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Image credit: USA Today Sports

Traducido por Carlos Pérez 

Estaba echando un vistazo a algunas estadísticas por partido en Baseball-Reference durante el fin de semana. La mayoría de lo que vi no me sorprendió. Los jonrones están al alza. También los ponches. El promedio de bateo está a la baja, así como las bases robadas. Ese tipo de cosas.

Una cosa me llamó la atención: los elevados de sacrificio. Estaba pensando en elevados de sacrificio por dos razones. Primero, como saben, Joey Gallo pegó uno el 21 de abril contra los Astros. Ese fue el 364º juego en la carrera de Gallo, pero fue el primer elevado de sacrificio de su carrera. Eso parece raro.

Segundo, Albert Pujols pegó uno el 1 de mayo. Fue el 109º de su carrera, y empató con Paul Molitor como el 16º que más ha hecho en la historia. Es el número más alto entre jugadores activos. Miguel Cabrera y Evan Longoria tienen 81. Matt Kemp, con 72, y Nick Markakis, con 71, son los otros jugadores activos con más de 70.

Cualquier discusión sobre récord históricos de elevados de sacrificio requiere un asterisco muy grande, porque han sido una estadística oficial desde 1954. No solo no sabemos cuántos pudieron tener Babe Ruth y Jimmie Foxx, los números de Mickey Mantle y Willie Mays (jugando por primera vez en 1951) y Stan Musial (1941) son incompletos.

Pero el primer elevado de sacrificio de de Gallo y el amplio margen de Pujols me llevaron a pensar sobre si los elevados de sacrificio se están volviendo menos comunes. Aquí hay un gráfico de elevados de sacrificio por equipo por juego en la Era de Expansión, desde 1969 hasta el presente. (Los datos de 2019 van hasta los juegos del lunes).

Ha habido 0.2503 elevados de sacrificio por partido en 2019. Las únicas temporadas con menos durante los últimos 50 años son 2016 (.2500), 2017 (0.2404), la temporada acortada por la huelga de 1972 (0.2375), y el año de expansión de 1969 (0.2348).

Eso no parece intuitivo. Sabemos que los bateadores están elevando más la pelota. El ángulo de lanzamiento promedio ha aumentado cada año en la “Era Statcast” – del 10.1% en 2015 al 10.8% en 2016, 11.1% en 2017, 11.7% en 2018, y 12.1% en lo que va de año. Incluso, el promedio de velocidad de salida este año, 88.2 millas por hora, es un nuevo pico en la historia. Más elevado, pegadas con más fuerza, deberían resultar en más elevados de sacrificio, no menos. Entonces debe ser que todos esos ponches están sobrepasando las bolas puestas en juego, ¿verdad?

Bueno, quizá no. Cuando vemos algo como elevados de sacrificio, es importante ver el contexto. Para tener un elevado de sacrificio, necesitas dos condiciones: un corredor en tercera base, y menos de dos outs. Como he escrito, los sencillos están a la baja. Los bateadores que conectan sencillos pueden terminar en tercera base, pero hay cada vez menos. Más importante, ha habido un descenso en la intención de ir de segunda a tercera: menos triples, menos robos de tercera, menos corredores que van de primera a tercera en sencillos.

Como resultado, hay menos oportunidades para que los bateadores peguen elevados de sacrificio.

Durante la Era Divisional, ha habido un promedio de 2.1 veces por juego que un equipo tuvo una oportunidad de pegar elevado de sacrificio: corredor en tercera base con menos de dos outs. Ese número no ha sido tan alto en la última década, y en lo que llevamos del año, es el más bajo de la historia.

Mirando desde esa óptica, ¿están los elevados de sacrificio realmente a la baja? Aquí va un gráfico que muestra los elevados de sacrificio divididos por las oportunidades.

Siguen a la baja, pero no tan dramáticamente como en el primer gráfico. Estamos muy lejos de los bajos del comienzo de la Era Divisional. Los ponches no están ocupando el lugar de los elevados de sacrificio tanto como el número de los elevados de sacrificio sugiere.

Pero no es que los ponches estén al alza (una vez más) en 2019, también lo están los jonrones. Y ahí es donde se complica el asunto de ver elevados de sacrificio sin contexto. Cuando un bateador llega al plato con un corredor en tercera y menos de dos outs, quiere remolcar carrera. Está buscando un lanzamiento que pueda pegar por debajo y mandarlo lejos al jardín. Un elevado largo es su objetivo. Si ese elevado largo manda al jardinero izquierdo a la pista de tierra, misión cumplida. El corredor trota a home. Pero si manda ese elevado cinco pies más lejos, mejor todavía. Él también llega a home.

De alguna manera, los jonrones canibalizan los elevados de sacrificio. Ambos son el resultado final del mismo objetivo: pegar una bola tan lejos como sea posible para mandar al corredor a casa. Con un corredor en tercera y menos de dos outs, los bateadores están pegando un elevado de sacrificio al mismo ratio que el año pasado, 13.0%. Pero están pegando la pelota fuera del parque más frecuentemente, 3.3% vs. 2.8%. Las pelotas golpeadas lo suficientemente lejos para mandar al corredor a casa desde tercera están al alza. Es solo que hay más que se salen del parque. Este gráfico muestra los elevados de sacrificio combinados con los jonrones como porcentaje de las oportunidades de elevado de sacrificio.

Si mira el número del título, verá que los elevados de sacrificio están a la baja en 2019. Sin embargo, si considera el contexto, mirando las oportunidades de elevados de sacrificio y dónde terminan esas pelotas, la conclusión es la opuesta. Los bateadores en lo que va de año están pegando elevados largos para remolcar a un bateador al segundo ratio más alto de la historia de la Era Divisional. A pesar de todos esos ponches.

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