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Image credit: Jon Durr-USA TODAY Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

El año pasado, hubo un récord mínimo de 776 toques de sacrificio en las Grandes Ligas. Podrías haber usado el mismo descriptor en 2018, cuando hubo 823; o en 2017, cuando hubo 925; o, para el caso, en 2016, cuando hubo 1,025. No hace falta decir que los toques en general ha ido en declive, y los últimos años lo han convertido en una práctica prácticamente arcaica. Lo que más ha evitado que se extinguiera por completo es que los lanzadores batean en los juegos de la Liga Nacional y, como veremos hoy, eso en sí mismo refuerza el argumento a favor de un bateador designado universal.

La gráfica a continuación muestra los toques de sacrificio por partido, agrupados en posición de bateo de los jugadores y bateo de los lanzadores, de 1921 en adelante. Los juegos en los que el lanzador no bateó, es decir, los juegos de la Liga Americana desde 1973, han sido eliminados de la muestra. Este gráfico muestra los sacrificios por juego para los lanzadores (línea roja) y los jugadores de posición (línea azul).

Cuando el toque era algo que todos hacían, era más probable que se viera un sacrificio por parte de uno de los muchos jugadores de la alineación en lugar del lanzador. Mientras que los sacrificios de los jugadores de posición han disminuido constantemente en los últimos 100 años, los índices de los lanzadores muestran un arco suave, que se eleva hasta su punto máximo a principios de siglo y vuelve a bajar en los últimos años, superando los índices de los jugadores de posición en los últimos 15-20 años.

El siguiente gráfico muestra simplemente el promedio de OPS de los lanzadores (línea roja) comparado con el promedio de OPS de la liga (línea azul), durante el mismo período de tiempo.

El abismo entre los jugadores de posición que batean y la de los lanzadores es mas grande que nunca; la diferencia entre el promedio de OPS de la Liga (.758) y el OPS de los lanzadores (.322) fue mayor en 2019 que en cualquier otro año registrado. ¿Recuerdas que el gráfico anterior mostraba un ligero descenso de las tasas de sacrificio de los lanzadores en los últimos años? Eso parece desconcertante, ya que coincide con la drástica disminución de las tasas ofensivas de los lanzadores en los últimos años. Esto va en contra de la sabiduría convencional, que sugeriría que si los lanzadores están empeorando, deberían estar tocando más, no menos—lo menos que podrían hacer es avanzar al corredor, y al menos tratar de hacer sus outs “productivos”.

Pero para hacer observaciones informadas sobre las tendencias de los toques, debemos examinar los datos más de cerca que simplemente agregándolos a lo largo del juego. Las siguientes tablas se incluyen para proporcionar puntos de referencia y utilizar los datos desde 2003 hasta 2019, un período para el que tenemos datos consistentes y detallados sobre los toques, cortesía de Retrosheet.

INTENTOS PORCENT. EN JUEGO FOUL FALLA
Jugadores de campo 70,596 0.6% 48.7% 43.4% 7.9%
Lanzadores 29,077 8.6% 51.2% 37.3% 11.5%
EN JUEGO SACS HITS OUTS
Jugadores de campo 34,364 40.4% 25.7% 33.8%
Lanzadores 14,874 64.5% 1.8% 33.7%

Es básicamente un 50/50 en cuanto a si un intento de toque será o no golpeado en territorio de juego, y los lanzadores son en realidad ligeramente mejores que los jugadores de posición para poner la pelota entre las líneas de foul. Tal vez esto se debe al hecho de que los lanzadores a menudo vienen al plato con la única intención de hacer un sacrificio, mientras que los jugadores de posición no lo hacen; sin embargo, los lanzadores son más propensos a fallar por completo.

La segunda tabla se divide en los tres resultados que se producen cuando una pelota es golpeada en territorio de juego: sacrificios, hits (casi siempre sencillos) y outs. Probablemente no debería sorprender que los lanzadores hagan sacrificios mucho más importantes que los jugadores de posición y que prácticamente nunca toquen para conseguir un hit. Sin embargo, los jugadores de posición y los lanzadores han registrado tasas de toques “infructuosos” esencialmente idénticas en las pelotas que entran en juego, sin registrar ni un sacrificio ni un hit alrededor de un tercio de las oportunidades.

