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Image credit: Advocates for Minor Leaguers

Traducido por Martín Alonso

Los jugadores de las Ligas Menores de Béisbol no tienen una voz. No tienen un gremio, como sus hermanos de las Grandes Ligas, así que no tienen las redes de seguridad ni poder de negociación que otros trabajadores organizados. Esa es una de las razones por las cuales los jugadores de MiLB fueron enviados a casa sin paga ni esperanza cuando los entrenamientos primaverales fueron suspendidos, mientras que los jugadores de MLB pudieron escoger entre irse o quedarse, sin dejar de percibir sus respectivos sueldos. En disputas entre las entidades de MLB y MiLB, lo que los jugadores pudieran querer nunca se toma en cuenta a pesar de, por ejemplo, como el cierre de decenas de equipos de MiLB puede impactar casi a un cuarto de los jugadores de ligas menores. Y los medios suelen evitar darles una oportunidad a los jugadores para contar sus lados de la historia, así que rara vez hay ayuda ahí. Ese no es el caso a veces, pero no es tan común.

Lo que les ha faltado a los jugadores de las ligas menores es alguien que hable por ellos. La recientemente formada organización Defensores para Jugadores de Ligas Menores apunta llenar ese vacío. Quizás ya conozcas a sus fundadores: el presidente de la organización, Garrett Broshuis, un ex jugador y actual abogado también trabajando en la litigación Senne vs. MLB, buscando un aumento para los jugadores y pagos atrasados para ex jugadores. Esta Ty Kelly, quien jugó 10 años, incluyendo unas apariciones con los Mets. Y esta Matt Paré, quien pasó la mayoría de sus años 20 en la organización de los Giants, y también ha escrito un blog y vlogueado como el Homeless Minor Leaguer (Jugador de Ligas Menores sin hogar).

Ellos son ahora los defensores de Defensores para Jugadores de Ligas Menores, y su estatuto es claro: son una voz para los jugadores de ligas menores, en una forma que nadie nunca antes lo ha sido. Los tres hablaron con Baseball Prospectus sobre la formación y las metas de la organización. “Esto es un proyecto que lleva años formándose: una organización que se necesita desesperadamente”, explica Broshuis. “Es una combinación de varias cosas que nos ha llevado a este punto. Uno es que hay un vacío obvio. Dos, hay cosas sucediendo, como el plan de eliminar 42 equipos de ligas menores sin consultar o recibir retroalimentación por parte de los jugadores. La MLB dice que quiere ayudar a los jugadores de alguna forma y mejorar las superficies de juego y estadios y cosas como esas, pero nuevamente, sin ningún comentario de los jugadores. Mas recientemente, está la actual pandemia [COVID-19]. Y como se ha manejado eso sólo nos da otro ejemplo de por qué una organización como esta es necesitada urgentemente”.

Los problemas entre los jugadores de MiLB y sus patrones no comenzaron con el plan de MLB de deshacerse de equipos y jugadores de ligas menores, ni con su respuesta ante el coronavirus, por supuesto. Las carreras de Kelly y Paré los llevaron a este punto de defensoría mucho antes de este plan de contracción o la amenaza del COVID-19 existiese. Para Kelly, sobresale su situación de vida del 2010. “Ese año hubo esta situación donde parecía que nos iba a salir un trato para alojarnos en un hotel barato, así que manejamos desde Florida a Maryland. Íbamos a mudarnos dentro y fuera constantemente durante cada estadía en casa y viaje a otras ciudades esa temporada. El día que llegamos, ni nos quedamos la noche: a mi compañero lo llamaron a clase-A alta antes que empezara la temporada. Básicamente, tenía dos días para determinar donde me quedaría. Me uní a otros miembros del equipo y los convencí de quedarse en un lugar mas grande para que me los pudiese unir. Jugué toda la temporada 2010 durmiendo sobre un colchón de aire en medio de una sala sin muebles. No había continas en las ventanas y estaba a la merced de quien sea que se moviese por el departamento”.

Al menos, las cosas mejoraron un poco para Kelly en el 2011. “Estaba en un lugar con seis muchachos en un departamento de tres habitaciones. Pero, sabes, esta vez tenía una cama de verdad, y teníamos un par de muebles ese año”. Estos son ejemplos de la clase de hogar que los jugadores de MiLB pueden pagar con sus bajos salarios – sólo pagados durante la temporada regular, con un máximo de 40 horas pagadas sin importar cuantas horas trabajaron realmente – cuando los equipos no les ayudan cubrir esos costos. La historia de Kelly no es única, y puede ser superada: nuevamente, tuvo una cama en 2011. ¡Una de verdad!

