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Image credit: Jake Roth - USA TODAY Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Ya viene la navidad. Si, hasta acá oigo los quejidos colectivos. Pero antes de que empieces a quejarte, quiero subrayar que ya es diciembre. Yo también me quejo de que pongan villancicos y vendan arbolitos en octubre. Pero ya es diciembre. Además, te prometo que este artículo va a ser sobre béisbol de fantasía.

En el verdadero espíritu de la navidad, voy a pedirle algo a Santa que me gustaría para el béisbol de fantasía en 2020. El resto del equipo de fantasía puede unirse a mí, así que podría ser un tipo ocupado. No seré duro con él si sólo le pido una cosa. Por otra parte, esta es una lista de navidad, así que no debemos dejar que la practicidad o la realidad se interpongan en nuestras peticiones. No importa cuánta evidencia haya de que este asunto no se solucionará el año venidero, estoy pidiendo que tengamos algo de claridad sobre la pelota en sí.

Ha quedado muy claro que la pelota sigue cambiando. Ya sea entre temporadas, durante la temporada o de la temporada regular para la postemporada, estamos viendo diferentes versiones la pelota de Grandes Ligas. Aparentemente, la MLB no está en posición de controlar el tema. Ya sea que uno crea que esta variación es el resultado de una estrategia deliberada o simplemente de un proceso de fabricación que carece del control de calidad necesario para ejercer suficiente influencia sobre cómo se comporta la pelota, está teniendo un efecto importante en el juego. Los récords de cuadrangulares se rompieron en 2019.

Por ejemplo, el récord de cuadrangulares por equipo, que fue batido por los Yankees hace apenas una temporada. Ese récord cayó por segundo año consecutivo, vencido por 30 cuadrangulares. Tampoco fueron sólo los nuevos dueños de la marca en Minnesota. Cuatro equipos superaron la marca anterior de los Yankees. La mitad de las 20 mejores temporadas de equipos de todos los tiempos se produjeron en 2019. Las persecuciones a los récords son emocionantes. Este fue el tipo de récord que, en última instancia, socava el logro, porque es tan asombrosamente obvio que algo en el juego cambió de tal manera que la comparación de esos récords es casi irrelevante.

Para equipos de fantasía, un beneficio claro de la claridad de la pelota sería que los analistas no tendrían que prefacir cada declaración de esta temporada invernal diciendo: “Si la pelota sigue siendo la misma…”. Mientras que eso habla de la complicación que la variación ha causado, este asunto va mucho más allá de molestar a aquellos que pasan su tiempo analizando el juego.

Lo que realmente estamos tratando de hacer aquí, la mayor parte del tiempo, es predecir lo que va a suceder o encontrar la mejor manera de hacer frente a un futuro incierto. La ausencia de claridad sobre cómo va a ser realmente la pelota, combinada con la variación recientemente demostrada, introduce un gigantesco elemento aleatorio en ambas tareas.

¿No crees que esta variación es tan grande como estoy sugiriendo? El siguiente gráfico muestra las tasas de  cuadrangular-por-aparición (home-run-per-plate-appearance” en inglés) para cada temporada desde 1988 (el primer año después de la última bola “más adulterada” obvia):

A pesar de que en los últimos cuatro años se han registrado las tasas más altas de HR/AP en la historia, la campaña de 2019 todavía presenta el mayor cambio de temporada a temporada en todo el período. La diferencia entre los 0.036 HR/AP de 2019 y los 0.023 de 2014 es de unos ocho jonrones por cada 600 apariciones al plato. Un jugador con esa tasa tendría una temporada de 22 cuadrangulares en comparación con un año de 14 cuadrangulares con la tasa de 2014.

No se trata de un cambio o de una forma “ideal” de jugar al béisbol. El juego siempre está cambiando, y es muy divertido descubrir las tendencias, por qué están ocurriendo y cómo tenemos que reaccionar. Hay una conversación diferente que se puede tener acerca de cuántos jonrones son demasiados o si necesitamos más pelotas en juego para mantener el juego atractivo.

No, se trata de esa enorme rebanada de arbitrariedad que impregna todos los aspectos del juego. Estamos acostumbrados al azar y a la suerte. Todos estamos bien versados en BABIP y tasas de jugadores dejados en base. El béisbol no es un juego que necesita un elemento extra de volatilidad añadido. Ya hay mucho de eso.

Ya sea la evaluación del jugador o la estrategia de fantasía, todo se ve afectado por lo que la MLB decide hacer con la pelota—si es capaz de decidir algo y luego realmente mantenerse firme en esa decisión. Eso por sí solo es desconcertante: la indicación de que la Liga no tiene tanto control como cabría esperar sobre el comportamiento de la pelota. Lo mismo ocurre con la variación entre cada pelota, lo que podría dar lugar a diferencias significativas en la distancia de vuelo incluso para las bolas del mismo lote.

No podemos entender las tendencias si no hay tendencias, si los cambios son tan impredecibles como sugiere el gráfico. No parece probable que la MLB nos dé ninguna indicación de lo que planean hacer con la pelota, ni hay razón alguna para confiar en que tienen la capacidad de hacerlo. Podríamos al menos esperar que la tasa de cuadrangulares sea alta en relación con la mayor parte de la historia de Grandes Ligas, excepto que la diferencia entre las tasas de 2018 y 2019 todavía asciende a cerca de 3 1/2 cuadrangulares adicionales por cada 600 apariciones al plato.

Estas diferencias pueden parecer pequeñas, pero equivalen a impactos masivos en el transcurso de una temporada completa. Los jugadores con poder hasta la pista de advertencia de repente se encuentran con 20 bombas. De hecho, el “poder de pista de advertencia” otras y evaluaciones del estilo ya no significan nada. Una adición de 20 o 30 pies de distancia en elevados en un año aleatorio hace que esa evaluación carezca de sentido.

Además, los jugadores pueden cambiar sus planificaciones cuando reconocen que la pelota está volando más lejos, sólo para luego descubrir que el entorno cambia en un abrir y cerrar de ojos. De la misma manera, los jugadores de fantasía podrían basar su estrategia en la noción de que los bateadores de poder se pueden encontrar en todas partes, sólo para encontrar que esos bateadores de poder de repente se secan de nuevo.

Las sorpresas también pueden ser buenas. Siempre las tenemos en los equipos de fantasía. El problema con que la pelota esté en constante cambio es que no es tan interesante o divertido cuando simplemente podemos culpar a la pelota, o cuando esta diluye cualquier conclusión que podamos sacar sobre otros aspectos del juego. Reduce nuestra fe en la veracidad de la acción sobre el terreno. Los juegos necesitan equilibrio y estructura para ser realmente atractivos durante largos períodos de tiempo. No poder confiar en uno de los objetos más fundamentales involucrados es un gran, gran problema.

daAsí que, por favor, MLB, realicen investigaciones profundas. Contraten un túnel de viento. Sean transparentes y honestos. Descubran cómo producir pelotas consistentes. ¿Acaso es demasiado pedir como regalo de navidad?

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