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Image credit: USA Today Sports

Traducido por Marco Gamez

La semana pasada, escribí sobre cómo una pelota de béisbol más aerodinámica podría estar contribuyendo a un aumento en la cantidad de jonrones este abril. Desde entonces, la avalancha de batazos hacia la luna se ha vuelto aún más pronunciada, con una mayor tasa de jonrones por bola bateada en forma de elevado que en cualquier otro año registrado.

Sin embargo, resulta que una “pelota voladora” puede ser solo una parte de la historia. Además de una pelota de béisbol más aerodinámica, la velocidad de salida en las grandes ligas está alcanzando nuevas alturas. Pero, a diferencia de con los cambios en la pelota, es más difícil decir por qué.

Seguidas con el sistema de radar de MLB, Statcast, las mediciones de velocidad de salida se han vuelto rápidamente indispensables para el análisis moderno de béisbol. La velocidad del bate es una de las métricas más importantes para evaluar la calidad de un bateador y la probabilidad de que cualquier bola bateada sea valiosa. Tenemos solo unos pocos años de datos completos sobre esta métrica, pero lo que sí tenemos muestra que, en toda la liga, la velocidad promedio del bate está aumentando.

Año Velocidad de salida promedio (subconjunto limitado)
2019 96.9 mph
2018 96.4 mph
2017 96.5 mph

Una de las partes difíciles para promediar la velocidad de salida es que el sistema Statcast tiende a perder un buen número de bolas bateadas. Alrededor del 10% de los datos no son medidos; para ese conjunto, MLBAM (MLB Advanced Media) asigna una cifra estimada en cuanto al valor más probable. Desafortunadamente, esos valores estimados no son muy precisos, y para empeorar las cosas, los radares han mejorado con el tiempo, perdiendo menos bolas bateadas en la secuencia de un mes a otro. Todo esto hace que la comparación de los números promedio de la liga de un año a otro sea una pesadilla técnica.

Para generar los números que se muestran arriba, limité mi muestra de bolas bateadas solo al tipo que el sistema de rastreo por radar tiene menos probabilidades de no registrar: los batazos en línea que van por el medio del terreno con velocidades de salida en un rango de 80 a 115 mph (129 a 185 kph). Puede que aún haya algunos valores estimados incluidos en los datos, pero no los suficientes como para enturbiar la información disponible.

La tendencia es clara: la velocidad de salida está aumentando este abril, aproximadamente 0.5 mph (0.8 kph) en comparación con el año pasado. No es un margen enorme, pero con más de 600 bolas bateadas medidas, es poco probable que sea el resultado de una posibilidad aleatoria. Y si bien la mitad de una milla por hora puede no parecer mucho, fue  aproximadamente la diferencia entre la velocidad de salida promedio de Christian Yelich  el año pasado y la de Teoscar Hernández. Es un gran impulso para que las grandes ligas en general avancen.

Si bien está claro que la velocidad de salida aumenta en una muestra limitada, es mucho menos seguro saber por qué. Algunos sospechosos se pueden descartar fácilmente: el clima de abril no está afectando ni ayudando a la velocidad de salida, porque se mide en el punto de contacto, antes de que el aire frío pueda frenar la pelota. De igual manera el último aumento en la velocidad de salida es probable que sea demasiado repentino para ser ocasionado por el uso desenfrenado de sustancias para mejorar el rendimiento.

Otras razones son más difíciles de descartar. El alza podría deberse a un error de calibración o a un cambio en el procesamiento de datos que resulta en cifras de velocidad universalmente más altas. Si MLB modificara algún aspecto del sistema de radar antes de la temporada, ese cambio invisible podría producir una alteración sin que nadie lo sepa.

Pero el mayor incremento en los jonrones y, en menor medida, en las carreras anotadas por juego, sugiere que este aumento en la velocidad de salida no es solo en el papel. La mayor parte de ese aumento en la ofensiva es el resultado de una pelota de béisbol más aerodinámica y pulida, pero un aumento de media milla por hora ciertamente ayudaría a esas nuevas pelotas voladoras a escapar del parque con más facilidad.

Si la pelota realmente sale del bate con más velocidad, podría ser el resultado de mejores atletas o mejor acondicionamiento de esos atletas. Cuanto más fuerte es un jugador, más fuerza puede poner en una bola bateada y más rápido vuela. De igual manera, los lanzadores también podrían tener que ver con esto. Un poco de más velocidad en los lanzamientos se traduce en un aumento en la velocidad de salida, por lo que, si los lanzamientos en general vienen más rápidos, o si los lanzadores eligen lanzar más bolas rápidas, esto podría provocar un ligero aumento en la velocidad luego del contacto con el bate.

Es una muestra mucho más limitada cuando empiezas a descartar bolas bateadas por los tipos de lanzamiento que las condujeron, pero hasta ahora gran parte del aumento en la velocidad de salida parece ocurrir en los lanzamientos quebrados. Eso podría apuntar a un cambio en la mezcla de los tipos de lanzamientos en general de la liga, en lugar de un aumento en la velocidad en los lanzamientos.

Finalmente, los cambios en la bola misma también podrían producir más velocidad de salida. El rebote de la pelota, o el coeficiente de restitución, determina parcialmente qué tan rápido sale del bate para una velocidad de swing dada. Si las bolas se vuelven más elásticas debido a un cambio en la forma en que se construyen, incluso un efecto secundario involuntario en un proceso industrial, eso también podría explicar por qué las velocidades de salida aumentan.

Si bien los cambios aerodinámicos en el béisbol tienden a afectar casi exclusivamente a los jonrones, un aumento en la velocidad de salida en toda la liga es diferente. A la larga, la velocidad acelerada del bate podría contrarrestar algunas de las tendencias recientes y perturbadoras en el béisbol, como el azote de los ponches, que ha disminuido el contacto y ha convertido el juego en un festival de los llamados Tres Resultados Básicos (Base por bolas, Ponche, Jonrón). El tiempo dirá si la velocidad de salida se mantiene alta, pero en combinación con un béisbol más vivo, esta temporada podría alcanzar cifras topes ofensivas sin precedentes.

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