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Happy 4th of July Weekend!
Image credit: Tony Giberson/tgiberson@pnj.com via Imagn Content Services, LLC

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Los Seattle Mariners dejan libre al 2B/SS Utah Jones.

Utah Jones no obtuvo un hit a sus 20 años. O a sus 21 años. Se fue 0-21 con dos bases por bolas en dos temporadas como sustituto defensivo esporádico en Carolina del Norte, intercambiando su asiento entre el autobús y la banca indistintamente. Pasó la preparatoria a la sombra de su hermano mayor Ryder, quien fue reclutado en la segunda ronda directamente desde la prepa; cuando Utah terminaba su segundo año, Ryder era titular en primera base para los San Francisco Giants. El video más visto de Jones no fue el video de un cazatalentos sobre su swing, sino la de él haciendo bromas detrás del entrenador Mike Fox durante una entrevista televisada.

Fue un verano decepcionante para ambos hermanos, aunque Ryan conectó un cuadrangular enfrentando a Jake Arrieta. Utah estaba en medio de un traslado a North Greenville, volviendo a las faldas de las Montañas Blue Ridge. Fue una retirada táctica. North Greenville llegó al primer lugar entre escuelas D-2 en el país, y en su último año, Jones bateó .405 con una proporción de 3:2 de bases por bolas a ponches, suficiente para ser reclutado en el 876º lugar general por los Seattle Mariners.

En Everett, equipo que juega temporada corta, Jones batalló contra su consistencia en el campo y generó poca potencia, como se podría esperar de una selección en la 29ª ronda, aunque demostró un ojo aceptable. Arrancó 51 partidos durante el breve verano. Luego llegó el invierno; su Twitter es una agradable colección de jugadas destacadas de su alma mater, bromas con viejos amigos, y algún chiste sobre papel higiénico cuando el virus aterrizó. En otro mundo probablemente se habría vuelto redundante el 10 de junio, cuando aparecería la siguiente 29ª selección. Pero encontró su destino unos días antes.

A lo ancho del béisbol, cientos de jugadores de las ligas menores fueron liberados de sus contratos la semana pasada, la mayoría vía telefónica, muchos de ellos sin anuncio oficial. Algunos habrían sido liberados al finalizar los entrenamientos de primavera, otros, antes del draft o al final de la temporada. En lugar de esparcir las cenizas de los sueños, fueron arrojados de un solo golpe, ya que se acercaba la fecha límite de la Liga para extender o dar de baja a sus jugadores de ligas menores. En un eco de cómo se dejó a los estados manejar el impacto de COVID-19, los equipos han establecido políticas individuales para el pago de los jugadores de ligas menores, que no tienen acceso al contrato colectivo de trabajo de sus compañeros de Grandes Ligas. Algunos equipos prometieron seguir pagando hasta el final de la temporada, lo que a la larga le costaría a cada franquicia un poco más de $1 millón de dólares. Los Athletics, que ya renunciaron al pago de la renta de su estadio, ya han cortado todos los pagos, incluso los de los jugadores que retendrán. En el caso de los Dodgers, el recién llegado David Price se ha ofrecido a cubrir esos salarios de su bolsillo.

Si Utah hubiera sido elegido siete lugares antes, seguiría siendo jugador de béisbol; los Twins declararon que mantendrían su plantilla de ligas menores, con su paga muy de ligas menores, durante el resto de la temporada. Los Mariners, al cierre de esta edición, no habían dado a conocer su lista completa de bajas, aunque ya se ha llamado a los recién llegados y a los veteranos del sistema como Manny Bañuelos, Eliezer Álvarez y Darin Gillies. Jones anunció su propio funeral cuando tuiteó:

Cuando posiblemente llega el fin de algo para lo que trabajas toda la vida sin tener la oportunidad de probar tu valor deja una sensación enfermiza.

No es que la vida sea injusta; por supuesto que es injusta. Es que el béisbol pretende ser justo, que paga a tipos con voluminosas ropas negras para que se vea lo más justo posible, que toda su existencia está construida sobre un conjunto de sistemas claros y predecibles. Los sistemas no siempre funcionan, pero las expectativas son claras. Trabaja duro y tendrás una oportunidad completa. Algunos chicos, los de primera ronda y los hijos de los entrenadores, pueden tener más de una, pero tú al menos tendrás una.

Utah Jones pasó toda su vida intentando ser un jugador de béisbol profesional, y vivió ese sueño durante tres meses, antes de que el juego se fuera y cambiara. En otro sentido, tiene suerte: podría ser el último jugador de la 29ª ronda en la historia de los Seattle Mariners. A medida que la MLB ha estrechado sus operaciones comerciales, reduciendo el número de rondas y el número de equipos de ligas menores para cumplir con un modelo de negocio más esbelto, los Utah Joneses del juego, al margen de este momento particular, están siendo descartados.

Jones tenía 1 oportunidad de 1,000 de llegar a las Ligas Mayores. No tenía sentido económico seguir pagándole, aunque fuera una miseria, por tan poca perspectiva. También es la razón por la que tenemos equipos de béisbol para reclutar y pagar a tipos como Jones en primer lugar. Vemos el béisbol para ver aterrizar las oportunidades de 1,000 a 1. O, al menos, tener una oportunidad de hacerlo.

Los Red Sox publicaron su lista de recortes. Ryder Jones no fue incluido. Todavía podría tener una oportunidad más.

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