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Happy 4th of July Weekend!
Image credit: Ron Chenoy-USA TODAY Sports

Traducido por Pepe Latorre

Corea del Sur ha estado entre las naciones más agresivas a la hora de detener la marea del COVID-19. Se han hecho pruebas masivas y se ha apostado por el aislamiento. Después de un pico temprano en febrero, el país ha visto como los nuevos casos diarios no pasaban de diez. Japón ha pospuesto el inicio de la temporada hasta junio y poco se sabe sobre lo que pasará en Estados Unidos en 2020. La Organización Coreana de Béisbol, sin embargo, se ha unido a la CPBL taiwanesa y serán las únicas ligas de béisbol profesionales activas. Se ha anunciado el cinco de mayo como fecha inaugural, siempre y cuando no haya ningún contratiempo. El aficionado casual suele saber poco de la KBO más allá de sus famosos bat flips. Normalmente se considera que la NPB japonesa está un peldaño por encima del nivel Triple-A, mientras que la CPBL podría ser un A+. Es probable que la KBO se acerque más a la primera que a la segunda, lo que la convierte en la competición de béisbol de mayor nivel en el corto-mediano plazo.

El elegir un equipo es un acto mágico en el que familia, tradición, proximidad y mascota influyen a partes iguales. No es sencillo acercarse a una nueva liga, con nombres desconocidos y uniformes llenos de publicidad, y encontrar algo con lo que sentirse identificado. Pero antes de hacer eso, y puesto que eres un aficionado nuevo, debes entender lo que estás viendo.

Aunque no sea tan desconcertante como las líneas dobles de cincuenta yardas que hay en el fútbol canadiense, hay cosas a tener en cuenta cuando se cruza un océano para ver béisbol. No se trata únicamente del reglamento, aunque sea importante, ni del estilo, aunque quizás sea lo más divertido de este viaje de turismo beisbolero. Hay que tener una idea de cómo se supone que debes sentir el béisbol. Así como replantearse algunas creencias estadísticas que damos por sentado. Es como probar una nueva gastronomía por primera vez sin saber si el cocinero es bueno o no. O como ser un padre novato. No hay donde agarrarse.

No estás ante una previa convencional. No va a ser una introducción en plan revista, con el nombre de los jugadores que debes conocer o recordar y con los equipos candidatos a ganarlo todo. Tocaremos eso más adelante. Primero tenemos que darte una idea de cómo es el béisbol de la KBO. Porque al igual que el béisbol estadounidense no siempre ha sido igual. Estos gráficos muestran el AVG/OBP/SLG de KBO y MLB.

La KBO lleva años lidiando con la fama de ser una liga de campos pequeños, sobretodo si se le compara con sus vecinos asiáticos. De hecho, hace no mucho, en 2018, la KBO promedió una carrera más por juego con respecto a Japón y Estados Unidos. Sin embargo, antes del 2019, la liga hizo público un plan para reducir la alegría con que “volaba” la bola y ajustarla a los niveles de la NPB. El resultado, como se ve en el gráfico de más arriba, fue dramático. El OPS promedio que la liga tuvo el año pasado estuvo entre el conseguido por un receptor y un segunda base medio de la MLB.

Suena como la receta perfecta para volver a la era deadball, pero en 2019 la KBO promedió 4.56 carreras por partido, niveles similares a los de la MLB antes de la pasada campaña. A pesar de alcanzar registros similares, la manera de anotar en una y otra liga son muy diferentes. En los siguientes gráficos se ve como acaban en cada liga las visitas al cajón (Field out=out después de poner la bola en juego).

La “nueva” KBO se parece a la “vieja” MLB. A la que nos encontraríamos si viajásemos 30 años atrás, hasta la década de los ochenta. A los tiempos anteriores a McGwire y en que había bateadores emergentes y mucho bateo orientado a poner la bola en juego y correr. Los equipos coreanos se parecen a los Cardinals y Royals de aquellos años. Corren todavía más (0.70 robos por juego frente a 0.47) y de una manera más caótica (70% de tasa de éxito frente a 73.3%) que los equipos estadounidenses modernos. Más promedio de bateo, menos ponches y más bolas en juego. Un paraíso para los puristas del béisbol que se han cansado de los tres resultados verdaderos (the three true outcomes en inglés).

También hay algunas otras variaciones en la ofensiva.  Como sucede en Estado Unidos los equipos coreanos sacrifican menos que antes, pero todavía lo hacen el doble de veces de lo que estamos acostumbrado a ver. Curiosamente, aunque las tasas de boletos son similares, en la KBO se ven más HBP (bateadores golpeados, por sus siglas en inglés) pero menos bases por bolas intencionadas (0.27% frente al 0.40% de la MLB). Quizás lo más importante, aunque difícil de percibir, es que el porcentaje de fildeo es un poco menor en Corea, .981 frente a .984. Esto, combinado con la mayor cantidad de bolas en juego, compensa el menor porcentaje de slugging que hay en la KBO.