Adicionalmente a las condiciones de vivienda subóptimas con las que tuvo que lidiar Kelly, también estaba la comida. Quizás recuerdes el reciente tuit de Kelly mostrando los sanguches del entrenamiento primaveral que los Mets proveían/forzaban a sus jugadores, pero ese es solo uno de los terribles ejemplos a compartir de su carrera. “La comida diaria antes del juego eran piezas de pollo que quedaban de las mermas de las concesionarias del estado. Eso con un plato vegetariano. Y si tomabas más de dos piezas de pollo, alguien te gritaba”. Al igual que los sángüiches, las piezas de pollo del día anterior eran lo único disponible: “No quería dos piezas de pollo todos los días. Así que trataba de escabullirme en la oficina del mánager del estadio para tomar pan y mantequilla de maní y mermelada. Y eso estaba estrictamente prohibido, porque había piezas de pollo, y eso era la comida para antes del juego”.

Paré también ha sabido por mucho tiempo sobre la vida en las ligas menores. Habiendo crecido en Portland, Maine, hogar de los Sea Dogs de doble-A, la familia de Paré alojaba a jugadores de las ligas menores a lo largo de los años–una práctica que existe para alojar jugadores a los que, nuevamente, el equipo no les brinda vivienda alguna. Incluso con esa experiencia, y la experiencia de Paré como un receptor de bullpen para los Sea Dogs, la realidad de ser un jugador de ligas menores era diferente a cuando el estaba en los vestidores admirando a los jugadores luchando con ese estilo de vida.

“Hay muchas cosas a las que no les prestas atención cuando eres niño, y romantizas ese viaje. Cuando llegué como jugador, el sistema estaba completamente roto. Es como el modelo de pagar para jugar. Vemos eso al nivel de aficionados, donde es el caso. Pero también pienso que es así en MiLB por los sueldos bajos. También está diseñado de esa forma, ya que los jugadores que llegan a las Mayores son aquellos con los grandes bonos de fichaje. Uno, porque tienen más oportunidades porque las organizaciones ya invirtieron en ellos, y quieren asegurarse de recuperar su ganancia. Pero estos también son los chicos que pueden quedarse mas tiempo”.

Dick Tidrow, quien era el director del Personal de Jugadores de los Giants cuando Paré estaba ahí, una vez le dijo que motiva este pensamiento: “El me dijo, ‘Todos lo averigüan eventualmente’. Queriendo decir cómo jugar, y que engranajes encajan para alcanzar las Grandes Ligas, pero no todos siguen jugando para cuando hacen esa conexión. Mi pregunta es, bueno, ¿por qué?  ¿Por qué no pueden seguir jugando? ¿Quiénes son esos muchachos a los que se refiere? Hay varios jugadores realmente talentosos que desaparecerán sin recibir ninguna oportunidad”. Piensa por un momento sobre quién puede aguantar una pasantía en camino a un verdadero trabajo, y que los hace mejor calificados para la posición. Es un problema que también se extiende a los deportes profesionales.

Broshuis, Kelly y Paré quieren arreglar estos problemas que han existido durante sus carreras como jugadores – y aún existen hoy – al igual que muchos más. Los jugadores de ligas menores nunca han tenido a alguien defendiéndolos; las quejas se han acumulado. Quizás eso pueda cambiar, pero antes de que pueda, los Defensores para Jugadores de Ligas Menores necesitan ayuda, y tanto los jugadores como el público en general necesitan ser educados. “La educación es clave, para mí”, dice Paré. “Darles una voz conjunta a los jugadores, claro, pero educar a todos también es importante. La gente sabe que el sueldo de un jugador de ligas menores es menor al de un jugador de Grandes Ligas, pero realmente no saben cuánta es la diferencia. Si dices, ‘Ey, ¿cuánto crees que ganan los jugadores de ligas menores?’ ellos responderían, y tu les dirías que reduzcan el número. ‘¿$50.000? ¿$30.000?’ No le atinan. Incluso en triple-A, esos números son muy altos”.

El salario de las ligas menores empieza alrededor de $1,100 dólares mensuales, como mencionan los Defensores de Jugadores de Ligas Menores en su página de preguntas frecuentes – incluso con el aumento salarios para el 2021, sólo los jugadores de clase triple-A que hayan alcanzado ese nivel tendrán un sueldo por encima del nivel de pobreza. Estos atletas profesionales tienen que conseguir un segundo trabajo para sostenerse, y aunque no se les paga el ano completo, se espera que entrenen los 365 días del año para que no lleguen a los entrenamientos primaverales (que tampoco son pagados) fuera de forma. Añada a eso que trabajan entre 60-70 horas a la semana durante la temporada, pero sólo son remunerados por 40 sin acceso a horas extras, y no es sorpresa que muchas personas se equivoquen sobre cuánto ganan los jugadores.

También es importante educar a otros jugadores: la cultura está igual de rota como el sistema. La temporada pasada, el jardinero de los Nationals, Adam Eaton trato de explicar que el sufrimiento es bueno, en realidad, ya que las terribles condiciones de las ligas menores lo han ayudado a convertirse en la persona y jugador que es hoy en día. Esa es la clase de mentira que te cuentas en el momento y que después usas para justificar lo que se te hizo, pero si funciona o no, pues es mentira. Y es una de miles que los jugadores de ligas menores se tienen que decir todo el tiempo mientras que sueñan con alcanzar las grandes ligas.

