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Image credit: Kim Klement-USA TODAY Sports

Traducido por Marco Gámez

Major League Baseball regresa… casi. (Si pueden resolver los problemas de las pruebas y la segunda ola no bloquea la temporada antes de que comience). Incluso en su forma abreviada, esta temporada promete probar cuáles equipos son los mejores y cuáles son los Orioles. La buena noticia es que algunos análisis muestran que incluso con solo 60 juegos, podremos separar a los mejores de la liga de los colistas. Pero gran parte de ese análisis proviene de observar los resultados de la historia de la MLB, no contaminados por lo que se convertirá en un gran factor de confusión para la temporada 2020: el virus y la capacidad de los equipos de mantener a sus jugadores fuera de la lista de lesionados por COVID-19.

La lógica de analizar una temporada abreviada es simple: solo tomas muestras de 60 juegos de las temporadas normales y más largas a las que estamos acostumbrados. En The Athletic, Eno Sarris adoptó este enfoque y aquí, en Baseball Prospectus, mi brillante colega Russell Carleton hizo un análisis similar. Los resultados de estos estudios fueron alentadores: aunque 60 juegos parecen una fracción insignificante de una temporada regular, también es que verdad que se ha superado el punto de inflexión en el que los mejores equipos comienzan a separarse de los peores. La temporada 2020 se acortará drásticamente, pero tal vez aún sea suficiente para coronar a un merecido campeón.

Es comprensible que busquemos muestras de 60 juegos de temporadas normales, no pandémicas, para saber cómo será el próximo año. ¿Qué mejor guía podría haber para el futuro que el pasado? Pero puedo decir que este año no va a ser similar a una muestra de la historia de MLB. COVID-19 distorsionará la noción común del verdadero talento del equipo, como ha ocurrido con nuestras vidas. La idea de que jugar beisbol este año se parecerá a las temporadas anteriores es errónea

El verdadero talento es uno de esos términos que se crea en círculos sabermétricos, a veces sin pensar profundamente en lo que significa. El “verdadero talento” de un equipo podría verse como su capacidad para anotar y evitar carreras en un conjunto infinito de juegos. Por supuesto, nunca tenemos una serie infinita de juegos, incluso 162 contiendas realmente no son tantas, por lo que todo lo que tenemos en cuenta es un estimado, con “ruido”, del verdadero talento de un equipo. Hay problemas con este concepto incluso en una temporada completa, porque los equipos cambian a lo largo del año: los lanzadores se lastiman o se calientan,  los equipos realizan adquisiciones de mitad de temporada y, a veces, la pelota cambia a mediados de año. Pero en una temporada normal, la idea de que la habilidad de un equipo se mantenga estable en el transcurso de un término de seis meses es relativamente creíble.

El problema es que esta temporada será todo menos normal. Hay media docena de factores diferentes que hacen que este año sea atípico, desde cambios de reglas como el BD universal (para el que los equipos de la Liga Nacional no estaban preparados) hasta calendarios nuevos y extraños (solo jugando contra los oponentes divisionales más cercanos) pasando por procedimientos de viaje que imponen a los jugadores estar limitados solo a sus hoteles cuando juegan una serie como visitantes. Pero el factor más grande y obvio es el propio virus.

Ya hemos visto a nueve jugadores auto excluirse de la temporada debido al virus. Lo que eso significa es que la plantilla que cada oficina principal armó en el papel, el “verdadero” talento, no será la que salte al campo de juego en unas pocas semanas. Incluso dejando esto de lado, es probable que COVID-19 saque continuamente a jugadores de acción a un ritmo mucho mayor de lo que estamos acostumbrados. Cualquier prueba positiva, incluso un falso positivo, que ocurrirá, sacará de actividad a un jugador por un mínimo de unos días.

El verdadero talento al que estamos acostumbrados cuando vemos el béisbol, basado en el bateo, el pitcheo, la defensa, etc., estará también basado este año en un “talento” totalmente diferente: la capacidad de los jugadores de mantenerse libres del virus. Los equipos y las plantillas que tomen en serio el COVID-19, usen sus máscaras, coman comida para llevar y no salgan, serán los que podrán obtener la mayor cantidad de turnos al bate por parte de sus jugadores de calidad. Por el contrario, los negadores de COVID-19 y aquellos que se creen invencibles llevarán el virus a las burbujas, sacando a grupos enteros de jugadores de la acción durante días o semanas. Y eso no sería demasiado tiempo en una temporada regular, pero en la versión comprimida y acelerada de 60 juegos que tendremos, cualquier ausencia puede ser suficiente para convertir a un contendiente de postemporada en un simple participante más.

Estamos viendo cómo MLB se ajusta a esta realidad en tiempo real. Los jugadores de los Angels se comprometen a mantenerse a salvo. Por otro lado, Joe West niega que COVID-19 pueda afectarlo. Por lo que incluso si equipos como los Angels dominan el “talento” de lavarse las manos y mantenerse limpios, no pueden hacer nada para evitar ser asignados a juegos donde West está detrás del plato, gritándoles moléculas virales. El virus tiene tantas rutas posibles para la infección que incluso los jugadores que toman todas las precauciones aún estarán en riesgo.

Hasta ahora, las infecciones y las opciones de exclusión voluntaria no han quitado a las estrellas de gran importancia de las plantillas de calibre de postemporada. Pero solo se necesita una noche imprudente en la ciudad para cambiar eso. Y debido a los problemas de MLB para conocer los resultados de las pruebas de manera oportuna, la enfermedad puede propagarse rápidamente antes de que se identifique un brote. Los jugadores también tienen la oportunidad de darse de baja a mitad de temporada, por lo que si (por ejemplo) Mike Trout determina que el riesgo para su esposa embarazada es demasiado alto debido a los brotes en otros equipos, puede irse cuando lo desee. Perder al mejor jugador del juego podría no solo cambiar el equilibrio de poder en la Liga Americana, sino distorsionar cualquier noción de que esta temporada será normal.

He planteado que, en vista de las limitaciones impuestas por COVID-19, ahora es el momento para que MLB y sus jugadores se diviertan, en lugar de tomarse la temporada en serio. Como era de esperarse, no parece que ningún equipo se haya suscrito a esa idea (al menos, públicamente). Pero la idea de que solo la cantidad de talento del equipo será suficiente para impulsarlo este año hasta la postemporada es simplemente errónea. Esta temporada de béisbol será extraña, tal como se ha vuelto el resto de la vida estadounidense. El resultado, y probablemente el eventual campeón, estará determinado al menos tanto por el virus como por la acción en el campo de juego.

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