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Image credit: USA Today Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

El primer jugador nacido en la década de los 80s en llegar a las Ligas Mayores fue Albert Pujols. Era el vigésimo octavo mejor prospecto en el béisbol de la época, y ocupó su puesto en el equipo en la primavera, a pesar de solo contar con experiencia de una semana superior a la liga A. Obtendría el premio al Novato del Año 2001 en el camino hacia una carrera que sin duda lo llevará al Salón de la Fama.

El primer jugador nacido en la década de los 90s en llegar a las Ligas Mayores fue Starlin Castro. Era el trigésimo séptimo mejor prospecto en el béisbol de la época, y los Cubs lo llamaron después de que bateara .376 durante un mes en Doble-A. Castro no ha tenido la carrera de Pujols ni por asomo, pero ha alcanzado cuatro Juegos de las Estrellas y tiene oportunidad de quedarse el tiempo suficiente para llegar a los 3,000 imparables.

El primer jugador nacido en el nuevo milenio en llegar a las Ligas Mayores fue Elvis Luciano, la semana pasada. No apareció en la lista de los 101 prospectos top de esta publicación. Definitivamente no aparecería tampoco en los 100 siguientes prospectos. O los 100 siguientes. Fue terrible en los entrenamientos de primavera, con un ERA de 10.61 y periféricos por el estilo. El año pasado fue decente en liga de temporada corta, pero no dominó en ningún momento, y nunca ha lanzado en una liga menor de temporada completa. Muchos de ustedes que leen esto probablemente nunca han oído hablar de él. Nadie está fingiendo que está en las Ligas Mayores por méritos. Pero aquí está, Elvis Luciano en las Grandes Ligas a sus 19 añazos. El primer pelotero nacido en los 2000es en alcanzar la liga, venciendo a Wander Franco y a todos los demás, ¿Qué está pasando?

La razón mecánica de esto es bastante fácil de explicar. El contrato original de Luciano con los Diamondbacks saliendo de la República Dominicana fue anulado debido a que reprobó un examen físico, y por regla se convirtió en elegible para todos los sucesivos drafts de la Regla 5 a menos que fuera añadido a la plantilla de 40 jugadores. Mostró lo suficiente el año pasado para aparecer en los límites del mapa de prospectos. Kansas City optó por no protegerlo dentro de la plantilla de 40, lo que lo habría protegido también del draft de la Regla 5, pero arrancó su reloj de opciones antes de tiempo. El mismo Luciano ni siquiera conocía las reglas que lo hacían elegible, y se sorprendió al saber que fue seleccionado por Toronto con su décima elección en diciembre pasado.

La justificación real de todo esto plantea algunas cuestiones difíciles. Luciano podría algún día ser un lanzador legítimo de Grandes Ligas, ya que teine una recta que alcanza mediados de las 90 mph con una bola rompiente proyectable y un cambio de velocidad relampagueante. Ben Spanier escribió sobre él recientemente y lo describió como un lanzador para la mitad de la rotación media/alta si su control y cambio mejoran. Si las cosas hubieran sido espléndidas durante su desarrollo, podrías esperar verle en las Ligas Mayores en dos o tres años.

La cuestión es que ese último párrafo se aplica literalmente a cientos de lanzadores en las menores. Por todo lo que bromeamos sobre las “95 y un slider”, este perfil es realmente tremendamente común. Luciano fue intercambiado por un alquiler barato de Jon Jay el verano pasado, y es claramente sobre el tipo de prospecto que se espera ver intercambiado por media temporada de Jon Jay. No es el tipo de prospecto para el que normalmente se guardaría un puesto en la plantilla con un chico de 19 años que no puede ser reasignado. Tendría que ser un prospecto con un gran futuro, y un prospecto con ese futuro nunca estaría presente hasta la décima elección en el draft de Regla 5.

De hecho, los mismos Blue Jays expusieron a dos lanzadores—Jordan Romano y Travis Bergen—que se adelantaron a Luciano en el mismo draft de Regla 5. Romano fue devuelto a las menores de Toronto a finales de los entrenamientos de primavera, pero Bergen se quedó con los Giants como especialista zurdo. Como lanzador que ya ha dominado en Doble-A, Bergen parece mucho más calificado para enfrentarse a bateadores de Grandes Ligas que Luciano.

Pero la pregunta más grande y la que todos nos hacemos es: ¿Por qué este equipo está dispuesto a tener a Luciano pero no a Vladimir Guerrero Jr.?

Al igual que más de la mitad de la Liga Americana en 2019, los Blue Jays sólo están compitiendo realmente este año por obtener un puesto alto en el reclutamiento de 2020. Sus adquisiciones más significativas en la temporada invernal fueron Freddy Galvis y Matt Shoemaker, ambos con contratos baratos de un año que se parecen muchísimo a posibles cambios para la fecha límite de julio. Todavía mantienen al mejor prospecto en el béisbol durante un año después de que pareciera estar listo esta primavera.

Normalmente hemos visto que los equipos tienen la obligación de proporcionar un producto mínimamente competente en el campo, incluso fuera de sus ciclos de competencia, para no romper el juego. Pero los equipos se están volviendo cada vez más agresivos sobre estas cosas, como probablemente ya has escuchado, y ha habido una división en todo el béisbol recientemente—entre equipos, analistas y aficionados—sobre si es apropiado que las franquicias promuevan abiertamente sus intereses financieros y comerciales a largo plazo por encima de sus intereses competitivos en el deporte. Los Blue Jays podrían haber escogido fácilmente un brazo veterano aceptable al azar para ese puesto en su plantilla, y tuvieron a Bud Norris en el campamento como invitado sin puesto garantizado. Escogieron a Luciano en su lugar y eso probablemente los empeorará levemente este año, y las tasas para mejorar marginalmente sus fortunas en 2024 por si acaso Luciano resulte ser un lanzador útil a este nivel. En el proceso, podrían subir uno o dos puestos en el draft.

Como Jeffrey Paternostro insinuó al hablar de la extensión de Eloy Jiménez recientemente, todavía hay una sensación de malestar por quemarlo todo: llenar un equipo de lanzadores con jugadores de nivel inferior a Liga-A que proyectan para ERAs estratosféricos rompería la cuarta pared en las Grandes Ligas siendo un producto en el que los mejores jugadores de béisbol juegan contra los otros mejores jugadores de béisbol. No hemos llegado a romper el juego todavía, afortunadamente, pero seguro que puedes salirte con la tuya si lo presentas como un intento de ganar los derechos de un prospecto a través del proceso de la Regla 5.

Probablemente llegue el día en que todo se rompa. Tal vez sea la próxima ronda de negociaciones del contrato colectivo de trabajo; tal vez algún ex-ejecutivo emprendedor de Wall Street decida ganar 30 partidos el año anterior a aquel en que se presente el próximo prospecto al nivel de Bryce Harper. Mientras tanto, Elvis Luciano recibe las dietas de Grandes Ligas y anécdotas para contar a sus nietos, y los Blue Jays se acercan un poco más a una selección premium del draft 2020 y a todos los beneficios que ello conlleva. Pero sólo un poco más cerca.

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