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Image credit: Thomas B. Shea-USA TODAY Sports

Traducido por Marco Gámez

En una temporada extraña con muchos ajustes de reglas diseñados para lograr lo mejor en medio de las adversas circunstancias, al menos algunos (sino la mayoría) de esos cambios pueden volverse permanentes. El miércoles, Rob Manfred habló sobre su intención de mantener los playoffs ampliados, permitiendo el acceso anual a la postemporada de 16 equipos, más de la mitad de la liga. El plan de Manfred es una clara forma de obtener dinero que diluirá la calidad del béisbol de octubre e incentivará la mala actuación de los propietarios. Pero hay una manera de expandir los playoffs que lograría el objetivo de Manfred de obtener más ingresos y al mismo tiempo recompensar a los mejores equipos: Hacer que el diagrama de la postemporada sea más largo, no más amplio.

En sus comentarios sobre los playoffs, Manfred señaló que “hay mucho que elogiar” a la expansión, pero quedó claro desde el principio que el verdadero motivador detrás del advenimiento de las series extras es el dinero. (Manfred presentó un argumento débil a favor del valor como entretenimiento de un grupo más grande de participantes en octubre, al decir que “a la gente le encantan los emparejamientos y les encanta elegir quién avanzará de esos emparejamientos”). Cada nueva serie produce unidades de contenido adicional que MLB puede vender en lucrativos contratos de transmisión con cadenas de televisión hambrientas de programación en vivo. Y al dar a más equipos la oportunidad de cobrar en octubre, Manfred puede extender los beneficios a una mayor proporción de propietarios de la liga.

La mala idea de Manfred producirá numerosos efectos colaterales que empeorarán el juego. Como señaló Ben Clemens en FanGraphs, la ampliación de los playoffs desanimará a los equipos de intentar ser mejores, lo que llevará a una migración masiva hacia la nada rigurosa mitad de la tabla de posiciones. Producirá incentivos que disminuirán el gasto en los agentes libres y disuadirán a los equipos de intentar desarrollar mucho talento. ¿Por qué molestarse en fichar ese as con un contrato cuando tienes un 50% de posibilidades de llegar a los playoffs sin él (y cuando la postemporada es tan aleatoria que, de todos modos, agregarlo no te dará una mejor oportunidad de ganar el campeonato)? Al hacer que el trayecto de cada equipo hasta octubre sea solo un poco menos aleatorio que una serie de sorteos con una moneda, Manfred hará que sea más difícil para los mejores equipos ganar una Serie Mundial.

En este punto, la sed insaciable de los propietarios de obtener más dinero probablemente sea imparable (a pesar de que están sentados en una fuente de dinero absurdamente rentable, como lo demuestra la reciente venta de los Mets). Entonces, demos por sentado que Manfred necesita expandir los playoffs de alguna manera para saciar la necesidad de sus jefes de tener yates cada vez más grandes.

Aquí se presenta una propuesta alternativa sobre cómo expandir los playoffs que mejora la calidad del béisbol de octubre y, al mismo tiempo, permite obtener más ingresos. En lugar de permitir que más equipos ingresen al torneo de postemporada, expanda cada serie de postemporada en dos (o más, según el calendario) juegos: las de cinco juegos van a siete, y las series tradicionales de siete juegos se convierten en una competencia con duración de nueve juegos.

Esta no es una idea nueva. Scott Boras ha estado pidiendo una Serie Mundial de nueve juegos desde al menos 2007.  Pero tiene una renovada urgencia gracias al deseo de Manfred de expandir la postemporada.

Más juegos con la misma cantidad de equipos premian a los contendores con un ingreso por playoffs más grande por llegar a octubre; clasificar más equipos fomenta los pequeños incentivos al permitir que incluso los equipos con registro de menos de .500 tengan una buena oportunidad de llegar a postemporada. Al dar más dinero a los mejores equipos de la liga, la ampliación de los playoffs aumentaría los beneficios relacionados con llegar a la postemporada e incentivaría a los equipos a ir con todo. Podría decirse que no hay nada más estimulante que ver a un equipo reforzarse con talento a mitad de temporada, como hicieron los Padres, sabiendo que se están preparando para una competencia emocionante.

Todos tienen sus gustos diferentes en cuanto a suerte y béisbol. Algunos prefieren una versión del juego más aleatoria y menos predecible, y si eso es lo que te satisface, los playoffs de 16 equipos serán geniales para ti. A otros (incluido yo) nos gustan un poco más de consecuencias y recompensas por armar una plantilla realmente buena. No hay una respuesta “correcta” sobre cómo estructurar la postemporada, como tampoco existe el mejor tipo de música o comida. Pero algunas estructuras de playoffs producen incentivos que favorecen un comportamiento interesante y juegos más entretenidos, mientras que otras no. Y el béisbol ya es el menos predecible  de los cuatro principales deportes estadounidenses, y se tambalea perpetuamente al borde del caos total.

