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Image credit: USA Today Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Luis Castillo, el as de 26 años de edad de los Reds, arribó de manera muy atractiva en 2017 y muchas de sus salidas y lanzamientos son dignos de compartir vía GIFs, incluso durante rachas negativas. Tiene “eso” de la manera más obvia, y lo notas en cuanto lo ves. Su cambio de velocidad es tema recurrente de los tweets de PitchingNinja, adornados con el cumplido más exclusivo: un emoji vomitando.

Brad Keller, una selección de Regla 5, quien, tras una temporada se ganó la salida en el Día de Apertura por parte de los Royals, cuenta con un GIF de PitchingNinja en su palmarés, pero si algo ha logrado conseguir unos ojos saltones, es por esos 140 innings con ERA de 3.08 en 2018 que aparecieron de la nada. El slider que le ayudo a conseguirlo no te brinca a la vista como el cambio de velocidad o la recta de dos costuras de Castillo. Keller lo consigue por medio del engaño; sus combinaciones de bolas de cuatro costuras y sliders se colocaron dentro de la elite en las clasificaciones de esta publicación en cuanto a tunelización se refiere. Esto apenas le rindió un 16.5% de tasa de ponches, pero mantuvo el contacto realizado débil y en el piso.

De lejos, estas son dos historias distintas—calidad nata de Castillo y engaño de Keller. Sin embargo, a principios de 2019, son uno mismo: evitando la zona de strike.

Al tiempo que la tasa general de la zona de strike en Grandes Ligas se sitúa en el 46.9%, la cual sería la marca más baja registrada en la era del seguimiento de lanzamientos, Castillo y Keller están lanzando menos strikes que cualquiera de sus colegas inicialistas. También están mostrando los mayores descensos en la tasa de zona de strike con respecto a la temporada pasada. Ellos son dos de los tres lanzadores con 20 entradas lanzadas con Probabilidades de Strike Cantado bajo la muy baja línea del 40% (junto con Matt Shoemaker). Y sus resultados hasta ahora han sido brillantes—un total de 11 carreras, y sólo un cuadrangular, en sus cuentas de 50 innings y 1/3.

De hecho, la dramática reticencia a tirar lanzamientos conectables los coloca como “canarios en la mina de carbón”. Apenas tras una décima parte de la temporada, algunas de las principales tendencias ya están bien documentadas: más cuadrangulares, menos bolas rápidas, y más lanzamientos locos. Más allá de esos impresionantes números iniciales, Castillo y Keller son intrigantes porque parecen haber saltado a una versión de béisbol en la que la misión de la prevención del home run hace que evitar la zona sea una prioridad absoluta. Si siguen adelante por estas vías, podrían pasar el 2019 respondiendo a las preguntas de 2022 o 2025.

En común: ¿Cuántos pases libres se pueden absorber en nombre de la evasión de los cuadrangulares? La tasa de bases por bola de Castillo de 13.5% y la de Keller de 12.4% están por encima respecto al año pasado, lo cual corresponde con la caída de las tasas de la zona de strike. La teoría dice que las bases por bola no duelen tanto si la estrategia general tiene éxito en reducir los cuadrangulares. Simplemente hay menos amenaza de que esos corredores anoten si la pelota se queda dentro del campo (es temprano, pero el BABIP global de la liga está en 0.291, un nivel bajo que socavaría cualquier cosa que se haya visto desde la huelga).

Seguramente, los entrenadores que guían a Castillo y a Keller preferirían que sus tasas de bases por bolas bajaran un poco, pero considera las razones para mantener el rumbo. La velocidad promedio de salida de la liga en los lanzamientos dentro de la zona, de acuerdo a Baseball Savant, ha subido a 90.3 mph (145.32 kph), mientras que la velocidad promedio de salida en pelotas fuera de la zona está estancada en 80.8 mph (130.04 kph).

Keller, en particular, tiene un inmenso incentivo para buscar swings fallidos. Los bateadores están haciendo contacto en el 91.6% de sus strikes, y el contacto en un strike tiene una probabilidad exponencialmente mayor de volar sobre la cerca. Sus lanzamientos fuera de la zona tienen una tasa de contacto del 58.9%. Así es como ha llegado a lanzar su slider el 36% de las veces, 10 puntos porcentuales más que la temporada pasada. Ahora es una pregunta constante para los bateadores: ¿Es este [lanzamiento] el de cuatro costuras (lanzado el 40% del tiempo), o es un slider que pronto se sumergirá en la arcilla?

Sin embargo, los bats de Grandes Ligas no están siendo arrastrados a un vórtice de malas decisiones. La tasa media de persecución está en su punto más bajo desde 2012—sí, están mejorando en la búsqueda de formas de batear jonrones—y nuestros héroes quienes se ponchan en lanzamientos dentro de la zona no han sido hasta ahora notablemente expertos en inducir swings extremadamente malos.

De hecho, se están quedando atrás en gran número de apariciones al plato, pero también se niegan a ceder. Castillo ha lanzado su cambio en el 39% de las cuentas que ha hecho contra los zurdos y en el 18% contra los diestros. Keller se ha quedado con el slider en el 30% de las cuentas en desventaja contra de los zurdos—más del doble de su uso en 2018 en esas situaciones. Incluso en cuentas de tres bolas, Keller está entrando en la zona del libro de reglas sólo la mitad del tiempo, de acuerdo con Baseball Savant, y Castillo aún menos a menudo.

Vélo aquí. En lugar de babear por un lanzamiento potencialmente dañino contra Josh Bell, un bateador de poder con ventaja de pelotón, Castillo y su receptor hacen una prueba de control con un lanzamiento de 3-1, y funciona… quizás mejor de lo que debería.

Tampoco se vuelven codiciosos con 3-2. Si Bell puede dejar el cambio bajo, la primera base es suya.

No es nada radical; es sólo una cuestión de convicción y consistencia. Mientras Castillo y Keller (y otros lanzadores experimentados por revisar) estén dispuestos a seguir esta línea, habrá ponches, bases por bolas y algún contacto débil esperándolos. Está por ver si es una ruta navegable hacia el éxito real a lo largo de una temporada completa, al igual que nuestra reacción al respecto.

Este enfoque con miedo a la zona de strike no es ciertamente un antídoto para el muy temido estilo de juego que se centra en los “tres resultados verdaderos”, sino una especie de movimiento de judo para esquivar las fortalezas de los bateadores. Para junio puede que no sea nada en absoluto, pero por el momento, Castillo y Keller están ofreciendo un vistazo al  tipo de lanzadores que las líneas de tendencia podrían ofrecer, si te interesa verla.

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