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Image credit: USA Today Sports

Traducido por Carlos Pérez 

Soy, supongo, un ligero defensor del bateador designado universal. Lo apoyo, pero no vehementemente. Solo es mi opinión. Y pasa una cosa con las opiniones: todos las tenemos. Y son, de alguna manera, irracionales o estúpidas. Banda favorita, cerveza favorita, política, bateador designado. Tenemos nuestras razones, y admitámoslo, no siempre basadas en hechos.

Pero el argumento contra el BD, al contrario que, digamos, Budweiser contra tu IPA favorita, sí lleva a algunos hechos. El que más me gusta está en este gráfico. Muestra OPS ajustado por parque y temporada para los lanzadores de la Liga Nacional de 1925 a 2018.

(Datos de Baseball-Reference.)

El promedio de la liga cada año es 100. Casi de manera ininterrumpida en la historia del béisbol, los lanzadores se han convertido en peores bateadores comparados con cualquier otro. Nunca han sido buenos. Pero han progresado, desde ser muy malos a ser realmente malos a ‘cúbrase los ojos, ni siquiera sé si puede hacer un toque’. Incluso los lanzadores que creemos que son buenos bateadores son “buenos” solo comparados con otros lanzadores. Los números de Madison Bumgarner son .180/.228/.308. Los de Zack Greinke son .225/.264/.330. No aceptaría esa producción de un buen campocorto.

Como ya he apuntado, el argumento estratégico contra el BD está perdiendo relevancia, al menos en lo que respecta al staff de pitcheo. En 1977, el quinto año bajo el BD, el abridor promedio de la Liga Americana lanzó un cuarto de entrada más que su compañero de la Liga Nacional. El relevo promedio de la LA lanzó casi dos entradas, mientras que el relevo de la LN duró menos de una entrada y dos tercios. Ya que no fueron sustituidos por bateadores emergentes, los lanzadores de la LA duraron más. Eso significó que los managers de la LA tuvieron menos problemas para gestionar su bullpen y no tuvieron que quitar a un buen lanzador en favor de un bateador emergente. Aquí está el argumento estratégico.

Pero eso se evaporó cuando se unieron los patrones de uso de los lanzadores entre las ligas. El lanzador abridor promedio de la LA ha durado 5.14 entradas este año. En la LN, es 5.34, solo 0.20 entradas más. Los relevos de la LA han durado 1.17 entradas comparados con 1.07 en la LN. Sí, es un factor el uso de iniciadores en la LA, pero el resultado es que el uso de los lanzadores es muy similar entre las ligas. El juego promedio de la LA ha tenido 4.21 lanzadores este año, el de la LN 4.28. Esa es una diferencia trivial, solo un lanzador extra por cada 15 juegos de la LN. La gestión del staff de pitcheo es virtualmente idéntica ahora comparada con hace 40 años.

No son argumentos nuevos. Los he presentado antes. Y la última vez que lo hice, tuve un par de respuestas ingeniosas en los comentarios.

Mike Juntunen escribió:

Me gusta que los equipos de la Liga Nacional sean capaces de hacer uso de un número más grande de jugadores en cada partido. Hace que la decisión de añadir profundidad a un equipo importe más.

El súper comentarista Llarry añadió:

Lo que creo que veo en la LN no es qué tanto banquillo se usa en un solo juego, sino quizás qué tanto se usa durante el tiempo, por semana, por ejemplo.

Ese ángulo es interesante. No había pensado en eso, para ser honestos. Los equipos de la LA y LN tienen el mismo número de lanzadores. (Ok, 0.07 más por juego en la LN). Pero en la LN, esas salidas tienden a terminar con un bateador emergente. Eso no sucede en la LA. ¿Eso resulta en un banquillo mejor utilizado por los equipos de la LN?

Para averiguarlo, le pedí a nuestro experto de datos Rob McQuown que hiciera una lista de los sustitutos que no fueran lanzadores en cada liga desde 1973, el año que debutó el BD. Sí, ya sé que esa cifra excluye a los lanzadores que son bateadores designados o que entran a los partidos a jugar una posición. Estos son números pequeños. No hay suficientes Brooks Kieschnicks, Micah Owingses, and Michael Lorenzens para invalidar los resultados.

Y aquí están. Este es el número de sustitutos que no son lanzadores, por equipo, por 162 juegos, desde la implementación del BD. Los datos están divididos por liga.

Como puede ver, los equipos de la LN (línea azul) tuvieron el doble de sustitutos que los equipos de la LA (línea amarilla) en 2018. ¡Esa es una gran diferencia! Bien jugado, Mike Juntenen y Llarry. Gestionar un equipo de la LN, en un banquillo de la LN, ver un equipo de la LN -todo eso lleva una utilización de más jugadores de posición que en el Circuito Joven. Incluso si es para una aparición como emergente, los banquillos de la LN se utilizan más que los de la LA.

Pero eso me lleva a pensar. ¿Es eso más difícil estratégicamente? Seguro, está usando más jugadores en la LN. Pero algunas de esas decisiones son muy sencillas.

Por ejemplo, si eres Joe Maddon, el manager de los Cubs, has usado, hasta el domingo, 99 bateadores emergentes, comparados con los 24 de Rick Renteria en los White Sox. Pero casi el 70% de esos puestos emergentes han sido para cuatro jugadores: Daniel Descalso (23), Mark Zagunis (20), David Bote (14), and Albert Almora (11). Claro, hay más bateo emergente, pero muchas de esas decisiones son muy fáciles. Y en una era con staffs de pitcheo de 12 o 13 hombres, la gestión del banquillo no es tan dura. Por necesidad, tus hombres de banquillo van a jugar. No hay espacio en el banquillo para alguien que batea solo una o dos veces por semana.

Y eso afecta al número de no-lanzadores por equipo por año en vez de la frecuencia con la que son usados. Así es como se ve:

Si jugar en un equipo de la LN, donde los sustitutos se usan con más frecuencia, demanda más de los jugadores, lo veríamos más apretado. Ha habido más no-lanzadores que vieron tiempo de juego con equipos de la LA que en la LN en 2018. Y en 2017. Y en 2016. Y en 2015, 2014, y 2013. Y, en promedio, en cada temporada desde el inicio del BD: 20.3 en la LA, 19.9 en la LN.

Eso nos lleva a dos conclusiones contradictorias. La primera es que Mike Juntunen y Llarry están en lo cierto. Los equipos de la Liga Nacional sacan más sustitutos que los equipos de la Liga Americana. En segundo lugar, esas sustituciones no parecen presentar dificultades de gestión de banquillos. Los banquillos no aparecen más en la LN que en la LA, lo que sugiere que la demanda en los jugadores y los entrenadores es similar en ambas ligas.

En cuanto al BD, yo me quedaré con mi pequeña opinión. Pero admitiré que crea una pequeña diferencia en el juego entre las ligas.

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