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Image credit: David Richard-USA TODAY Sports

Traducido por Pepe Latorre

Los San Diego Padres dieron a  R Austin Hedges, 1B/J Josh Naylor, LD Cal Quantrill, CC Gabriel Arias, LD Joey Cantillo, y CI Owen Miller a los Cleveland Indians a cambio de LD Mike Clevinger, LD Greg Allen, y un jugador aún a determinar.

Los Padres son por fin buenos y lo están haciendo notar. El protagonista de esta noticia volvió de las Menores hace menos de una semana: otro giro inesperado en una fecha límite de traspasos bastante rara. Sin embargo, hubo ciertos atenuantes. Es difícil criticar la decisión de Preller, no solo es que los Padres lleven mucho tiempo sin aparecer en octubre, es que la organización tiene un sistema de granjas muy profundo que en 2020 ha acabado por provocar un superávit de peloteros en Grandes Ligas. En el análisis sobre los otros cuatro movimientos de los Padres, publicado esta mañana, me preguntaba sobre el rol que se les esperaban dar a Naylor y a Hedges. La respuesta es que han servido para que los Padres se hagan con el mayor talento disponible en el mercado. Resumiendo, San Diego se ha hecho con siete jugadores listos para contribuir al equipo desde ya.

Pero primero, Clevinger: su temporada incluye una estancia en las Menores que pocos hubieran imaginado después de haber acumulado un WARP de casi 10 en las primeras 500 entradas de su carrera (2016-19). No obstante, no hay motivos para pensar que su obligada estancia en las Menores por no cumplir con los protocolos de salud y seguridad de la liga haya influido en la imagen que se tiene sobre él. Clevinger deslumbró en 2017, pero realmente comenzó a llamar la atención la temporada siguiente, cuando llegó a las 200 entradas y aumentó la velocidad de su recta (hasta las 94.4 mph). El año pasado fue su mejor actuación hasta la fecha. Consiguió incrementar su velocidad en una milla y logró los mejores registros de su carrera en K/9 (12.1), BB/9, (2.6) y HR/9 (0.7). Con un valor de 4.0 de WARP en su única temporada completa, hay razones para pensar que Clevinger podría ser aún mejor y llenar el vacío que hay en la parte alta de la rotación de los Padres.

La rotación pasa ahora a ser algo más sólida. Se combina para una efectividad de 3.80 que se va al 4.44 para el pitcheo en su conjunto y que es la sexta mejor en la Liga Nacional. Sin embargo, hay motivos para preocuparse. Después de su impresionante temporada de debut, Chris Paddack no ha dado el paso hacia convertirse en el estelar que muchos predijeron y ha estado en la media, con un ERA de 4.43 y permitiendo 10 cuadrangulares, empatado en el segundo lugar de la MLB con Ross Stripling. Garrett Richards lo está pasando mal en el segundo año del contrato que firmó tras la rehabilitación. Su velocidad se ha reducido ligeramente (su bola rápida promedia 95.1 mph esta temporada y está por debajo de las cifras que tocaba antes de la cirugía Tommy John) y le ha llevado a resultados poco esperanzadores: su DRA de 7.18 es el peor del equipo y tiene un ratio de ponches por base por bolas de 25/14 en 31 ⅓ entradas. Al menos el mal papel de estos dos lanzadores es compensado por otros dos.

Dinelson Lamet y Zach Davies han estado fabulosos, punto. Lamet no ha perdido el tiempo desde que el año pasado volviera de una Tommy John. Su DRA de 2.98 es el mejor del equipo (y 31º de la MLB con un mínimo de 10 entradas lanzadas) y solo está un poco por debajo del que registró el año pasado. Aún hay ciertas reticencias sobre su juego porque es un lanzador de dos lanzamientos: bola rápida y una slider que en muy contadas ocasiones (8.1% esta temporada) sustituye por una sinker. Hay que reconocerle que su nueva recta es pura candela (hasta 97.6 mph este año), pero la liga se acabará adaptando a ella. Parece difícil confiar en que la producción de Davies, que acumula tres veces más experiencia que Lamet (655 IP ⅔ contra 225 ⅔ IP), sea real. El DRA- de Lamet es 77, mientras que el 99 de Davies le coloca un único punto por encima del promedio de la liga. Dicho esto, en su sexta temporada en la MLB, el ex de los Brewers está ponchando a más bateadores (8.1 K/9 frente al 6.5 en su carrera) mientras limita a los corredores en base (0.90 WHIP). Por primera vez en su carrera la sinker no es su lanzamiento principal (38.1% de uso) y recurre más al cambio (40.7%). Este último es el único de sus lanzamientos que llega a los dobles dígitos en abanicos (21.4%), lo que ofrece la posibilidad de que esta nueva versión de Davies no sea un mero espejismo si no una maduración en su manera de pitchear.

