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Image credit: Kim Klement-USA TODAY Sports

Traducido por Marco Gámez

La situación: Con Christin Stewart viviendo un mal momento con el bate, los Tigers necesitan ayuda ofensiva en los jardines. Por ello trajeron a un pelotero que representa una opción interesante, que posee un vínculo consanguíneo destacado con las Grandes Ligas, para tratar de llenar ese vacío.

Antecedentes:  Daz Cameron, hijo del ex jardinero central y miembro del Equipo de las Estrellas Mike Cameron, es un jardinero de alto perfil proveniente de una escuela preparatoria en Georgia, y fue considerado uno de los mejores prospectos en el Draft de la MLB en 2015. Debido a que exigía un bono por firmar demasiado alto, cayó a la selección 37, en donde los Astros lo obtuvieron usando lo que ahorraron con la quinta selección general, Kyle Tucker. Clasificamos a Cameron como un prospecto ligeramente mejor que Tucker esa temporada invernal, e integró por única vez la lista de los 101 mejores prospectos en 2016 en el puesto número 85.

Desde entonces, ha experimentado muchos altibajos. Bateó .143 durante el primer mes en Clase A-baja en 2016, fue remitido de nuevo al entrenamiento de primavera extendido, y un reinicio más prometedor en la temporada corta de la Liga de New York-Penn más tarde, ese mismo verano, se descarriló por un dedo roto. Estuvo mucho mejor en una segunda oportunidad en la Liga del Medio Oeste en 2017, tan bueno que, de hecho, fue incluido como una de las piezas principales para Detroit en el intercambio por Justin Verlander a fines de agosto. Se desempeñó bien en Clase A-Alta y en Doble-A durante 2018, pero luego el promedio de bateo se derrumbó nuevamente en el nivel Triple-A. Nunca regresó a la lista de los 101 prospectos después del invierno posterior a ser seleccionado, aunque ha estado en el Top 10 de Houston o Detroit en todos sus años como jugador de beisbol profesional. Lo clasificamos como el octavo prospecto en el sistema de los Tigers el pasado invierno.

Evaluación: En ciertas épocas, Cameron ha proyectado tener como una de sus herramientas potenciales el promedio de bateo. Pero en otras ocasiones, tomando en cuenta básicamente todo el 2019, ha sufrido problemas de contacto de todo tipo. Su capacidad para reconocer los lanzamientos ha sido el problema más constante a lo largo de su carrera profesional. Eso conduce a complicaciones por tratar de batear los envíos y abanicar y, a veces, a un contacto débil cuando logra conectar. Este fue un gran problema para él en Triple-A el año pasado, donde solo bateó .214/.330/.377 a pesar del alocado ambiente ofensivo allí. Hemos visto suficientes destellos de ser una promesa latente a lo largo de su carrera profesional como para pensar que puede llevar el promedio de bateo al rango de .250+, pero el reloj de la consolidación ya se estaba agotando y perder casi la totalidad del 2020 no ayudaba mucho.

Si Cameron alcanza un promedio de bateo satisfactorio, el resto del perfil es lo suficientemente positivo como para convertirlo en un jugador de todos los días bastante bueno, incluso sin tener una herramienta sobresaliente en su desempeño. Cameron tiene un poder ofensivo promedio, aunque la herramienta del bateo a veces limita su utilidad en los juegos. Corre bien y lanza bien. Es un jardinero central capaz, aunque poco espectacular, con buenos instintos para cubrir esa zona y capacidad de salto, y es más que capaz de desempeñarse tanto en el jardín derecho como en el izquierdo. Esa es una habilidad complementaria suficiente para pensar que es probable que tenga una larga carrera en las Grandes Ligas, incluso si no mejora en la herramienta de batear. Sin embargo, probablemente puedas suponer que un bateador de .220 que hace muchas otras cosas con una habilidad promedio o ligeramente superior, pero nada particularmente bien, es más un cuarto jardinero que un pelotero titular.

Futuro inmediato en las Grandes Ligas: Después de una dura batalla contra Covid  durante el verano, Cameron debutó en las Grandes Ligas el pasado miércoles por la noche; fue séptimo en el orden al bate y jugó en el jardín derecho. Sus virtudes son un tanto menores si, a largo plazo, es un jardinero que cubre las esquinas, pero no generará mucho daño el encontrarle un lugar para las próximas semanas y no se afectará al resto de la alineación.—Jarrett Seidler

Impacto en Ligas de Fantasía: La línea de .214/.330/.377 de Cameron con 13 jonrones y 17 bases robadas en 528 apariciones al plato en Triple-A la temporada pasada no inspira confianza en que esté listo para Grandes Ligas. El problema principal es la tasa de ponches del 28.8% de Cameron, que evitará que alcance su modesto potencial de batear promedio y con poder. Hay demasiado abanicar en el juego de Cameron como para ofrecer ayuda a los managers de fantasía. Si bien es posible que pueda jugar bastante en la recta final para los Tigers, a largo plazo no sería una sorpresa verlo limitado a los roles de ser un reemplazo defensivo al final del juego y a ser la velocidad que viene como suplente desde el banquillo.—Tim McCullough

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