Los playoffs con 16 equipos les dan a casi todos los equipos la oportunidad de llegar a la postemporada, excluyendo de algún tipo de disputa a solo aquellos peores equipos que usan el hundimiento. A primera vista, eso es algo bueno, porque puede evitar que los Gerentes Generales oportunistas intenten las reconstrucciones profundas, duras y desesperadas que hemos visto en equipos como los Astros y los Cubs. Por otro lado, esos años de sufrimiento posiblemente nunca fueron necesarios para empezar, como lo han demostrado equipos en contienda continua como los Brewers. Y la alternativa en este caso, una sopa de malas plantillas, pero no pésimas, que navegan entre promedios de victorias de .450 y .550, con probabilidades bastante buenas de ganar la Serie Mundial a pesar de su mediocridad, podría ser incluso peor que renunciar a tu equipo favorito durante un par de años mientras se reorganiza.

La expansión abre nuevas oportunidades para las actuaciones tipo Cenicienta impulsadas por la suerte de equipos menos talentosos, pero sostengo que estos raros éxitos no serán satisfactorios. Es divertido y sorprendente cuando un equipo se adapta a la postemporada gracias a un par de ases de su plantilla o recupera a un contribuyente clave y resulta ser mejor de lo que todos pensamos; es mucho menos emocionante cuando el éxito de un equipo proviene de la suerte y el momento, en lugar de cualquier intercambio concreto que hicieron para mejorar. Expandir el número de participantes en los playoffs provocará que muchos equipos malos derrotarán a la buena oposición, pero no porque hayan descubierto el secreto del béisbol de octubre (que no existe), sino porque armaron bien su recorrido o tuvieron un buen desempeño en situaciones decisivas.

Las series de postemporada más largas también introducirían todo tipo de nuevas consideraciones tácticas para los equipos. Al jugar con tus oponentes de dos a cuatro juegos adicionales, comenzarían a surgir oportunidades para adaptarse a lanzadores específicos entre juegos, lo que rara vez ocurre en la temporada regular. La fatiga podría arrastrar al cuerpo de lanzadores, lo que obligaría a los equipos a recurrir a una profundidad que normalmente no vemos. Tendríamos la oportunidad de presenciar más estrategias de ida y vuelta con jugadores talentosos en ambos lados, con lanzadores y bateadores obligados a adaptarse entre sí durante las 10 o 20 apariciones en el plato que podrían tener en una serie.

Las series de postemporada más largas también llevan a ver a los mejores equipos jugar béisbol con más frecuencia. Expandir los playoffs a más equipos, por el contrario, diluye la calidad promedio del deporte al agregar un montón de plantillas mediocres sin ninguna posibilidad de competir contra los mejores de la liga. Claro, a veces dan un paso al frente y derrotan a un oponente más talentoso, pero prefiero ver a los mejores lanzadores de la liga lanzar más envíos que ver a un tercer abridor de una mala rotación labrarse camino a fuerza de suerte en una apertura de poca calidad.

Dejando a un lado las virtudes de una postemporada con series más largas, Manfred tiene otras razones para preferir los playoffs de 16 equipos. Como comisionado, tiene 30 jefes, y extender los beneficios a un mayor número de ellos será un movimiento más popular que brindar mejores beneficios a los pocos que tienen equipos capaces de competir en una larga postemporada. Además, los incentivos que mencioné anteriormente (los playoffs más amplios desalientan a los equipos de pagar a los agentes libres, por ejemplo) son un valor adicional, no un error, desde la perspectiva de los propietarios.

Pero al igual que muchas decisiones recientes de la oficina de la liga, la ampliación de los playoffs es un cambio por ganancias a corto plazo ($) asociado con sufrimiento a largo plazo. La propuesta de Manfred pondrá en juego a más equipos, pero a costa de un peor producto de postemporada y un camino con mucho ruido y más dependiente de la suerte hacia la Serie Mundial. También devaluará la temporada regular, porque será mucho menos importante qué equipo se corona en la división. En resumen, el béisbol será un poco más pobre por permitir que tantos equipos accedan a la postemporada. Pero los propietarios serán mucho más ricos. Y si algo nos ha mostrado el béisbol en los últimos años es que la calidad del juego les importa mucho menos a los dueños que el dinero que produce. Quizás Manfred pueda tatuarse eso en la frente.

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