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Image credit: Jeff Hanisch - USA TODAY Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Nunca ha sido tan difícil encontrar bases robadas en la era de equipos de fantasía.

Al menos, ese era el estribillo que se escuchaba durante la temporada de 2020. Y los robos han estado tendiendo en la dirección equivocada por un tiempo. Cualquier jugador de fantasía que ha estado rascando en los drafts o en los cables de intercambios por algunos robos extra sabe eso.

Los números son tan pesimistas como nuestra intuición sugiere. La temporada 2014, escasa de ofensivas, fue la última vez que la tasa de intentos subió. Incluso entonces, fue sólo un aumento fraccional, y ha seguido un descenso de cinco años. En 2019, la tasa de robo de bases cayó en picada hasta un mínimo histórico de 0.0167 intentos por aparición al plato.

Si eso suena bastante insignificante sin contexto, es el equivalente a poco más de 10 intentos por 600 apariciones, comparado con los 12 intentos de 2014 por 600 apariciones. En una temporada completa de apariciones al plato en toda la Liga (alrededor de 185,000 apariciones), es una diferencia de 650 robos menos en una temporada. La mejora de las tasas de éxito ha hecho poco para compensar esto, ya sea que consideremos los números o los porcentajes en bruto. Hubo casi 1,000 robos menos en 2019 que en 2011, una disminución de más del 30% en menos de una década.

Como ocurre con tantas estadísticas, la temporada de 2020 fue difícil de contextualizar en este sentido. Adalberto Mondesí estableció un ritmo de 66 robos. Jonathan Villar podría haber pasado de 50 en una temporada de 162 juegos. En general, no hubo muchos números impresionantes porque no hubo suficiente tiempo para acumular estadísticas. Un total de 10 robos fue genial en 2020, pero no suena genial. Así que, vale la pena preguntar: ¿Continuó la tendencia a la baja en la tasa de intentos de robo de bases? Aquí están los intentos de robos por aparición al plato desde 2010.

¡No lo hizo! Las tasas de bases robadas se recuperaron, aunque no hasta los niveles de 2018. Los días de más de 3,000 bases robadas en una temporada completa son un recuerdo lejano. No volverán sin un cambio significativo en el entorno ofensivo. Sin embargo, esto sería un aumento de temporada completa de casi 200 intentos sobre el 2019, asumiendo un total similar de apariciones. Con la excelente tasa de éxito del 75% de 2020, eso se traduce en 2,469 robos. Eso sería casi exactamente lo mismo que los números de 2018.

Pero espérate. No te entusiasmes demasiado con un leve resurgimiento de bases robadas todavía. Antes de la temporada recortada, consideré la cuestión de que si podríamos esperar más robos en una campaña abreviada. Los jugadores normalmente corren más en los primeros dos meses. Concluí tentativamente que en una temporada corta con un clima más cálido, podríamos ver un cambio en esta tendencia anual negativa, aunque puede venir de una distribución más amplia de robos en lugar de un resurgimiento de los velocistas quienes ganan las ligas de fantasía.

Actualicemos un gráfico de esa pieza con los números del 2020 para ver si realmente se produjo un cambio. En este gráfico, la línea azul es la tasa de intentos de robo en abril y mayo. La línea roja es la tasa en agosto y septiembre. La tasa de 2020 representa ambas categorías.

Este año vio una mejoría en los dos puntos de datos de 2019. En comparación con otros bimestres recientes, la campaña de 2020 fue más una continuación de la tasa deprimida que un punto de datos alentador. Esperábamos extrañeza de la muestra de 60 juegos. La tasa de intentos de bases robadas puede ser un ejemplo, un atípico temporal en una tendencia a la baja que de otra manera se habría desvanecido en 162 juegos, más que una indicación de que los robos se están recuperando.

La tasa de cuadrangulares y el total de carreras por juego siguen siendo impulsores obvios. Ambas disminuyeron desde 2019, pero no en una cantidad significativa. El porcentaje de apariciones al plato que terminan en un cuadrangular bajó del 3.6% al 3.5%. Las carreras por juego pasaron de 4.83 a 4.65. Esos números siguen siendo muy altos en comparación con la primera mitad de la década. Sin embargo, hubo un cambio más significativo que debemos examinar. Casi todas las apariciones al plato de lanzadores de la Liga Nacional fueron reemplazadas por el bateador designado.

Si se tratara de una cuestión de “verdaderos” bateadores designados, probablemente no habría habido mucha diferencia. Nadie espera que Nelson Cruz corra a un ritmo significativamente diferente al del lanzador promedio. Sin embargo, la mayoría de los equipos no tienen un Cruz, o incluso un bateador designado de planta. En su lugar, rotan a los jugadores en el puesto de BD. Esto significa que los jugadores que normalmente no corren por razones obvias fueron reemplazados por jugadores ofensivos que están incentivados a correr y tienen más probabilidades de llegar a la base.

Los equipos de la Liga Nacional siempre recibieron algunas apariciones como BD debido a los juegos interliga, así que la manera más justa de comparar estos índices es sumar los números del lanzador y del BD. (Algunos lanzadores todavía obtuvieron apariciones al plato en el 2020, también. Hubo nueve, y nunca alcanzaron base). Calculé la SBA/PA para este grupo combinado desde 2010 para producir el siguiente gráfico.

Encuentra el año en que se introdujo el BD. Los BB.DD. de la Liga Nacional no corrieron con frecuencia en comparación con el promedio de la Liga. Aún así, fue cuatro veces más frecuente que el anterior máximo de este grupo en 2018. Comparado con la tasa más baja de esta muestra, ¡corrieron 10 veces más a menudo! Los 38 intentos hechos en 2020 fueron más que los hechos por lanzadores en cada una de las cinco temporadas anteriores combinadas.

Si esta diferencia es tan gigantesca, ¿algo más cambió realmente? ¿O sólo vimos más apariciones al plato entregadas a los jugadores de posición en lugar de a lanzadores? Aquí están el resto de las posiciones titulares con las apariciones de los lanzadores y los BB.DD. retiradas.

La modesta mejora ha desaparecido casi por completo. Nos queda un desarrollo más acorde con los cuadrangulares y la caída de las anotaciones: un cambio muy ligero pero apenas significativo. La diferencia es similarmente silenciosa si se incluye la Liga Americana.

La mejor respuesta a por qué la tasa de intentos se disparó en 2020: no lo hizo. Casi no había lanzadores en las bases. Reemplazarlos con talento ofensivo naturalmente elevó la tasa de intentos sin ningún cambio real en el enfoque. Eso no quiere decir que no hubiera un efecto material en los totales de las bases robadas. Hubo, y debería seguir habiendo un efecto si todo se mantiene durante el 2021. De hecho, es otra razón por la que sería genial saber si habrá bateadores designados en 2021.

Cuando se trata de indicar un cambio en la filosofía de los equipos, los números del 2020 ofrecen muy poca esperanza. Eso no significa que no haya habido algunos desarrollos intrigantes de este año. Investigaré aquellos que merecen una mayor investigación, incluyendo la tasa de éxito, la próxima semana.

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