar de usar el hashtag desde ahora, lo prometo) es realmente. El concepto que Kenny se refiere a un mundo, más o menos, donde la rotación de abridores es inexistente. Él cree que la evolución del juego se está inclinando hacia aperturas más cortas y más frecuentes para los lanzadores que hoy son considerados como abridores tradicionales y quizás algunas más largas para los lanzadores que últimamente han estado restringidos a roles de bullpen jerárquicos, donde cada uno lanza una entrada. Nunca, bajo las máximas de bullpenning, se enfrentará un lanzador a la alineación rival tres veces en un partido. La idea es hacer que todos lancen con más fuerza (preocupándose menos de su ritmo), dar a los bateadores menos oportunidades de echar un vistazo al repertorio y secuencias de cada lanzador, y tomar decisiones de usar cada brazo de acuerdo a los enfrentamientos y situaciones, en lugar de hacerlo bajo las restricciones creadas por las reglas de acreditar victorias y salvados a los lanzadores.

Vamos a tomar esa amplia definición y desmenuzar si lo que hemos visto hasta ahora en las Series Divisionales (y los partidos de Comodín) es un reflejo de ella. Para mí, la razón principal de esta estrategia tiene que ver con disminuir el dolor y el castigo que sufren los lanzadores cuando trabajan más y más en un partido determinado. Hay un debate legítimo sobre si las consecuencias negativas de lanzar contra una alineación oponente con mayor frecuencia se deben a la familiaridad de los oponentes o a la fatiga del lanzador, pero de cualquier modo, el bullpenning debería evitar que este se vuelva un problema. En ese sentido, 2017 marca un hito para el futuro bullpenning.

Porcentaje de Lanzamientos Hechos por Lanzadores Enfrentándose a los Bateadores opuestos por Tercera o Cuarta Vez, Postemporada, 2008-2017 Temporada Porcentaje

Temporada

Porcentaje

2008

16.8

2009

17.3

2010

19.0

2011

15.6

2012

16.0

2013

16.5

2014

14.2

2015

14.2

2016

9.6

2017

7.4

 

Se vio una desviación importante la temporada pasada, por supuesto, pero esta tendencia ha continuado y se ha vuelto más exagerada. No se debe sólo a que los abridores salen del partido más temprano. Todo el personal de lanzadores se está involucrando con mayor frecuencia que antes. De los 314 partidos efectuados en la historia de los playoffs en los que un equipo usó al menos seis lanzadores, 34 de ellos han ocurrido desde el comienzo de octubre pasado.

Claro está, eso no significa que estamos en una era de bullpenning. El bullpenning es una estrategia. Es un plan de juego. Muchos de los ganchos rápidos empleados este parecen ser más una medida de emergencia en lugar de una táctica. En Septiembre pasado, Neil Weinberg escribió un artículo en FanGraphs sobre el repentino y marcado rumbo que ha tomado la tendencia de menos lanzamientos y entradas por apertura. Weinberg señaló que, aunque podría parecer que la liga estaba tomando en cuenta la protección de sus lanzadores y la prevención de lesiones a los abridores más seriamente que nunca, la realidad parecía ser que los gerentes sólo estaban reaccionando a los resultados dentro de los partidos, sin tomar en cuenta el hecho de que los jonrones estaban volando a tasas récord.

En otras palabras, lo que pudo haber constituido una causa para quitarle la pelota a un lanzador cambió desde principios de 2015 a finales de 2015, pero los gerentes no cambiaron los criterios de desempeño que provocaron este cambio. Ahí es donde nos ubicamos un año después. Los managers creen (a menudo erróneamente) que un lanzador que permite un home run temprano (o dos, especialmente) simplemente no está en su mejor forma ese día, y que sacarlo del partido es la única manera de evitar que los rivales sigan produciendo copiosamente. Ahora, a menudo, sacar al lanzador es la decisión correcta, pero la cadena de pensamiento que conduce a esa decisión no es la correcta.

En este momento, la mayor parte de la liga no logra determinar una estrategia adecuada para ganar en octubre, a diferencia de algunos equipos puntuales (como los Cardinals 2011, los Giants 2014 y los Indians 2016) que tuvieron éxito en las últimas temporadas. Esto no significa que no nos estamos moviendo hacia un futuro de bullpenning. Estamos en ese camino. Sin embargo, todavía habrán rotaciones de pitcheo, pero ya no serán de cinco brazos o rotaciones de cinco días y los brazos asignados a estas tareas no tendrán un estatus especial. El futuro del pitcheo, salvo por un cambio en las reglas o la logística básica del juego, es un montón de chicos que lanzan entre una y tres entradas cada tres días o algo parecido, con un par de ases especializados que, sencillamente, serán usados cada vez que su presencia sea altamente requerida.

Nada de eso será realmente nuevo. Es, básicamente, una vieja idea rediseñada por realidades que son nuevamente entendidas. Los ases de la rotación lanzaban como relevistas con bastante frecuencia durante primera mitad del siglo XX. La rotación no existía entonces; los equipos usaban a sus mejores lanzadores tan a menudo como podían. Debido a que no había un rol rígido de bullpen o rotación, los managers sacaban a sus abridores de manera mucho más liberal. Con el paso del tiempo, a medida que los lanzadores ganaron mucho más independencia (a través de la agencia libre) y la tarea de lanzar en las mayores se hizo más difícil, ese modelo tomó un camino lateral, y fue reemplazado por uno que garantizó a los jugadores papeles marcados.

Ese cambio no fue sin mérito, pero a medida que el juego ha evolucionado, ese cambio se ha quedado. Eventualmente, vamos a ver a los equipos volver a un plan por el cual los lanzadores lanzan menos con el fin de tener mejores actuaciones y logren mantenerse saludables, y el cambio de lanzadores volverá a ser proactivo nuevamente, en lugar de reactivo. Solo que es prematuro decir que eso ya ocurrió.