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Image credit: Tim Heitman-USA TODAY Sports

Traducido por Pepe Latorre

No es una sorpresa si has estado viendo esta postemporada, pero los pitchers están lanzando más duro que nunca. Esto tampoco es una sorpresa: se ha estado lanzando más duro en cada uno de los últimos diez años, según nos dicen los datos recogidos por PitchF/X. Pero las cifras que estamos viendo este octubre llaman especialmente la atención incluso conociendo la tendencia. Las rectas no solo están siendo más duras, sino que el aumento en la velocidad ha crecido exponencialmente.

Para analizar este cambio, he calculado la velocidad promedio de la recta (en millas por hora) en cada una de las últimas cinco postemporadas. Los números registrados en playoffs (en rosa) son siempre superiores a los de la temporada regular (en verde). Pero la divergencia entre ambas no siempre ha sido la misma.

La pistola de velocidad siempre se calienta en octubre, esa ha sido una regla del béisbol de postemporada desde que se comenzó a usar PitchF/X, pero los playoffs de este año han sido especiales (2016 no deja de ser una excepción, la velocidad de postemporada es en realidad un poco más alta). No solo la velocidad promedio de la bola rápida es la más alta registrada, sino que la brecha entre la temporada regular y octubre también es la más grande en los últimos 12 años. Esta velocidad tan abrumadora no es solo fruto de varias décadas yendo hacía lanzadores que lanzan más rápido; este año supone un paso adelante único en esa tendencia.

Solo hay otro año que realmente se pueda comparar con lo que está sucediendo en 2020, y ese es 2018. Pero la velocidad actual de la bola rápida es aproximadamente un tercio de milla por hora más rápida que entonces, y la brecha entre la temporada regular y la postemporada es igualmente mayor.

Hay todo tipo de razones por las que la velocidad podría haber aumentado tanto en esta postemporada: desde una temporada regular más corta hasta los equipos participantes (aunque los equipos que están jugando son en parte producto de los brazos que desplegaron). Esta temporada vimos algunas cosas raras en las velocidades de las bolas rápidas, a pesar de que normalmente es una estadística muy estable. Por ejemplo, los lanzadores más veteranos parecían desafiar a sus curvas normales de envejecimiento y lanzar más rápido. Claramente, el año alterado por la pandemia tuvo algunos efectos inusuales en los brazos de los lanzadores.

Pero los lanzadores que más duro han lanzado han sido esos en los que estás pensado. Dustin May lidera el grupo. Su recta ha promediado casi 3 mph más que la de cualquier otro lanzador. Tyler Glasnow y Walker Buehler también están en la lista, junto con (por supuesto) Aroldis Chapman. La muestra viene de todos los equipos, aunque algunos están más representados. Los Dodgers se llevan la palma: May, Buehler y Brusdar Graterol son capaces de tocar los triples dígitos.

La asombrosa velocidad de los lanzamientos también contribuye (aunque no explica completamente) a algunas de las espectaculares velocidades de salida que hemos visto en esta postemporada. Cada milla extra por hora en el camino hacia el cajón contribuye aproximadamente a 0.15 mph extras si el bateador consigue contacto, por lo que la otra cara del asunto para los lanzadores que lanzan más duro que nunca es que cuando un bateador hace contacto, es un poco más probable que ese batazo se les escape a los defensores o que supere cerca.

La velocidad de salida ha crecido aproximadamente en una milla por hora. La velocidad de los lanzamientos ha crecido algo más de una milla, por lo que contribuye a algo así como a una quinta parte del aumento de velocidad desde el principio. Aún queda mucho por explicar sobre las velocidades de salida de récord registradas en las últimas dos semanas.

La conexión entre la velocidad que va y viene ayuda a explicar la naturaleza del todo o nada a la hora de anotar que ha dominado en esta postemporada. Parece que casi todas las carreras han llegado vía cuadrangular y, de hecho, una fracción importante de las anotaciones de este año se ha hecho a través del bateo de poder. Las bolas rápidas han sido menos golpeables que nunca (gracias a una velocidad absurda), pero han permitido más distancia y velocidad cuando el bateador hacía un contacto sólido. Es menos probable anotar en cualquier lanzamiento individual y es más probable que se produzca a través del juego basado en el poder.

De esta manera, octubre se ha convertido en un reflejo de los cambios que ha experimentado la liga en su conjunto en los últimos años. Los ponches aumentan debido a lo difícil que es batear las rectas duras, pero paradójicamente los contactos sólidos también han aumentado.

Las tendencias de postemporada presagian, a menudo, cambios en la siguiente temporada regular. Con varios años ya de aumento en la velocidad no hay dudas de que esa seguirá siendo la norma en temporadas futuras. Pero este mes de octubre puede sugerir una mayor aceleración en ese aumento, más allá incluso de lo visto recientemente. Esto nos lleva a la pregunta de durante cuánto tiempo van a ser los brazos de los lanzadores capaces de mantener ese incremento. Sin una pista clara a la vista, y con la sensación de que los lanzadores se están volviendo aún más dominantes, la liga busca convertirse cada vez más en un reflejo de sus rectas más duras.

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