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Image credit: Gary A. Vasquez-USA TODAY Sports

Traducido por Pepe Latorre

El pasado invierno los Seibu Lions perdieron a algunas de sus piezas más importantes. Su as, Yusei Kikuchi, se fue a los Seattle Mariners gracias al acuerdo existente entre MLB y NPB (posting system). El segunda base y perenne candidato al MVP Hideto Asamura se fue a los Rakuten Eagles. Y Ginjiro Sumitani, su cátcher de los últimos años, se fue a los Yomiuri Giants también en la agencia libre.

A pesar de las tres salidas y del mal papel de su cuerpo de lanzadores: 4.88 carreras cada nueve entradas, la que es la cuarta peor marca de cualquier equipo de la NPB en los últimos seis años. Pues a pesar de esto los Lions consiguieron renovar el título de la Pacific League en 2019. El motor del equipo fue evidentemente una ofensiva demoledora. Su .265/.344/.428 encabezó la NPB en cada una de las estadísticas que componen la línea de bateo.

Shogo Akiyama ha sido la principal arma de esa ofensiva bateando como inicial durante el último lustro. Desde que fuera escogido en la tercera ronda del draft del 2010 procedente de la Universidad de Hachinohe Gakuin, Akiyama ha demostrado tener un gran bateo de contacto y una velocidad fuera de lo normal que le ayudan a ser un gran defensor en el jardín central.

El originario de Yokosuka, en la prefectura de Kanagawa, irrumpió en la liga en 2015, cuando estableció un récord al conseguir 216 hits en una sola temporada. Desde que completara esa campaña tan destacada se ha establecido como uno de los seis mejores jugadores de la liga. Con un OBP de al menos .385 en cada una de las últimas cinco temporadas. Al mismo tiempo ha conseguido batear .522 o más en tres de cinco. Además, sus habilidades defensivas en el jardín central están muy por encima del promedio. Acumula ya cinco apariciones en el Juego de Estrellas (10 para ser más precisos. El Clásico de Verano de la NPB es un evento de dos juegos cada temporada). En el mismo período de tiempo, que abarca más de 3,368 visitas a la caja, su índice de bases por bolas se ha mantenido en un buen 10.8% y su tasa de ponches en 14.3%. Ambos suponen los mejores promedios registrados en la Pacific League.

Las cifras son todavía más meritorias si tenemos en cuenta que las ha conseguido sin enfrentarse al pitcheo de los Lions. Como ya he comentado el pitcheo del equipo en 2019 cedió una carrera tras otras a las cinco franquicias restantes que componen la Pacific League. Esto ha sido la tónica habitual durante buena parte de la última década. Incluso cuando tenían a Kikuchi, un abridor élite para los estándares japoneses.

Akiyama no solo posee “herramientas” muy superiores a la media. Además, ha demostrado ser muy resistente a las lesiones. Solo se ha perdido 13 juegos (todos ellos en 2014) desde el inicio de la temporada del 2013.

Su velocidad es espectacular. Llega del home a primera en menos de 3.90. Esto convierte a Akiyama en una auténtica amenaza en las bases. Es cierto que tiene un pobre 63% de acierto en el robo de bases (112 de 177), pero es engañoso y se debe a la querencia de los Lions para ejecutar el hit-and-run. Además, de vez en cuando recurren a una jugada típica de las ligas pequeñas. Esa en que dejas que el corredor en primera haga un robo de sacrificio para que el jugador en tercera pueda anotar. Un claro ejemplo de bola pequeña que infla las veces que un jugador es eliminado al intentar robar.

Un BABIP muy elevado (.395) fue clave en el éxito que tuvo en ese mencionado 2015 en el que se convirtió en un jugador importante. En los últimos años ha hecho ajustes en su swing para convertirse en una pieza confiable y regular de la alineación. Su poder ha incrementado. En las últimas tres campañas ha mandado 69 bolas a las gradas, lo que supone más del doble de los jonrones conseguidos en toda su carrera.

Queda por ver cómo se traduce su poder a las Grandes Ligas. Norichika Aoki, que como Akiyama era un bateador orientado al contacto que llegó a los Estados Unidos a los 30, golpeó 18 cuadrangulares en sus dos primeras temporadas completas. Mientras que Kensuke Tanaka, otra máquina de contacto de la NPB fichada por un equipo de la MLB cuando estaba en la treintena, se quedó en pieza de las que da profundidad al banquillo. Es poco probable que este último sea el caso de Akiyama, su versión actual es superior al mejor Tanaka.

Los siguientes son algunos de los factores que pueden condicionar a Akiyama. Por un lado, enfrentaría a brazos que lanzan mucho más rápido que hace siete años. Por otro parte estamos en la era de la historia más proclive para pegar home runs. Además, algunos de los lanzadores que enfrentaría pertenecerían a equipos en reconstrucción y por tanto tendrían menos talento que algunos de los que ha enfrentado en Japón. Después de todo su poder promedio es de aproximadamente 20 bambinazos en una temporada completa. No sería sorprendente si Akiyama supera esa cifra en su primer año en la Gran Carpa.

Tras forjarse una reputación como uno de los mejores jugadores del país ha expresado su deseo de probarse al más alto nivel. Akiyama, que según se ha informado, rechazó una oferta de extensión de varios años por parte de los Lions la última temporada baja, alcanzó el tiempo de servicio necesario para obtener derechos internacionales de agente libre en agosto. Se rumorea que los Lions tienen una oferta de cinco años y 2.500 millones de yenes (aproximadamente 23 millones de dólares) sobre la mesa para mantenerlo en Tokorozawa. Pero si Akiyama está totalmente convencido de dar el salto, incluso una cantidad tan lucrativa (para los estándares de la NPB) no lo detendrá.

Si todo va según lo planeado podemos esperar que Akiyama lucirá un uniforme de las Grandes Ligas en los próximos entrenamientos primaverales. Su edad puede ser algo a tener en cuenta entre sus posibles pretendientes (cumple 32 años poco después del próximo Día de Apertura). Los equipos lo pueden ver como algo positivo o negativo. Sus mejores años podrían haber pasado ya y quizás no le quede mucho tiempo al mejor nivel. Además, los agentes libres que no son estrellas y que ya han pasado de la treintena son hacia los que los equipos se sienten más reacios. Peor aún, juega en un estadio con suelo de cemento pintado de verde que es lo que los Lions llaman “césped”. Aun así, las habilidades de Akiyama a día de hoy son muy superiores a la media. Debería ser una pieza valiosa en los próximos años.

Estadísticas extraídas de DeltaGraphs

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