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Traducido por Marco Gámez

Las proyecciones de PECOTA de cada año generan una nueva cosecha de fanáticos enojados. La edición de 2019 tuvo uno de los comentarios más hostiles lanzados hasta la fecha contra uno de los equipos menos querido: los Chicago Cubs y sus seguidores tuvieron un gran problema con PECOTA proyectándolos para un total de 79 victorias, buenas para ocupar el último lugar en la división.

El odio y el abuso irradiaban desde puntos tan lejanos como el vestuario de los Cubs, su manager, e incluso todos los demás hasta el Presidente de Operaciones de Béisbol, Theo Epstein. Casi nadie entre el grupo agraviado previó que los Cubs terminarían con un total menor a 90 victorias y sin un puesto en los playoffs. A medida que nos acercamos al final de la temporada, está claro que, si bien PECOTA fracasó en algunos aspectos, detectó importantes debilidades que los fanáticos y la gerencia ignoraron.

Es típico que los jugadores menospreciados por las proyecciones se enojen y lo usen como material para el tablero de anuncios. Es considerablemente más inusual que un ejecutivo normalmente reservado como Epstein aplauda contra PECOTA. Cuando se le preguntó sobre la predicción, Epstein insultó personalmente a Baseball Prospectus al sugerir que el sitio se ha ido cuesta abajo desde la partida de Nate Silver. Inclusive fue más allá al sugerir que sus propias proyecciones internas eran precisas con margen de error de una victoria y que las tenían “exactamente en la cifra correcta”. Según el reportero de ESPN Jesse Rogers, eso significaba que el margen de victorias estaría entre 89 y 95.

En la medida que nos acercamos al final de la temporada y con una plantilla rota, los Cubs se encuentran en medio de una horrible racha perdedora que a duras penas los perfila cerca de las 84 victorias (con un máximo posible de 86), muy lejos de la proyección de Epstein. Los fanáticos del equipo tuvieron que asumir que ese equipo que tan fácilmente ganaría la corona de la división central de la Liga Nacional está en el tercer lugar, eliminado por completo de los playoffs. Y el total de victorias previsto por PECOTA estará mucho más cerca del registro real que el del sistema interno de los Cubs.

No estoy aquí para celebrar la anotación o declarar la victoria. (No me corresponde declararla: PECOTA es construido y administrado por otros miembros del personal aquí.) Aunque fue mejor que muchos otros pronósticos, PECOTA no se ensañó contra los Cubs cuando predijo que obtendrían cinco victorias menos de las que probablemente obtendrán. A diferencia de lo que se pensaba, nuestro algoritmo los colocó aun peores. Claramente vio una debilidad que algunas personas ignoraban y este es el error clásico de descartar la proyección porque no se ajustaba a sus nociones preconcebidas.

Primero hablemos de lo que PECOTA hizo bien este año. Los lectores de Baseball Prospectus desde hace mucho tiempo sabrán que nuestro algoritmo no se limita a emitir una predicción total de una sola victoria como una autoridad, ni aconsejamos tomar esa predicción como palabra sagrada sin contexto o interpretación. PECOTA, en realidad, intenta simular toda la temporada miles y miles de veces, incluido el desarrollo de cada juego individual. La proyección en la que todos se centraron es el punto medio de esas miles de recreaciones, pero también desarrolla una gama de posibilidades en torno a esa mediana. En el caso de los Cubs, eso los dejó obteniendo entre 73 y 85 victorias, un hecho que revelamos abiertamente cuando se publicaron las proyecciones.

Esto es similar a que, si pudiéramos volver a jugar la temporada con las mismas condiciones iniciales, sin duda terminaríamos con una gran variedad de escenarios que van desde que los Cubs terminen por debajo de .500 hasta que ganen la Serie Mundial. No podemos saber si la versión de 2019 que vimos estaba en el extremo más bajo de lo que los Cubs podrían haberse convertido o una versión bastante típica de cómo podría haber funcionado esta temporada. Pero el pronóstico agresivo de PECOTA (y un poco de sentido común) sugiere que este de ninguna manera fue el peor resultado posible para este equipo.

