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Image credit: © Gabe Lacques, USA TODAY via Imagn Content Services, LLC

Traducido por Carlos Pérez

Dentro del paquete anual de cambios al reglamento de la Liga del Atlántico esta temporada estaba la controversial idea diseñada para romper con los años no, que el juego se ha inclinado hacia los lanzadores: retrasar el montículo. En teoría, incrementar la distancia entre el montículo y el plato le da al bateador más tiempo para reaccionar, pero también le da al lanzador más tiempo para lanzar con más efecto y movimiento. En un esfuerzo para descubrir lo que realmente pasa con un cambio tan radical en las reglas, la MLB ha instaurado esa regla en un nivel bajo de las ligas menores.

Aunque ha estado en efecto por menos de un mes hasta ahora, el efecto en el movimiento del montículo ha sido mixto. La ola temprana de ajuste ha llegado al máximo, y ahora los ponches parecen cambiar de lado mientras los jonrones aumentan. Sean cuales sean los impactos a largo plazo del movimiento del montículo, estos serán menores comparados a otro cambio fundamental que la liga decidió implementar al mismo tiempo: árbitros robot. Ya que la Liga del Atlántico puso estas reglas en marcha en 2021, es difícil predecir qué efecto tendrán los robots comparados con el montículo, así que quizá no tengamos toda la información hasta dentro de un par de años.

La razón por la que mover el montículo necesita pruebas es que los posibles impactos son ambiguos. Es trivial averiguar la aerodinámica: retrasar el punto de lanzamiento de un pitcher un pie atrás (0.3 metros aproximadamente) significa que el lanzamiento tiene que viajar una distancia más larga, lo que le lleva más tiempo, lo suficiente para “detener” los lanzamientos de la misma manera que si el lanzador perdiera una milla por hora o dos respecto a su bola rápida. Eso ayuda mucho a los bateadores.

Pero el pie extra que el lanzamiento debe recorrer también significa que la aceleración que los lanzadores imprimen en sus envíos hacia arriba y abajo y también hacia los lados tiene más tiempo para actuar, y por tanto las pelotas con efecto deberían moverse bastante más. Entrarán en la zona viajando más rápido de lado a lado, causando en los bateadores grandes problemas a cambio de más tiempo de reacción.

El efecto neto de esos cambios en las ratios de strike después de abanicar parece ser… ninguno hasta el momento. Este gráfico muestra los strikes abanicando por swing según la semana de la temporada.

La línea vertical muestra la semana en la que el montículo fue retrasado. Al principio, la ratio de strikes tras abanicar era bastante alto – regresaremos a una hipótesis más tarde – pero no hay un cambio abrupto en la ratio de strike tras abanicar en las más de tres semanas desde que los lanzadores dieron un pequeño paso atrás.

Pero no es lo mismo para la ratio de strike cantado, sin embargo. Aquí, parece que hubo un gran ajuste por parte de los bateadores justo cuando el montículo se movió. Este gráfico muestra los strikes cantados por cada semana de la temporada.

Es fácil imaginar por qué puede ser el caso. Los lanzamientos que los bateadores habían calculado que se movían a una cierta cantidad de repente se movían un poco más, y quizás entraron a la zona un poco más seguido también. Pero la ratio de strike cantado ha bajado del promedio de la temporada desde entonces, lo que sugiere que quizá los bateadores han comenzado a ajustarse.

Los efectos en la ofensiva han sido un poco complicados, como sugieren los cuadros de arriba. Los ponches han aumentado, lo que sugiere que quizás el movimiento del lanzamiento está siendo mejorado por ese tiempo extra de viaje hasta el plato. Por otro lado, los jonrones también han aumentado por casi un 15%. Ese incremento parece llegar casi totalmente por bolas rápidas, y la ratio de jonrones en bolas con efecto no se ha modificado.

El espectro de bolas bateadas también ha cambiado. El BABIP permanece igual, así que, si la MLB pretendía crear más bolas en juego o mejores recompensas para ellas, el movimiento del montículo no parece haber ayudado. Los elevados han subido, pero las líneas han bajado; los elevados también han subido. Esto sugiere más contacto de elevados en la zona, y también coincide con la idea de que las bolas rápidas han perdido vigor y las bolas con efecto parecen más poderosas, ya que tienen más espacio para moverse.