Las cosas podrían mejorar, y los Defensores para Jugadores de Ligas Menores esperar demostrarlo. “Solo el hecho de que esto sea normal no es aceptable,” dice Kelly. “Solo muestra que tan normalizado esta. Pueden pagarle sueldos cerca al nivel de pobreza, y los muchachos creen que eso es bueno para ellos. Quiero decir, parece como si se les lavase el cerebro a los jugadores. Que se les pague casi nada, pero que puedan ‘construir carácter’ durante su estadía en las menores. Es de locos”.

La defensoría es la meta principal, pero la educación tambien ayudara con el proceso. Después de todo, la organización que este trio ha formado necesitara el apoyo de los aficionados, y que los jugadores mismos aprovechen esta oportunidad para tener una voz colectiva. Como explica Broshuis, “llevamos un tiempo trabajando juntos, y hemos pensado sobre la mejor manera de llenar este vacío. Eventualmente decidimos formar este grupo sin fines de lucro, el cual no es un gremio. En cambio, permite que cada jugador se una de manera confidencial y gratuita. Esto les da una plataforma para hablar con una voz colectiva, y al mismo tiempo permite que cualquier aficionado se vuelva parte del equipo de soporte. Todos pueden ser defensores para los jugadores de ligas menores”.

Esa no es solo una cosa por decir: hay una forma de lograrlo. La organización está buscando aficionados que quieran firmar su petición a favor de aumentar el sueldo mínimo de los jugadores de ligas menores. Están buscando miembros que ayuden a financiar su organización y sus metas – $25 te hace miembro y te da acceso a una publicación por venir. La defensoría pronto estará buscando voluntarios que puedan ayudar con lo que se necesite hacer para hacer que la organización crezca, al igual que su voz e influencia: cuando el beisbol vuelva eventualmente, habrá eventos organizados por la organización, y se necesitarán voluntarios.

Los Defensores tienen en mente metas a corto, mediano, y largo plazo, todo de la mano con emparejar la educación con la voz colectiva. Pero primero se encuentra manejar los sueldos de los jugadores durante la postergación de la temporada regular. Como Broshuis le dijo a Baseball Prospectus, “La mayoría de estos jugadores no tienen el sistema de soporte que los jugadores de Grandes Ligas tienen. Cuando ganas $7,500 al año, no puedes ahorrar para esos días difíciles. Y estos son de los días más difíciles, así que asegurémonos de que la MLB haga lo correcto y encuentre una forma de pagarle a estos jugadores”.

Broshuis acepta que los ingresos del 2020 pueden ser menores dada la reducción de la temporada, pero tiene un contra-argumento para cualquier palanca que tenga MLB contra los jugadores: “reconocemos eso, pero al mismo tiempo, ellos han disfrutado de ingresos récord por años, así que uno esperaría que tengan fondos ahorrados en caso de que algo así ocurra. Y también recordemos quién está mejor posicionado para aguantar esto: los dueños multimillonarios con sus ingresos récord, o los jugadores de ligas menores que han ganado $7,500 al año, y que no han sido pagados por su tiempo en los entrenamientos primaverales”.

Mas allá de ese problema inicial esta su meta de incrementar el sueldo mínimo a $15,000. La razón por la cual la organización se basa en esta figura, de acuerdo con Broshuis, es que representa el monto que gana un trabajador a tiempo completo a sueldo mínimo, y eso en “una industria con ingresos de $10.7 mil millones el año pasado, donde el jugador de MLB promedio gana $4 millones al año, seguramente podemos encontrar una forma de pagarle a los jugadores de ligas menores por la menos $15,000 por un año completo de trabajo”.

Los Defensores para Jugadores de Ligas Menores quieren un cambio estructural. El sistema está roto, como menciono Pare, y darles una voz a los jugadores y forzar que MLB los escuche es la forma de arreglarlo. Crear un gremio es difícil, por múltiples razones – miedo, geografía, carencia de una estructura centralizada, falta de conocimiento sobre cómo lograrlo – pero los Defensores apuntan a tener una estructura centralizada en la que los jugadores puedan sentirse seguros. Lucharan por las cosas que los jugadores de MiLB quieran que luchen, porque esos jugadores son los que decidirán los temas a luchar.

Quizás, a largo plazo, la educación de los Defensores y el uso de una voz colectiva pondrá a los jugadores en una posición donde se sientan mas seguros de formar un gremio, protegiendo sus derechos como trabajadores de la misma forma que los jugadores de MLB lo hicieron hace más de medio siglo. Pero primero lo primero: asegurarse que se les pague a los jugadores actuales, y por algo con lo cual puedan vivir. Por primera vez, esos jugadores recibirán ayuda contra ese problema, en la forma de alguien dispuesto a escucharlos y luchar junto y por ellos.

Marc Normandin es el ex editor de MLB de SB Nation, y actualmente escribe sobre temas laborales de beisbol y mas para sus suscritores de Patreon en marcnormandin.com. Sus trabajos de beisbol han aparecido en Deadspin, Sports Illustrated, ESPN, Sports on Earth, The Guardian, The Nation, y TalkPoverty.

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