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Image credit: Brad Penner-USA TODAY Sports

Traducido por Pepe Latorre

El cuarto partido de la Serie de Campeonato de este año fue el fin de la carrera de CC Sabathia. No solo fue el fin de una etapa para él, fue el fin de una era para los aficionados afroamericanos. 251 Victorias, 3,093 Strikeouts, seis All-Star, un premio Cy Young en el 2007 (primer afroamericano en conseguirlo en 22 años) y la Serie Mundial en 2009. Durante 19 años pudimos ver a CC en la lomita. Yendo de una ciudad a otra. Siendo una especie de unicornio (no hay muchos abridores negros). Como una mujer negra aficionada al béisbol sentía a CC como algo nuestro. Era especial.

Cuando Sabathia debutó con Cleveland, una tarde de domingo en abril del 2001, yo era un chico de 18 años que estudiaba en un instituto del Noreste de Ohio. Fue el lugar adecuado para empezar su carrera. El primer equipo de la Liga Americana que tuvo a un pelotero negro en su roster.

Sabathia encontró maneras de conectar con su pasado y con la Historia Negra como creo que nunca habíamos visto. En 2008, él y su mujer Amber crearon una fundación llamada PitCCh In. Los tres grandes programas de la fundación, que busca ayudar a jóvenes con los estudios y el deporte, son: All Star Baseball Clinic, Youth Backpack Program y Field Renovations. Sabathia también colabora con el Boys and Girls Club, una organización que, junto con el béisbol, le ayudó a alejarse de los problemas y los peligros: “Me sacó de la calles. Crecí en el Boys and Girls Club…Estábamos allí, jugando al baloncesto. Le di al básquet durante algún tiempo, pero siempre me iba a la parte de atrás y me ponía a lanzar contra un muro o jugaba al strikeout con mis amigos. Eso me mantuvo centrado.” Nunca olvidó de dónde venía ni quién le cuidó.

Siempre que podía, recordaba el pasado. En el día de Jackie Robinson contaba como cuando era pequeño su padre le hablaba de Robinson. O de uno de sus hijos que tenía posters de Jackie Robinson y Satchel Paige en su cuarto. Se acordaba de aquellos que hicieron posible su presencia allí.

En su último Partido de las Estrellas llevó unas zapatillas que homenajeaban a los “Aces Negros”, un grupo selecto de abridores afroamericanos que tuvieron temporadas de 20 victorias. Solo ha habido 15 que lo han conseguido en la historia del béisbol. No se habla de ese grupo con frecuencia, y con esas zapatillas Sabathia consiguió que se empezara a hablar de ellos y probablemente que se produjeran cientos de búsquedas en Google. Nos hizo hacer una pausa y reflexionar. CC quería que el mundo conociera su linaje mientras él les rendía homenaje.

A lo largo de su carrera, Sabathia ha hablado sobre como los esfuerzos de MLB no eran suficientes. En 2017 le dijo a Newsday: “Es triste, muy triste, pero dije eso hace 10 años y todos actuaron como si estuviera loco. Haces lo que puedes en la comunidad. Obviamente, estoy tratando de hacer lo que puedo aquí, en el Bronx, y mi comunidad, en casa (en Vallejo, California), para que los jóvenes de la ciudad sigan jugando y comiencen a jugar. Pero el béisbol en su conjunto tiene que hacerlo mejor.” Dijo lo que los aficionados negros estaban pensando. Dijo lo que había que decir sin importarle si la gente lo aceptaba o no como un hecho.

Es muy importante dar ejemplo. Tiene peso, significado. Para un deporte que ha visto una disminución en el número de jugadores afroamericanos, CC marcó la diferencia. Con sus dos metros y sus 130 kilos, la presencia de Sabathia ha sido imponente tanto en el campo como fuera. Fue honesto y directo sobre los problemas de la liga y los suyos. Un estudiante del juego y su pasado. Se aseguró de saber todo lo que pudo sobre la historia y la excelencia de la gente negra. Al hacerlo se convirtió en un símbolo.

Había significado en su presencia. Poder ver un partido del deporte que amo y ver a alguien que se parece a mí como protagonista. Alguien que podría ser mi hermano. Carsten Charles Sabathia Jr. fue eso. Fue icónico. Y llevaba ese significado con orgullo y elegancia. Sabía que era importante para nosotros no porque fuéramos seguidores del uniforme que usaba en ese momento, sino por lo que significaba que fuera él quien sostenía la pelota y nos regalaba esos lanzamientos. Nunca vio su raza como un impedimento, usó su voz y su posición para estimular a los suyos y resaltar las deficiencias de la liga. Durante 19 temporadas, el mundo vio a uno de los mejores dándolo todo cada vez que subía al montículo. Con su jubilación, el béisbol está perdiendo a un león.

Aunque el futuro del pitcheo afroamericano parece brillante y tengo la esperanza de que los lanzadores que vienen se mantendrán firmes en el camino abierto por los que estuvieron antes que ellos, no puedo evitar lamentar el vacío que deja la marcha Sabathia. No solo fue un ganador, cambió la mentalidad. Cuando lanzaba no era solo una victoria para él y sus equipos, sino una victoria para aquellos que le admirábamos. Vimos esperanza cada vez que él subió al montículo. CC es uno de los mejores del béisbol.

Saludos 52. Gracias por ser todo lo que fuiste por tanto tiempo. Espero que tu ausencia no sea demasiado larga y que no estés demasiado lejos.

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