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Image credit: USA Today Sports

Traducido por Marco Gamez

La semana pasada, varios de los mejores jugadores del béisbol firmaron grandes extensiones de contrato con sus equipos. Desde Mike Trout hasta Jacob deGrom, los equipos se han mostrado agresivos al ofrecer, y los jugadores se apresuran a firmar contratos que aplazan su agencia libre por años e incluso décadas. Si bien las extensiones como éstas no se están volviendo más frecuentes, están amarrando a un jugador de mayor calibre por un período más largo que en cualquier otro punto en las últimas dos décadas.

Trout, por supuesto, es quien encabeza al grupo, debido a su condición de ser el mejor jugador de beisbol y al tamaño del contrato. Con casi 430 millones de dólares, la extensión de Trout es el acuerdo laboral más grande en la historia del béisbol y parece atarlo durante la mayor parte, si acaso no todo, el resto de su ilustre carrera. Este, unido al pacto de cuatro años y 120 millones de dólares firmado por el actual ganador del Premio Cy Young en la Liga Nacional, Jacob deGrom, representan una tonelada de Victorias sobre el Reemplazo (WARP, por sus siglas en inglés) que se amarraron la semana pasada.

Pero entre Trout y deGrom, una media docena más de jugadores firmaron, desde el ganador del premio Cy Young de la otra liga, Blake Snell, hasta Paul Goldschmidt. Abarcaron desde veteranos establecidos como Justin Verlander  hasta un jugador que nunca había tomado un turno al bate en grandes ligas como Eloy Jiménez. Durante una semana, parecía que el anémico mercado de agentes libres había sido reemplazado por un frenesí hiperactivo de extensiones de contrato

Es posible que te hayan engañado haciéndote creer que este reciente estallido de extensiones no tenía precedentes. De hecho, al usar los datos del rastreador de extensiones de MLBTradeRumors, el grupo reciente de 22 extensiones desde principios de 2019 es inusual, pero no único. El total durante los primeros tres meses del año es el máximo desde 2014, pero cada año desde 2010-2014 hubo más extensiones de las que hemos visto en 2019.

Esa temporada, por ejemplo, vio a jugadores como Miguel Cabrera, Freddie Freeman, y José Quintana recibir grandes ofertas. (Trout también obtuvo la primera extensión importante de su carrera, un contrato de seis años y $144 millones que probablemente fue uno de los mejores acuerdos laborales de todos los tiempos).

Aunque el número total de extensiones hasta el momento no es notable, existen otras formas en que la cosecha de esta temporada es sorprendente. Tomemos, por ejemplo, la mediana de la cantidad de dinero (en millones de dólares) desembolsada en 2019 en extensiones.

A pesar de que la agencia libre ha tocado fondo en términos de gasto (al menos para los jugadores de nivel medio), el gasto en extensión de contratos se ha disparado, hasta casi el doble de la cifra de la temporada pasada. Y debido a que esta es la mediana, la misma está significativamente menos afectada por el mega contrato de Trout. La cantidad promedio es aún mayor. Los equipos están optando cada vez más por emplear el dinero que podría haberse usado para fichar a agentes libres en extender la permanencia de sus actuales jugadores con su organización.

También lo están haciendo cada vez más temprano en la carrera de un jugador. Como se señaló anteriormente, Jiménez aún no había participado en acción oficial en la MLB, pero ya fue recompensado abundantemente con una extensión que vale entre $43.5 y $77.5 millones (según las opciones del club). Jiménez se une a Scott Kingery, de la temporada pasada, como dos de los tres jugadores que han recibido extensiones de contrato antes de tomar siquiera un turno al bate en grandes ligas. Las últimas dos temporadas han presentado el tiempo de servicio promedio más bajo y el tercero más bajo para los jugadores que firman extensiones desde 2007 (el punto más temprano para el cual hay datos disponibles).

Y en la medida en que los jugadores son más jóvenes, los equipos han intensificado los esfuerzos para amarrarlos por más tiempo. La longitud promedio de extensión es la más alta desde 2001 (cuando solo se registraron dos extensiones según los datos disponibles). Estas ofertas más largas en duración explican parcialmente por qué los montos totales son tan altos, además el salario promedio en estas extensiones se encuentra en un nivel récord incluso después de dividir entre el número de años en una transacción.

No se necesita un departamento de análisis de un club de la MLB para ver hacia dónde estas tendencias podrían terminar llevando a la liga en poco tiempo. A medida que los jugadores más jóvenes firmen pactos cada vez más largos y de más dinero, el mercado de agentes libres, que ya está carente de talento por una afluencia de productivos jugadores jóvenes y otros provenientes del extranjero, se hará más carente de victorias aún. Con cada vez menos y peores jugadores disponibles para fichar, la agencia libre se convierte en una parte cada vez más pequeña de la forma en que los equipos construyen sus plantillas.

Eso sirve a los intereses de los propietarios de equipos de grandes ligas, que no tienen que preocuparse por firmar muchos mega contratos en el futuro, pero está menos claro que es un panorama interesante para el béisbol. Muchos calificaron a esta temporada de descanso como una de las más aburridas en épocas recientes, incluso con los acuerdos con los que finalmente fueron valorados Bryce Harper y Manny Machado. Si esos jugadores nunca hubieran estado disponibles, esta temporada de descanso seguramente se ubicaría entre las menos memorables en la era de la agencia libre.

La muerte de la agencia libre tiene otras implicaciones. Mientras que los equipos intercambian peloteros más que nunca, las superestrellas como Trout casi nunca cambian las plantillas. La agencia libre era una de las pocas formas en que un talento generacional podía pasar de un equipo a otro. Sin esa movilidad, los equipos pueden estar más encerrados en sus niveles competitivos y ser menos capaces de cambiar rápidamente de ser un equipo hundido a ser uno competidor que antes.

Es difícil no mirar el creciente mercado de extensiones y a su silencioso gemelo, la agencia libre, sin tener al menos un poco de complicidad. Trout citó las difíciles experiencias de Harper y Machado al querer firmar su extensión, calificando al mercado de “bandera roja”. Si otros jugadores jóvenes reaccionan de manera similar, entonces la extraña falta de interés en los agentes libres está haciendo un doble trabajo para disminuir los salarios, primero bajando los precios de estrellas con talento histórico como Harper, y segundo convenciendo a los jugadores jóvenes sin experiencia para que firmen ahora en lugar de arriesgarse a un futuro turbio como agente libre.

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