No necesitamos gráficos para las estadísticas de los lanzadores. Son un reflejo de lo que hacen las ofensivas. El promedio de bases por bolas es el mismo en Estados Unidos y en Corea, pero en la segunda liga hay casi un 25% menos de ponches. Irónicamente, la calidad promedio de la defensa hace que los mejores lanzadores de la KBO sean los que pueden contrarrestar la tendencia a permitir contacto y así, dar a su defensa la oportunidad de decepcionarlos. En la MLB la manera más rápida de acabar en las duchas es permitir un home run de tres carreras. En la KBO es permitir que seis jugadores consecutivos lleguen a base. Es obligatorio hacer que cada hombre trabaje para ello; Héctor Noesi, por ejemplo, ganó 35 juegos entre 2016-2017 simplemente manteniendo la pelota baja y lanzando strikes.

***

Hasta ahora los números le darán una impresión general de cómo debería ser la KBO. Pero hay otra cosa a tener en cuenta cuando se evalúan los números de la liga. Algo que seguramente no será muy atractivo para los nuevos aficionados. Cada equipo de la KBO puede inscribir hasta tres jugadores extranjeros, con un máximo de dos lanzadores. Debido al límite salarial de esas firmas, un máximo de un solo año y $1 millón, Corea no atrae el mismo nivel de talento extranjero que el NPB. Es más probable encontrar bateadores de cuádruple A (veteranos de las Menores sin talento suficiente como para jugar en las Mayores) y lanzadores que han pasado por cirugías y que despiertan pocas expectativas. Aquellos que sirvieron de relleno en el draft del 2016.

Sin embargo, a pesar de las restricciones en rosters y salarios, los jugadores extranjeros a menudo sirven como abridores de calidad y bateadores de la parte media del alineación. En el gráfico vemos el rendimiento de los jugadores extranjeros (naranja) contra el promedio de la liga (azul). La diferencia es clara.

Y aquí una tabla que indexa las principales estadísticas ofensivas contra la liga en su conjunto:

Estadística KBO 2019 Extranjeros 2019 Índice
BA 0.267 0.293 110
OBP 0.337 0.368 109
SLG 0.385 0.482 125
HBP/PA 1.29% 0.99% 77
SH/PA 0.77% 0.08% 10
IBB/PA 0.27% 0.48% 181
SB/G 0.69 0.04 6
SB/SBA 70.02% 63.75% 91
K% 17.25% 17.20% 100
BB% 8.55% 9.97% 117

Los jugadores extranjeros lograron un OPS + colectivo de 118. Pero no se puede hablar de dominio. En la parte alta de las tablas de bateo abundan los jugadores extranjeros, pero no son los 10 mejores bateadores de la liga. Un OPS+ de 118 es José Abreu, no Mike Trout. Y en gran medida los bateadores extranjeros que juegan en la KBO suelen ser pesados, con cuerpos de primera base. Solo un extranjero, Jared Hoying, robó más de seis bases la temporada pasada. Un aspecto interesante es que los jugadores extranjeros reciben menos bolazos que los nacionales.

Anteriormente mencionamos que había un límite para los lanzadores extranjeros. Hay un motivo. A pesar del estereotipo del extranjero fornido y pesado, es en la lomita donde se encuentran a los mejores peloteros.

Estadística KBO 2019 Extranjeros 2019 Índice
ERA 4.16 3.63 113
RA9 4.60 4.04 112
UERA9 0.44 0.41 106
CG/GS 0.016 0.021 127
SHO/GS 0.009 0.009 111
H9 9.2 8.7 105
HR9 0.7 0.6 116
BB9 3.4 2.6 123
K9 6.8 7.2 106
BIP% 71.08% 71.35% 100

Es curioso que el lanzador extranjero más habitual dista mucho de ser un power pitcher. Su éxito no se debe a los ponches, sino a que es capaz de intercambiar bases por bolas por bolas en juego y salir beneficiado de la transacción. Obviamente, no tenemos datos de PITCHfx, pero los resultados respaldan la idea de que, al igual que en la década de 1980, el contacto es un atributo muy preciado entre los bateadores de la KBO. No pelean por sus bases por bolas, sino que se las “ceden” los lanzadores. El número de bases por bolas de la liga no varió aunque los cuadrangulares se redujeron a la mitad. Algo impensable en los Estados Unidos.

Los lanzadores pintan los bordes de la zona de strike, fallando tan a menudo como no con un flujo interminable de sliders y curvas. Dado el estado de la bola, los lanzadores extranjeros están teniendo éxito, no porque estén lanzando la pelota fuera del alcance de los bateadores, sino simplemente desafiándolos.

La próxima semana comenzaremos a centrarnos en jugadores y equipos concretos. Por ahora, vamos a considerar la KBO como un concepto. Piensa en todas las cosas de la Major League Baseball que podrías odiar: su hipereficiencia sin alegría y la preocupación constante por su marca, los turnos al bate de nueve lanzamientos que terminan en strikes y los New York Yankees. Olvídalo. Imagina un béisbol un poco más duro, mucho más rápido, un poco más colorido y a veces, un poco más tonto. Es un béisbol que merece la pena, y no solo porque sea de verdad. Piensa en ello como si fuera un universo alternativo, una forma de béisbol que aún no ha llegado a su etapa final. Además, de vez en cuando, hay bat flips. Dicen que la gente se divierte con eso.

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