Si juzgamos el término as por el mérito real en lugar de por la manera en que los equipos utilizan el término, nos encontramos con que Clevinger probablemente aún no lo es, al menos no hasta que pueda acumular el 68 de DRA- del año pasado durante una temporada completa. Sin embargo, al lado de un chico de segundo año que está limando sus problemas, un tipo que vuelve de la Tommy John con algo menos y otro que ha regresado de la misma cirugía, pero con algo más y un lanzador de batazos rodados que está intentando ser algo más, Clevinger es el que está claramente por encima. Clevinger-Lamet-Davies (con Paddack como cuarto) no es exactamente Cole-Verlander-Greinke o Scherzer-Strasburg-Corbin, pero para 2020 parece un trío bastante aterrador.

En estos traspasos los Padres han perdido capital potencial real en término de novatos, pero han obtenido algo más que jugadores de alquiler (ver también los intercambios de Mariners y Red Sox). Aunque cumplirá 30 años antes de fin de año, Clevinger está en su quinta temporada en las Grandes Ligas y está bajo control de los Padres durante dos años más de arbitraje. Allen está controlado hasta 2024. Incluso antes de que Austin Adams regrese de una lesión, el 25% de la plantilla de San Diego está a punto de ser anulado. Allen, junto con Clevinger y Nola, son susceptibles de no recibir la renovación, pero ni siquiera el jardinero parece una elección probable. En aproximadamente una temporada completa de trabajo entre 2018 y 2019, el jugador de 27 años valió más de una victoria con una excelente defensa y corriendo muy bien las bases.

Los Cleveland Indians enviaron a LD Mike Clevinger, LDGreg Allen y un jugador aún a determinar a los San Diego Padres a cambio de  R Austin Hedges, 1B/J Josh Naylor, LD Cal Quantrill, CC Gabriel Arias, LD Joey Cantillo, y CI Owen Miller.

Si miramos las piezas que Cleveland obtuvo a cambio parece que la oficina de Chris Antonetti se haya inspirado en A.J. Preller y su enfoque de acumular novatos. En la lista de novatos de pretemporada de los Padres, Arias, Miller y Cantillo se ubicaron en el 7º, 12º y 18º lugar, respectivamente. Quantrill es el único jugador que conserva la elegibilidad como novato que ha visto acción en las Grandes Ligas, aunque es probable que esa elegibilidad se agote antes de fin de año. Hasta ahora el DRA le ha visto como un lanzador superior al promedio (120 ⅓ IP, 89 DRA-). La primera ronda de los Padres en el Draft del 2016 promedia 95.5 mph en su recta, aunque esta temporada ha sido reemplazada casi por completo por un sinker (94.9 mph y lanzada en 46% de las ocasiones). Sus totales de ponches y whiffs son corrientes, pero cinco temporadas de control, incluso antes de entrar en esa fábrica de hacer lanzadores que es el Progressive Field, son tentadoras. Está listo para las Grandes Ligas, al igual que Hedges y Naylor.

Su ofensiva es más pura voluntad que resultados, pero Hedges está controlado por dos temporadas más y Cleveland no ha tenido ningún reparo en usar jugadores que solo sobresalen en una faceta del juego. Naylor tiene 289 apariciones al plato de Grandes Ligas, y aunque seguramente sea una muestra demasiado pequeña para ser concluyente, Franmil Reyes, pero con peor ataque y defensa no es que sea un perfil muy atractivo (Nota del editor: después de la consulta hemos decidido que defensivamente ambos son malos). Lo que no parece que Cleveland haya conseguido, y por segunda fecha límite consecutiva, es un jardinero titular de garantías. Toda la base de fanáticos del equipo sabe que el final del período de “disfrutar” Francisco Lindor se acerca rápidamente. Es cierto que parece que en Cleveland quieren tener una máquina de movimiento perpetuo, pero eso no vale de mucho si solo logra mantenerte a flote.

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