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Image credit: Erik Williams-USA TODAY Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

No hay que buscar muy lejos para encontrar afirmaciones de que el equipo de Houston de este año ha sido un moderno Murderer’s Row. Un artículo en FiveThirtyEight esta misma semana presentó el caso. El punto de la discusión fue simple y estadístico: los Yankees de 1927 tienen la tasa de creación ajustada de carreras ponderadas (wRC+ por sus siglas en inglés) en la historia del béisbol, y los Astros de 2019 tienen la segunda mejor. La pieza también señalaba la excelente profundidad de Houston y el hecho de que se ponchaba con menos frecuencia que cualquier otro equipo de la liga, pero en gran medida dejaba que los números hablaran por sí solos.

Sin embargo, los números son un canal demasiado directo y tienden a decir mentiras. Aunque wRC+ puede ser la abreviatura más ampliamente aceptada para la producción ofensiva general, no es la que mejor ha funcionado en la predicción o descripción de la producción ofensiva real. Esa distinción pertenece a nuestra medida—Carreras Merecidas Creadas (DRC+ por sus siglas en inglés), y esta cuenta una historia ligeramente diferente.

En mayo, Tyler Stafford escribió un artículo aquí en Prospectus sobre los primeros signos del dominio de los Astros. Tyler utilizó nuestra antigua métrica ofensiva, Promedio Verdadero (TAv por sus siglas en inglés), para comparar el comienzo de Houston al plato con los de otros equipos a lo largo de la historia, y descubrió que se encontraban en un aire relativamente enrarecido. Por TAv, sus primeros 45 partidos fueron mejores que los mejores 45 partidos de todos los equipos, excepto siete, desde el año 2000. Eran un trabuco desde el principio.

Sin embargo, cuando Tyler escribió su pieza, Yordan Álvarez aún no había debutado. Los Astros mejoraron considerablemente, al menos durante un tiempo, después de lo que ya era una temporada histórica del primer trimestre. Por supuesto, a lo largo del camino, algunos otros Astros se enfriaron, o se lastimaron y regresaron a algo menos que el nivel por encima del cual habían estado jugando anteriormente. Vale la pena preguntarse entonces: ¿qué tan bien resultó la ofensiva de los Astros? ¿Eran, como algunos han insinuado, un nuevo Murderer’s Row? ¿Ese es el equipo al que los Nationals llevaron a siete juegos en la Serie Mundial?

Pero según DRC+, no son tan buenos. Siguen siendo una de las mejores ofensivas de la historia, pero sea cual sea el apodo que le pongan a la alineación cuando todos los libros hayan sido escritos, no se separará de la Máquina Roja, los vuelcacercas de Harvey, o los equipos de los Yankees con Alex Rodríguez.

Temporada, Equipo
DRC+ Temporada, Equipo DRC+
1931 Yankees 118 2015 Blue Jays 116
1995 Indians 118 2011 Rangers 116
1982 Brewers 118 1980 Brewers 115
2011 Red Sox 118 1936 Yankees 115
2005 Yankees 117 1976 Reds 115
2009 Yankees 117 1994 Yankees 115
2003 Red Sox 116 2019 Astros 115
2007 Yankees 116 1998 Yankees 115
1927 Yankees 116 2003 Yankees 115
2002 Yankees 116 2004 Yankees 114

Pero, como habrás adivinado, los Astros rompen ese patrón. Tuvieron la tasa más baja de ponches en las Ligas Mayores este año, y la sexta más alta Guillén (nuestro término para el porcentaje de carreras de un equipo que anota con cuadrangulares). Su número Guillen de 50.3% fue el 11º más alto de la historia, y su tasa de ponches se ubicó en el puesto 350. El mayor número Guillén para un equipo que se ponchó con menos frecuencia que los Astros, sobre una base de frecuencia, fue de 47.8% por los Rangers de 2005. De manera reveladora, la tasa de ponches de los Rangers de 17.7% fue la sexta más alta en las Grandes Ligas de ese año.

Para las 2,925 temporadas de equipos en nuestra base de datos, el factor de correlación entre la tasa de ponches y el número Guillén a nivel de equipo es de 0.83, donde 1.00 sería la correlación perfecta. A lo largo de la historia del béisbol, prácticamente todos los equipos (y todos excepto un número muy pequeño de individuos) han tenido que cambiar el contacto para encontrar poder. Igual de importante es que los equipos que no pueden hacer contacto constante deben depender en gran medida de los cuadrangulares para anotar, pero los que sí ponen la pelota en juego a menudo tienden a encontrar otras formas de anotar. Clasifica todas las temporadas de los equipos en nuestra base de datos por número Guillén, y 15 de los 16 primeros han llegado en los últimos cuatro años. Clasifiquémoslos a todos según la tasa de ponches, y 14 de los 15 primeros han llegado en el mismo período. Una de las cosas que DRC+ ha hecho especialmente bien desde que lo publicamos el año pasado es destacar los momentos en los que ciertos jugadores o equipos se ven afectados indebidamente por su entorno. El modelo corrige ciertos valores atípicos mejor que otros, y podría haber detectado una forma en la que los Astros eran una aberración poco fiable.

Básicamente, los Astros fracasan en una prueba sencilla de una ofensiva verdaderamente imparable: no han anotado tanto como deberían haberlo hecho. La División Oeste de la Liga Americana de este año fue un grupo bastante blando. Incluso cuando los Rangers, Angels o Mariners pusieron resistencia, lo hicieron con sus propias ofensivas blandenques; ninguno de ellos tenía buenos cuerpos de lanzadores. A pesar de ello, y a pesar de un parque relativamente propicio (más sobre eso en un momento), los Astros terminaron terceros en la Liga Americana en carreras anotadas. Ninguno de los equipos de DRC+ está en la lista, ya que las 10 mejores ofensivas terminaron terceras en su liga en carreras, y sólo una de ellas (los Yankees 2005) terminó segunda.

Los Astros evitaron los ponches, pero confiaron en los cuadrangulares para anotar. Eso sugiere que, en algún otro lugar del juego del gato y el ratón de anotar y prevenir carreras, eran deficientes, o al menos, no lograron dominar. Naturalmente, el principal sospechoso en este pequeño misterio debe convertirse en la bola adulterada, y en este caso, esa es una teoría especialmente atractiva. Minute Maid Park convierte más elevados poco memorables en jonrones que cualquier otro parque de las Grandes Ligas, incluso si a veces se necesita un cuadrangular a jardín central. En una temporada en la que tantos elevados indignos se convirtieron en palos de vuelta entera, tal vez el efecto fue especialmente pronunciado en Houston. Quizás, con una pelota excepcionalmente aerodinámica, una lista débil de lanzadores rivales y un parque que se adaptó bien a este estado, las estadísticas de los Astros recibieron un impulso que realmente no merecían.

Una vez más, esto no pretende disminuir lo que el equipo ha hecho. Los Astros son el parangón de ganar, al menos en el terreno de juego, en las Grandes Ligas en este momento. Realmente fueron la mejor ofensiva en el béisbol en 2019. Es sólo que, al dilucidar algunas de las cosas que los modelos menos avanzados podrían haber pasado por alto o mal-valorado, podemos decir con cierta confianza que nunca fueron capaces de sacar de la caja a un Max Scherzer o Stephen Strasburg sano, porque Scherzer y Strasburg son individualmente grandes en grados comparables. Estuvieron a la altura de la tarea de vencer a los Astros, porque los Astros tienen agujeros, aunque la mayoría de los lanzadores son incapaces de explotarlos.

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