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Image credit: Kevin Jairaj-USA TODAY Sports

Traducido por Carlos Pérez

En este momento del año, los corazones de todo el mundo cantan al unísono alabanzas para el “small ball” o pelota pequeña, ese término que abarca las estrategias que no tratan de “conectar la pelota tan fuerte como puedas”. Durante la postemporada, encuentras dos equipos que están igualados, y hay una gran oportunidad de que el juego se decida por una diferencia pequeña entre ambos. “La pelota pequeña” (véase también: “las cosas pequeñas”) es un tema curioso a tratar porque hay suficiente lógica circular involucrada que sus acólitos pueden sentir siempre que han descubierto algo inteligente.

Es irrefutablemente cierto que un out que avanza a un corredor es mejor que un out que no avanza a un corredor. Has hecho un out, pero es un out ligeramente peor. ¿Pero quizá deberías haber conectado un sencillo en su lugar? Es mejor robar base que ser cazado, pero consolarse después es no afrontar lo arriesgado que era eso. Batear y correr es una estrategia de alta varianza (aunque es una que—si se practica—tiene un retorno ligeramente positivo). Y si has estado por aquí durante un tiempo, ya sabes lo que pasa con los toques de sacrificio. Hacer una buena jugada defensiva es… bueno. “Anotar una carrera” es algo bueno, porque se supone que tienes que anotar carreras, pero tienes la opción de anotar más de una a la vez.

Lo curioso de toda esta charla de “pelota pequeña” es que los comentaristas (y siempre son ellos) pasan de decir “eso fue una jugada ligeramente ventajosa” a “eso fue una demostración de coraje y carácter”. El hecho de que fue buena, aunque de una manera poco acertada y podría ser mejor, es algo visto como una prueba de un buen equipo o un buen jugador. De primeras, hay poca evidencia de que el “bateador profesional” es alguien que puede generar de manera consistente “outs productivos” cuando tiene la oportunidad. Es el mismo argumento que los bateadores clutch en momentos importantes del juego. Hay ciertamente bateos cruciales en el juego. Pero no parece que podamos identificar “bateadores profesionales cruciales”.

¿Funciona la pelota pequeña? ¿Se muere como todo el mundo dice? Y si es así, ¿por qué?

¡Cuidado! ¡Hay detalles matemáticos explícitos!

Comencemos con el “out productivo”, que definiremos como el out hecho por el bateador cuando al menos un corredor que ya estaba en base consigue avanzar una base. Los toques de sacrificio contarían, como los elevados de sacrificio. Los roletazos que avanzan (¡o anotan!) un corredor también cuentan. Pero al final, el bateador debe volver al banquillo, aunque… no tan mal como es habitual. Extrañamente, los equipos de béisbol chocan los cinco después de esos outs. Pero sigue siendo un out.

Algo que quizá no esperabas aparece en este primer gráfico. No puedes hacer un out productivo si 1) ya hay dos outs y/o 2) no hay corredores en base. Así que aquí está un gráfico, de 1950-2019 que muestra qué porcentaje de apariciones al plato no son elegibles para que los outs sean productivos.

En general, la mayoría de bateadores llegan al plato sin la oportunidad de hacer un out productivo, así que incluso aunque sean muy buenos en eso… es solo un out. Pero vemos que el juego está en una curva ascendente en esa medida, y lo ha estado desde 2004. El béisbol en la década de 2010 fue comparable con—extrañamente—los 1960s, durante la era del lanzador. Es una comparación rara, porque aunque la ofensiva descendió a los niveles de 1960s en 2014 (la MLB bajó a 4.07 carreras por equipo por juego), anotar y OBP han subido desde entonces bastante por encima de los niveles de los 1960s. Parafraseando una canción de los 60, ¿a dónde han ido todos los corredores?

Dondequiera que estén, no están siendo productivos en sacar outs como lo hacían. Este gráfico muestra entre todas las situaciones en las que un out productivo era posible (0 o 1 outs, corredor en base) y se hizo un out en el campo, con qué frecuencia el bateador fue… productivo con ese out. En realidad, vemos un ascenso estable durante el tiempo hasta el comienzo de este siglo. Y entonces cae otra vez durante los últimos 20 años, especialmente los últimos cinco. La habilidad para hace outs productivos está cayendo.

Las razones para esto no son tan difíciles de averiguar. Las cinco últimas temporadas han visto algunas diferencias en la pelota, que ha dado lugar a una subida en la tasa de cuadrangulares. El número de imparables que un equipo promedia por juego no ha cambiado mucho en los últimos años, lo que significa que aunque los cuadrangulares (y en menor medida, dobles/triples) han subido, no hay tantos sencillos. Y aunque los pasaportes suben un poco para compensar, la obsesión con el poder significa que no hay tantos corredores en base ahí fuera, ya que los jonrones no dejan a nadie en base.

Aún así, tenemos que averiguar, incluso cuando hay corredores en base (y menos de dos outs), por qué los bateadores no son capaces de empujar a esos corredores. Veamos este cuadro:

Eso son situaciones con menos de dos outs, corredor en primera, y sin corredor en tercera, con un bateador no lanzador, y el bateador hace un toque. Nadie toca hoy en día y los toques son el out productivo prototípico. Cuando sacas los toques y rehaces el gráfico de qué frecuentes los bateadores son productivos con sus outs, las cosas vuelven a la normalidad.

“Los outs productivos” o “el bateo situacional” o “el bateo profesional” no está muerto. El toque está muerto.

Ahora, para bases robadas. Miremos las situaciones donde había un corredor en primera, pero no en segunda, y menos de dos outs. ¿Cuántas veces intentaron robar los corredores?

Vemos que los intentos de base robada están en mínimos comparados con los 70s y 80s, lo que es obvio para alguien que vio béisbol en esa era, pero yo digo que la mejor manera de interpretar el gráfico es que los 70s y 80s fueron una época extraña. Vemos un movimiento descendente en los últimos años. Cuando los cuadrangulares son más abundantes, no quieres quitar a los corredores de las bases, así que tu tolerancia al riesgo decrece. Lo que es interesante es que el arte del robo no se ha perdido. Hay tasas de éxito de bases robadas en esas mismas situaciones en todos los años.

Así que, si alguien habla de “pelota pequeña”, no tengas miedo. No está muerta. El toque está muerto, pero el toque es una estrategia que como mucho te permite quedarte igual que como estabas, y solo porque a veces el equipo rival hace un error. El resto de los cambios en pelota pequeña parecen estar relacionados con la subida de cuadrangulares, lo que todo el mundo sabe que tiene que ver con la pelota. Si MLB decide “des-alterar” la pelota, algo de esas cosas pasadas de moda regresarán.

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