Incluso el rango predicho de seis victorias de PECOTA depende del algoritmo que clava perfectamente las predicciones sobre cada jugador individual. Siendo realistas, eso ni siquiera es posible. Los jugadores cambian: los lanzadores agregan nuevos lanzamientos, los bateadores ajustan sus formas de hacer swing, todos sufren lesiones y fatiga. Sabiendo que PECOTA puede equivocarse en jugadores individuales, escritores y el personal de estadísticas de aquí, no vemos a PECOTA como la predicción final, sino un punto de datos entre muchos a considerar para determinar cómo le irá a un equipo cada año. Algunos escritores de Baseball Prospectus, antes de que la temporada comenzara, realizaron una encuesta informal para emitir sus propias predicciones sobre los Cubs; cuatro de cada cinco dijeron que los Cubs terminarían con cerca de 85 victorias. En nuestra publicación de predicciones de pretemporada, el personal calculó a los Cubs para el tercer lugar en la división. Incluso si el algoritmo salió un poco por debajo para Chicago, el personal mezcló con precisión esa predicción con otros conocimientos para maquillarla un poco más.

PECOTA desvaneció la calidad de los Cubs de diferentes maneras. El índice principal de la fuerza de un equipo es su diferencial de carreras (cuántas carreras más anotan que sus oponentes) y PECOTA pensó que los Cubs estarían alrededor del promedio (un diferencial de carreras de cero) en ese sentido. Resta un par de victorias para un cuerpo de relevistas malo y es así como el algoritmo terminó dándoles una predicción de 79 victorias.

Pero los Cubs eran realmente mejores que eso. Terminarán el año con un diferencial de carreras de alrededor de +100, un total que corresponde más a un ganador de 90 juegos que las 84 victorias con las que deberían terminar. (Alrededor de 20 carreras de esto se deben al intercambio de Nick Castellanos, algo que PECOTA no está diseñado para predecir). Epstein notó que los Cubs tenían un rendimiento inferior a su diferencial de carreras, lo cual es cierto, pero su mala suerte no es impactante o sin precedentes, especialmente para un equipo con un mal cuerpo de relevistas. Alrededor del 10% de los equipos con diferenciales de carrera similares ganan tan pocos juegos como lo harán los Cubs.

Entonces, el destino final de los Cubs los coloca directamente en el rango que predijo PECOTA, a pesar de que el equipo es un poco mejor de lo que el algoritmo esperaba. El pronóstico fue correcto e incorrecto, dependiendo de cómo se mida. Pero la proyección, sin duda, tenía algo valioso que agregar a la discusión: una visión de los Cubs en la que un equipo con mal cuerpo de relevistas obtendría las victorias de un equipo básicamente promedio, donde las lesiones podrían afectar el tiempo de juego de sus mejores jugadores, y donde Chicago podría no llegan a los playoffs y terminan en torno a un porcentaje ganador de .500. Epstein y otros ignoraron ese mensaje, tratando de desacreditar al mensajero.

Este comportamiento es un ejemplo clásico de sesgo de confirmación, en el cual los humanos tienden a ignorar los datos que no respaldan sus ideas preconcebidas. Los puntos de datos atípicos son especialmente vulnerables a esta tendencia: la mayoría de las predicciones dijeron que los Cubs eran un equipo de 80 victorias, por lo que la gente pensó que era seguro ignorar el pronóstico que los colocó en altos dígitos dentro de la decena de los 70 triunfos.

Si la oficina principal de los Cubs hubiera prestado un poco más de atención a las predicciones públicas, podrían haberse movido más agresivamente antes de la temporada para fortalecer el equipo. Fichar a Bryce Harper, una transacción que el equipo hubiese podido costear, los habría llevado a los playoffs. Algo tan mínimo como contratar a Craig Kimbrel antes de la temporada, en lugar de a mediados de año, podría haberle dado la oportunidad de recuperarse de sus lesiones y convertirse en el cerrador seguro que tanto necesitaban.

Al final, la temporada de los Cubs se convirtió en un puñado de derrotas por una carrera en los últimos diez días de septiembre. Si algunos de esos juegos hubieran resultado ligeramente diferentes, los fanáticos de Chicago sin duda estarían bailando en la tumba de PECOTA y preparándose para octubre. En una montaña rusa como fue la temporada en la que sus probabilidades de playoff fluctuaron enormemente, debería ser una lección de arrogancia para todos que PECOTA determinó con bastante precisión el total de victorias correcto, aunque tuvo muchas predicciones individuales incorrectas. Y es de esperar que la próxima vez que una proyección parezca contraria a la intuición, los fanáticos y los lectores la tomarán más en cuenta.

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