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Image credit: Greg M. Cooper-USA TODAY Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Con la noticia de que una versión modificada del intercambio por Mookie Betts es oficial, los Boston Red Sox han consumado uno de los intercambios más desconcertantes y desafiantes para el sentido común en memoria reciente. Ahora que la humareda se está desvaneciendo y los operativos de alto rango del béisbol se apresuran a defender al gerente general de Boston Chaim Bloom, ha quedado claro cuál era el verdadero objetivo del intercambio. No es que Boston crea que Alex Verdugo o Jeter Downs son los herederos aparentes de la corona de Mookie como el segundo mejor jugador del béisbol; el activo más valioso que obtuvieron los Sox fue en realidad la “Flexibilidad Financiera”.

Quitando a Betts y la mitad del salario de Price de su nómina, Boston se pone por debajo del impuesto de lujos y pone $40 o $50 millones de dólares en los bolsillos de John Henry. Es un golpe para la ya masivamente rentable corporación dueña de los Sox, pero la historia pasada sugiere que el dinero que ahorran nunca encontrará su camino de regreso a la plantilla. Cuando los equipos han recortado la nómina, la “flexibilidad” que esos movimientos crean va directamente a los bolsillos de los propietarios, no al presupuesto.

El intercambio de Betts parecía estar roto desde el principio. Como Ben Lindbergh señaló en su artículo, nunca en la historia del béisbol un jugador tan bueno y tan joven ha sido enviado a otro club. El rendimiento de Betts en los últimos años es increíble, y el 2018 en particular representa una de las mejores temporadas individuales de la historia del deporte. Para cambiar a un jugador así… bueno, no deberías cambiar a un jugador así, en absoluto, nunca. (Deberías extenderle.) Pero si lo haces, el retorno debería ser increíble. En cambio, lo mejor que pueden presumir los Red Sox es que recortaron considerablemente su nómina para jugadores. Los defensores del equipo afirmaron que eso les permitirá gastar mucho más en las próximas temporadas. Se piensa que al evitar del impuesto de lujos, podrán aumentar su presupuesto en los próximos años. Pero los propietarios de Boston no han hecho tal compromiso. No obtendremos una respuesta directa de Bloom o Henry, así que en su lugar examinaremos cómo los propietarios de otros equipos han modificado los presupuestos de sus equipos después de un gran recorte de gastos.

La respuesta rápida: cuando los equipos recortan sus presupuestos, no responden gastando más después. A veces, es lo contrario: el recorte de gastos en un año es seguido por mayores reducciones más tarde. (Los siguientes resultados provienen de los datos de la nómina hasta el 2010.)

Cambio al presupuesto Cambio al presupuesto el primer año Cambio al presupuesto el segundo año* Cambio al presupuesto el tercer año Cambio al presupuesto el cuarto año
Recorte de nómina superior a los $10M -$18.5M $13.5M $15.1M $17.3M
Todos los demás equipos $11.3M $8.9M $15.5M $22.1M

*Cambios relativos a la base en el primer año

Los gerentes quienes recortan sueldos por $10 millones o más tienden a reducir los costos de forma bastante drástica, en $18.5 millones de media. En los años siguientes, vuelven a aumentar su presupuesto. Pero no gastan más que sus colegas; de hecho, tres temporadas después de la sangría, siguen quedándose atrás. Alrededor del 28% de todos los equipos reducen su presupuesto de año en año por cualquier cantidad. Entre los equipos que previamente redujeron sus costos en $10 millones o más, el 35% recortó los costos en la siguiente temporada, marginalmente más. Así que ni siquiera es una garantía de que el presupuesto de Boston se recuperará en absoluto. Muchos equipos en su posición continúan bajando la nómina.

Hay mucha variación en las circunstancias a lo largo de 10 años y 300 temporadas de equipo de béisbol. Los Red Sox obviamente representan un caso especial como uno de los equipos de mayor gasto (el más alto, de hecho, en 2019). Pero limitar los recortes de gastos a sólo los equipos con presupuestos superiores al promedio no cambia las matemáticas de manera significativa: aún así, tienden a no recuperarse con grandes incrementos en las nóminas después. Del mismo modo, concentrarse sólo en los últimos cinco años no altera los resultados.

Estos resultados apuntan a la idea de que la flexibilidad de la nómina es una mentira. Los equipos pueden venderle la idea a sus aficionados de que gastarán más en las temporadas siguientes, pero la realidad es que el dinero ahorrado no se refleja los salarios de los jugadores. El destino final es el bolsillo de los propietarios.

Es fácil ver por qué los gerentes generales que defienden sus acciones se apoyan en este bulo como explicación. No pueden fijar el presupuesto, el dueño pone limitaciones desde arriba y tienen que limpiar el desastre provocado por los millonetas. Es difícil de creer que Chaim Bloom quisiera deshacerse del mejor jugador de su equipo. Es más probable que un mandato de los propietarios lo obligara y “flexibilidad de la nómina” fue una frase de esas que parecen inteligentes pero no lo son para defender esa transacción sin precedentes y grotesca.

La historia puede decirnos lo que los equipos han hecho típicamente, pero no puede decir lo que este gerente en específico y este propietario harán. Los Sox son ciertamente muy diferentes del típico equipo en reducción de costes. Las complicadas reglas financieras en torno al impuesto de lujos significan que los ahorros que los Red Sox hagan en 2020 les permitirán “reajustar” el impuesto y evitar una pequeña penalización.

Han gastado mucho en los últimos años, así que quizás desafíen la tendencia y devuelvan los ahorros de Betts a otros jugadores. Incluso existe la hipótesis de que están restableciendo el impuesto de lujos con la esperanza de ofrecerle a Betts el mega contrato que se merece cuando se convierta en agente libre en 2021. Si no regresan a Betts al equipo, habrán ahorrado docenas de millones de dólares para gastarlos en una combinación de jugadores que casi seguro serán menos valiosos, y peor en el diamante, que Mookie Betts.

El comportamiento de los equipos anteriores al recortar gastos sugiere que no será así. Bloom puede recuperar una parte del botín para gastarlo en el equipo, pero es igual de probable que esto sea una reducción permanente del presupuesto de los Sox. Si eres aficionado de Boston, esto sólo agrega un insulto a los eventos: no sólo estás perdiendo un probable ícono del Salón de la Fama y de la franquicia, sino que el activo más valioso que obtienes a cambio—la flexibilidad de la nómina—es sólo un término churrigueresco para que el dueño se haga más putimillonario. Y como una bofetada adicional en la cara, los boletos van a ser más caros este año.

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