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Image credit: USA Today Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Puede que no te sorprenda escuchar que los Tigers sostuvieron una reunión hace unos días para estudiar la data proporcionada por su departamento de analítica. Pero para aquellos quienes han seguido de cerca la carrera del mánager Ron Gardenhire, encontrarle en el centro de la acción es un poco sorpresivo.

Cuando los Tigers contrataron a Gardenhire como su siguiente timonel en 2017, dijo todo lo que debía decir sobre adoptar los datos más avanzados. Los escépticos cuestionaron sus palabras y, días antes de su sexagésimo onomástico, si Gardenhire estaba preparado para alterar su enfoque.

Ahora, en su segunda temporada completa al mando, está claro que no bromeaba y que su estancia con los Diamondbacks como entrenador, o incluso reflexionar sobre lo que podría haber salido mejor durante su largo mandato con los Twins, significa abrazar todo lo que pueda ayudar a sus Tigers a ganar. Por ejemplo, la información que Gardenhire y su staff recibieron sobre los reajustes defensivos:

“De hecho, obtuve un gráfico de mi computadora, revisé toda la red con ellos”, dijo Gardenhire, sentado detrás del escritorio del mánager visitante en el Yankee Stadium a principios de este mes. “Quiero saber, de la L-5 a la L-7, quiero saber cuán lejos está. Así que cuando movemos a un jugador, ¿cuántos pies? Me sorprendió, eran como 18 pies por un punto entero, en la cuadrícula, alrededor del diamante. Eso es un largo camino. Yo jugaba de parador en corto, y cuando te decían que tocaras un step pull, eran como cuatro o cinco pies. Tal vez seis o siete, pero no 18. Así que, hay una gran cuadrícula ahí fuera que te dice mucho movimiento, y es entretenido”.

Y ese parece ser el mayor cambio en la forma en que Gardenhire está disfrutando del momento de posguerra entre las estadísticas y los enfoques tradicionales. Es la tercera ola, más allá de la aceptación ahora, más allá de la adaptación. Forma parte de una generación de mánagers de la vieja escuela que se encuentran de nuevo en boga; los clásicos con los que se podía contar para decir algo burlón sobre la analítica en años pasados. Ahora, todo el mundo se divierte con ello.

Que este fuera el resultado lógico no es una gran sorpresa para aquellos quienes siempre hemos querido consumir el siguiente gran avance en el lado estadístico del juego. Para continuar trabajando en las Grandes Ligas, particularmente en la oficina del mánager, se requería un curso intensivo en todo, desde los reajustes defensivos hasta la velocidad de salida, hasta el punto en el que se intersectan las imágenes de vídeo y los cambios mecánicos.

Pero algo curioso ha sucedido cuando mánagers de más edad como Gardenhire se han visto obligados a adaptarse. Descubrieron lo que la comunidad Sabermétrica sabía desde hace mucho tiempo: no te sumerjas en los números en lugar de ver el juego. Más bien, mejora el juego que estás viendo.

Por supuesto, eso no significa que Gardenhire deje de lado automáticamente las décadas de experiencia acumulada que tiene en el juego cada vez que el departamento de analítica—el cual los Tigers siguen ampliando y mejorando—llega a él con una nueva conclusión.

“Hay muchas cosas que todavía estamos viendo, yo sigo buscando”, dijo Gardenhire. “Comenzó el año pasado, y en parte, tienes que convencerme. Cuando hablo con ellos, nos sentamos y hablamos. No soy sólo yo agarrando el libro y mirando y leyendo estas cosas. Quiero intentar explicarlo yo mismo, pero necesito que me digan exactamente de qué estamos hablando. Hacen que suene bastante simple cuando te lo explican. Son bastante buenos en esa parte, porque se les hacen muchas preguntas, nuestros analistas son muy buenos para explicártelo, de manera en que pueda entenderlo”.

Los Tigers no sólo proporcionan esta información a Gardenhire, sino también a su cuerpo técnico. Notablemente, Gardenhire ha seleccionado a gente como Lloyd McClendon como entrenador de bateo y Rick Anderson, su consigliere de larga data en Minnesota, como entrenador de lanzadores. Estos también son líderes veteranos, no conocidos por adoptar los números de vanguardia, aunque Gardenhire señaló que su entrenador de banco, Steve Liddle, tiene título de ingeniero. Pero eso es precisamente lo que están haciendo.

