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Image credit: Tim Heitman-USA TODAY Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Los Texas Rangers adquieren al J Steele Walker de los Chicago White Sox a cambio del J Nomar Mazara.

Los White Sox apuestan que Nomar Mazara tiene todavía potencial por explotar.

Esa es la razón por la que adquirieron al decepcionante jardinero de los Texas Rangers. No es una propuesta costosa: la proyección del arbitraje de Mazara es de $5.7 millones de dólares y Steele Walker, el jardinero prospecto enviado a Texas, tiene una proyección limitada y es apenas 14 meses más joven que Mazara. Sin embargo, esta transacción no se podría hacer sin la expectativa de que Mazara tenga la oportunidad de ser más de lo que sus 2,100 apariciones al plato indican que es.

Incluso en su posición limitada, Mazara sería una mejora en la abigarrada tripulación que los patipálidos sacaron al jardín derecho el año pasado. A saber: Daniel Palka, Ryan Cordell y Jon Jay se combinaron para producir una línea ofensiva 36% por debajo del promedio de la Liga. En ese sentido, el 95 DRC+ de Mazara es más agradable, incluso si llega con una defensa deficiente. En el vacío, la adquisición de Mazara es un buen movimiento para levantar el piso de un equipo que de otra manera sería muy variado. Por supuesto, si viviéramos en un vacío, todos nos asfixiaríamos.

El contexto de este intercambio es que, aparte de los gastos agresivos de esta temporada invernal, los White Sox no han mostrado una tendencia a hacer más que lo mínimo. Si quieren competir de verdad, tienen que ver a Mazara como una pieza de profundidad con un lado positivo, en lugar de darle un papel inicial de inmediato. La historia dice que eso es improbable, pero el gerente general Rick Hahn al menos está diciendo las palabras correctas a este respecto, afirmando que el club tiene esperanzas en el lado positivo de Mazara y que ayudará al club incluso si sólo batea a lanzadores diestros desde la mitad inferior del orden.

Mazara no sólo tiene un historial de tres años de ofensiva por debajo del promedio de la liga, sino que su defensa, junto con la de Eloy Jiménez, pondría una presión especial sobre los lanzadores y su aún-no-determinado jardinero central. Hay mucha expectativa alrededor de Luis Robert, pero ponerle en el central flanqueado por los guantes de hierro de Jiménez y Mazara podría ser visto como una violación de nuestros derechos humanos.

Por lo tanto, detenerse con Mazara sería difícil de justificar, especialmente con tantos jardineros disponibles en agencia libre. Marcell Ozuna, Nicholas Castellanos y Yasiel Puig tienen sus bemoles, pero los tres tienen una historia de contribución superior a la media que Mazara no tiene.

Pero los Medias Blancas apuestan por el potencial. Como novato de 21 años, Mazara bateó .266/.320/.419 con 100 DRC+, 20 cuadrangulares y valió 1.8 WARP. Parece un monstruo en el plato, y destila poder sin explotar (su cuadrangular de 505 pies en junio fue el más largo de la temporada 2019, según Statcast). Pero desde su temporada de novato está estancado, y ha valido -0.2 WARP combinado durante las últimas tres temporadas.

Parte de eso es la disciplina en la caja de bateo. Mazara abanicó en 38% de los lanzamientos fuera de la zona de strike en 2019, que fue la 21ª tasa más alta en el béisbol. Sin embargo, la disciplina al plato no lo es todo, como señala Rob Mains. Después de todo, si nos fijamos en los 20 bateadores por delante de Mazara, encontraremos nombres como Javier Báez, Jeff McNeil, Eddie Rosario, Rafael Devers y su nuevo compañero de equipo Tim Anderson. Pero es el tipo de contacto que hace Mazara el que ha sido el problema. Es decir, golpea la pelota en el suelo el 47% de sus oportunidades, una tasa superior al promedio que funciona si eres un velocista que puede convertir esas rolas en hits, pero menos cuando eres un bateador corpulento.

Mazara parece ser un candidato ideal para un cambio de swing, permitiéndole capitalizar su fuerza bruta al conectar la pelota al aire con más frecuencia. Desafortunadamente, los White Sox no tienen un historial de autoría de tales cambios en su organización, por lo que aunque es posible pronosticar tal ajuste, no está claro que la organización esté bien preparada para implementarlo.