Ambos gráficos sugieren también que hubo cambios muchos más grandes en la temporada 2021 de la Liga del Atlántico. La MLB introdujo la regla del “doble gancho” del bateador designado, lo que obliga a usar a los equipos el puesto de BD con el lanzador abridor, pero ese es un cambio menor que no explica por qué la ratio de ponches cayó cinco puntos porcentuales completos desde la primera semana de la temporada respecto al resto del año. En su lugar, quizá tengamos que mirar a otra alteración que la MLB instauró sobre los nuevos árbitros robot.

La Liga del Atlántico introdujo por primera vez los árbitros robot en 2019, con resultados encontrados. En teoría, por tanto, la MLB podría esperar que los jugadores en la liga estarían familiarizados con la tecnología para 2021. Pero es posible que eso lleve más tiempo que solo media temporada para ajustarse a esa mutación tan grande respecto al juego. Y para empeorar las cosas, aunque los árbitros robot se usaron en 2019, la liga decidió cambiar la definición de la zona robótica en 2021, creando otro problema al que los bateadores se tienen que ajustar, junto con la regla del BD y, en agosto, el movimiento del montículo.

Quizás el cambio en la zona, la dificultad de volver a jugar tras un año sin béisbol por el COVID, o las particularidades de tratar con árbitros robot, dieron lugar a resultados extraños en los primeros compases de la Liga del Atlántico. Y quizá sea el caso que el ajuste confuso al movimiento del montículo no se deba al pie extra de distancia por sí mismo, sino a la combinación del retraso del montículo y los árbitros robot, como Kyle Boddy ha sugerido. Es difícil de decir porque hay muchas cosas que han cambiado de golpe: no solo el montículo, sino la definición de la zona, y, aunque no es culpa de la MLB, el propio COVID.

Es loable que la MLB esté tomándose el tiempo y tenga la iniciativa de proponer cambios en las grandes ligas en niveles menores. Los cambios como retrasar el montículo tienen efectos difíciles de predecir, y los sabios observadores del béisbol con mucha experiencia pueden hacer hipótesis completamente opuestas. La única manera es la que persigue la MLB: experimentos.

Sin embargo, la oficina del comisionado quizá necesite aprender una lección de estadísticas antes de planear otros estudios. Uno de los aspectos básicos del diseño experimental en cualquier disciplina es que tienes que probar solo un factor a la vez. Si quieres saber cómo dos drogas, el Compuesto A y el Compuesto B, ayudan a curar una enfermedad, primero pruebas A y luego B. Si quieres saber cómo trabajan juntas, haces A solo, B solo, y luego A y B juntos. De esa forma puedes diseccionar los efectos de A respecto a B y la combinación de ambos.

Retrasar el montículo e implantar árbitros robot (mientras ajustas simultáneamente la definición de la zona) es casi el equivalente a lanzar A y B a los mismos pacientes al mismo tiempo, mientras varías la dosis de B. Está claro que hay cosas sucediendo en la Liga del Atlántico: hay grandes cambios en el uso de lanzamientos, la disciplina de los bateadores, los niveles de la ofensiva, y otra media docena de indicadores. Lo que todavía tiene que determinarse es por qué han sucedido estos cambios.

La buena noticia es que la MLB tiene tiempo para ver qué pasa. Claramente, la adaptación a estas reglas no es instantánea, y podemos esperar incluso más ajustes a nivel de ligas mayores, donde más atletas talentosos y las oficinas centrales buscarán todos los recovecos y agujeros legales que puedan. Esa es una buena la razón para hacer un ensayo más cuidadoso y mejor diseñado en las menores. Pero la realidad es que debido a la impaciencia de MLB por probar muchos cambios de reglas a la vez, aunque tengamos alguna idea, habrá muchas sorpresas cuando los árbitros robots y los cambios de montículo lleguen a las mayores.

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