En el caso de Anderson, Gardenhire dijo que entre los dos están preparando lanzadores de una manera fundamentalmente diferente que cuando ayudaron a convertir a Johan Santana y Joe Nathan en nombres muy famosos en Minnesota.

“Ahora ve tantos videos como antes, pero también hay cosas diferentes que buscamos, qué puede mejorar a un lanzador, si es el ángulo del brazo, y todo esto”, dijo Gardenhire. “Lo usas todo, y los lanzadores, están filmados en todo… y puedes saber, a diferencia de antes, ahora pueden decirte si dejas caer tu mano en el lado de la pelota. Y pueden saber cuando tu bola empieza a ir de lado a lado en vez de hacia abajo. Son todas estas máquinas que tenemos que vemos todo lo que hacen, desde los bullpens, así que obtenemos todos estos datos, y toda esta película, y realmente ayuda. Ayuda al entrenador de lanzadores, y si lo ha aceptado, lo entiende”.

Lo interesante de la forma en que esto se comunica a los jugadores en el club es que, como él es el conducto, no hay sobrecarga de información. Por ejemplo, el lanzador diestro Jordan Zimmermann, que ha experimentado como su mánager la verdadera vieja escuela de Jim Riggleman y Dusty Baker, los estilos Sabremétricos de la vieja escuela de Davey Johnson, y voces más jóvenes como Matt Williams y Brad Ausmus. En Gardenhire, ve una mezcla que le permite elegir cuales datos lo hacen mejor.

“Al final del día, sigue siendo un mánager de la vieja escuela”, dijo Zimmermann sobre Gardenhire. “Ahora hay muchos más números en el juego, así que él también lo está aprendiendo. Pero inmediatamente va a jugar el juego y a hacer los partidos de la manera que él quiera y a hacer que los analíticos digan que hacer, de esta u otra manera”.

Hay una calma dentro del vestidor de Detroit cuando Gardenhire juega a las corazonadas, ya que lo está haciendo basándose en miles de partidos jugados antes de que algunos de sus peloteros llegaran a las Grandes Ligas. Zimmermann señaló la carrera de Gardenhire como una razón para confiar en él. Al igual que Jordy Mercer, quien dijo que el enfoque de Detroit hacia los datos acumulados de la analítica se condensa, en gran medida, a “escarbar todo lo que se quiera”, algo que Mercer dice que hace ocasionalmente por su cuenta, examinando las carpetas de información disponibles para todos los jugadores.

“Estar con un mánager mayor que ha estado aquí y lo ha hecho todo, que ha jugado el juego durante un tiempo, que ha dirigido muchos partidos, te da confianza”, dijo Mercer, hablando desde la experiencia de jugar tanto para Gardenhire en Detroit como para Clint Hurdle en Pittsburgh. “Te da confianza saber que vienen a hablarte que tienen algo bueno que decir; que puedes poner en tu repertorio, que puedes poner en tu juego, mantener en tu bolsillo trasero, porque es enorme que hayan estado tanto tiempo en el juego que puedan relacionarse con los jugadores”.

Aún así, Mercer no trabaja por su cuenta cuando se trata de posicionamiento. Como todos los jardineros de Detroit, guarda una tarjeta de reposicionamientos en su bolsillo trasero, que le dice exactamente dónde colocarse. Mercer cumplirá 33 años en agosto, por lo que sigue siendo un cambio para él, pero se ha dado cuenta de que sus compañeros más jóvenes no han jugado de otra manera. “Al principio, estaba al otro lado de la segunda base y me dije: “¿qué hago aquí?”, comentó Mercer. “Cuantas más veces lo haces en las ligas menores, los chicos se acostumbran. Y cuando te llamen a las Grandes Ligas, deberías hacer esa transición con más facilidad”.

Es primordial que los Tigers lo hagan. Porque su mánager, feliz con sus recomidos defensivos, sabe dónde tienen que estar. “Nos sentamos y repasamos todo ayer, sólo para asegurarnos de que estaba a la altura de las circunstancias, quiero saber exactamente de qué estamos hablando”, mencionó Gardenhire. “Incluso mostramos cada noche dónde podríamos haber estado, por qué nos perdimos un par de bolas que se nos pasaron. Estábamos en L-5, y debimos estar en L-6, o L-5.5.”

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