El riesgo de adquirir al otrora prospecto número uno no está en el costo. Más bien, radica en las posibilidades de que ignoren una respuesta más completa a sus problemas en el jardín derecho y de alineación a favor de un ajuste a medias.

Para los Rangers, cortar los lazos con Mazara consistía más bien en despejar un atasco posicional: Joey Gallo, Shin-Soo Choo y Willie Calhoun son todos bateadores zurdos que juegan en las esquinas, y los dos últimos son malos defensores.—Collin Whitchurch

Prospectos

Un ángulo interesante de este intercambio es que Mazara y Steele Walker en realidad tienen un perfil algo similar. Sería un tanto comprensible errar del lado de quien ha pasado sus 20s sin rendir lo suficiente en las Ligas Mayores y no en los dos niveles de nivel A, pero para ser justos con Walker, su línea general se vio arrastrada hacia abajo de manera significativa por sus antiestéticos números contra los zurdos. Su juego ofensivo tiene sus méritos en su lado fuerte, liderado por la facilidad y la potencia que se muestra en el juego con gran efecto y espectáculo. Tiene un enfoque sólido con suficiente tacto para conectar con el barril que limita sus abanicadas a pesar de ser capaz de controlar el bat, asegurando que nunca lo engañen.

Cada aspecto de su juego es así, ya sea bateando, corriendo o jugando en el campo; es tan agradable de ver como lo es su nombre. Es un gran atleta en general con un torso musculoso al máximo (par con la velocidad del bat), aunque esto no se manifiesta en una velocidad fulgurante o una fuerza increíble en los brazos. Está por encima del promedio en esas áreas, pero no mucho más, y aunque actualmente pasa la mayor parte de su tiempo galopando por el  jardín central, lo veo más como un bat de esquina al más alto nivel. Se proyecta como un probable cuarto jardinero cuyo techo es el de un jardinero izquierdo promedio. Ben Spanier

Fantasía

Nomar Mazara ( – ) pero también ( ? )

Tu kilometraje en la llegada de Mazara al sur de Chicago probablemente depende de qué números tienen más peso. Por un lado, el bateador tiene apenas 24 años de edad, y hace sólo unos pocos años fue clasificado como el quinto mejor prospecto de todo el béisbol, según nuestro BP 101. En un sentido lineal, el pedigrí de edad y prospecto usualmente apunta a un potencial sin explotar y a un crecimiento continuo, con los White Sox apostando a que las habilidades de Mazara florecerán con un cambio de escenario. Por otro lado, estamos a poco menos de 2,200 apariciones al plato en la experiencia de Mazara, y hasta ahora ha producido una línea de .261/.320/.435 y un promedio ligeramente inferior a 96 DRC+. Así que sí, Mazara es todavía muy joven, pero también tiene un historial bastante escarpado de mediocridad en las Grandes Ligas.

¿Qué significa eso para los jugadores de fantasía? Bueno, quiero decir, otra vez es una situación de “la belleza está en el ojo del que mira”. Según las métricas de Factores de Parque de esta publicación, sólo Coors Field fue un mejor ambiente para los zurdos que el antiguo parque de Mazara en Texas (aunque ya no lo sería con la apertura del nuevo estadio esta temporada, así que hay otro detalle). Sin embargo, Guaranteed Rate Field fue el mejor parque de la liga para zurdos, un 25% mejor que el promedio de la liga. Así que hay una gran posibilidad de que la llegada de Mazara pueda incrementar sus totales de cuadrangulares.

Como de costumbre, la respuesta aburrida probablemente se encuentra en algún lugar en el centro—Mazara podría ver algunas mejoras sin raspar el techo que proyectó como prospecto (también evidenciado por lo que obtuvieron los Rangers, un joven de 23 años que todavía no ha alcanzado Doble-A). El mejor escenario para Mazara es probablemente tipo Nicholas Castellanos, bateando 25-30 cuadrangulares y bateando alrededor de .270 y batallando mucho con su guante. Está bien, pero también es un perfil OF3. —Mark Barry

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