Ahora que tenemos algunos puntos de referencia, veamos más a fondo las situaciones en las que el toque es todavía común. Al mirar los estados de base/out más frecuentes que resultan en un intento de toque del lanzador, incluyendo los toques en juego y las apariciones al plato que terminaron en un intento fallido de toque (ponches por toque), vemos siete casos en los que los lanzadores tocan la mayoría de las veces:

TASAS DE TOQUES POR LANZADOR-BATEADORES, 2003-2019

ESTADO DE BASE OUTS AP TASA DE TOQUE
1__ 0 5,439 81.1%
1__ 1 6,571 73.9%
_2_ 0 1,611 72.9%
12_ 0 1,374 81.2%
12_ 1 2,396 71.4%
1_3 0 474 67.1%
1_3 1 1,005 57.0%

(Ningún otro estado base/out tiene una tasa de toque superior al 6%, por lo que sólo se incluyen los siete anteriores).

Ahora que hemos aislado nuestras situaciones de toque y que pueden ser controladas, podemos ver que, sí, las tasas de toque de los lanzadores se han estancado en las últimas temporadas.

Pero, ¿deberían los lanzadores tocar más? Aquí están las métricas que nos ayudarán a responder a la pregunta:

TASA DE AVANCE: La tasa de aparición al plato que avanza el corredor o corredores a la siguiente base.

OUT POR AP: El número agregado de outs contra el número de apariciones al plato. Esto no se muestra como un porcentaje, ya que los doble plays se cuentan como dos outs y por lo tanto podrían llevar a un total mayor de 1.

RE24 POR AP: El cambio en la expectativa de anotación de carrera de una base/estado de out a la siguiente, establecida en base por AP. Para el contexto, Mike Trout el año pasado fue aproximadamente un +0.100 RE24 por AP/bateador; Jeff Mathis fue aproximadamente un -0.100 RE24 por AP/bateador.

Los totales se presentan en dos escenarios diferentes: uno para cuando los lanzadores terminan sus apariciones al plato con un toque, y el otro para cuando abanican. (Recuerda que incluso en nuestras situaciones de toque definidas, un lanzador-bateador terminará la aparición al plato con un no-toque aproximadamente del 20 al 40% de sus oportunidades).

SITUACIONES DE TOQUE, 2003-2019

AVANCE OUTS POR AP RE24 POR AP PONCHES
Toque 67.4% 0.98 -0.253 15.6%
Abanicada 34.3% 0.89 -0.177 36.6%

¿Qué te parece? A pesar de que los lanzadores añaden tan poco valor cuando abanican el bate, ¡todavía es, en promedio, un resultado más perjudicial para ellos tocar! Tomemos el siguiente ejemplo usando el entorno de anotaciones de 2019: sin outs y con un corredor en primera, la expectativa promedio de carrera era de alrededor de 0.93 carreras. Un sacrificio exitoso, que pone a un corredor en segunda con un out, establece la expectativa promedio de carrera a alrededor de +0.71, o un cambio de -0.22 carreras. Como puedes ver por la tasa de avance en el gráfico, el corredor ni siquiera se mueve más de un tercio de las chances, y casi siempre se logra un out. Digamos que la situación de base/out es la misma, pero el corredor no avanza. La expectativa de carrera cae a cerca de 0.56, o un cambio de -0.37. Sin embargo, como podemos decir por los totales agregados, los lanzadores todavía proporcionan suficiente contribución ofensiva— aunque una cantidad mínima—al abanicar para hacerlo más “productivo” que el toque.

¿Y si miramos esto año por año, hasta el 2003? El siguiente gráfico muestra el RE24 por AP para los lanzadores en situaciones de toque, tanto para los toques (línea roja) como para los swings (línea negra).

¿Ves cómo las dos líneas comienzan a unirse en los últimos años? Con la erosión general de las habilidades de bateo de los lanzadores, la diferencia entre el toque y el swing es mucho menor de lo que era a principios de siglo, y en 2018, los resultados del toque fueron en realidad “mejores” que abanicar para los lanzadores en estas situaciones. Por lo tanto, si bien es cierto que abanicar sigue dando mejores resultados para los lanzadores, está mucho más cerca de lo que solía estar, y ninguna de las dos opciones parece particularmente atractiva.

***

No debería ser una gran sorpresa que un bateador designado universal sea atractivo para muchos aficionados, y parece estar ganando fuerza como una opción viable en las Grandes Ligas (tanto como solución a corto plazo en los posibles escenarios para el 2020, como solución a largo plazo más allá de este año). Si bien el toque podría parecer una buena idea para los lanzadores, los datos siguen sugiriendo que sería mejor que abanicaran, por muy malos que sean. En lugar de elegir entre dos malas opciones, probablemente es hora de implementar el bateador designado en su lugar.

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