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Image credit: USA Today Sports

Traducido por José Portillo II

Después de añadir un millón y medio de dólares a su cuenta bancaria en 2016, Juan Soto decidió seguir adelante y dejó la Gulf Coast League ardiendo, bateando .361/.410/.550 a los 18 años. En la búsqueda de un desafío, llegó a la liga de New-York Penn para cerrar el verano y proceder a batear .429 con un OPS de 1.071 aunque en una pequeña muestra representativa. Esos números son buenos.

En ese tiempo empezamos a preguntarnos: ¿cuándo veremos a Soto en las Grandes Ligas? ¿Este muchacho es real? ¿Quién es mejor: Soto o Acuña? ¿Cambiarías a (inserta el nombre de una estrella establecida) por Soto? ¿Está este grupo de preguntas arruinando el discurso?

Obviamente, esto es como de cero a 60 para un tipo que estaba a tres años de poder pedir un refajo de toronja. Para ser justos, esto le pasa mucho a jóvenes jugadores, especialmente a aquellos que dominan casi inmediatamente. Siempre vemos el cómo introducirlos en la jerarquía de la MLB y soñar que todo funciona. Desafortunadamente, raramente pasa.

Soto empezó el 2017 como el 57º mejor prospecto de acuerdo al top 101 de BP, y él no hizo nada más que disipar el revuelo, incendiando Hagerstown al ritmo de .360/.427/.523 mientras conseguía más bases por bola que ponches en casi 100 visitas al plato. Aparentemente, solo una lesión podía detener al prodigio, así que Soto perdió algo de tiempo con lesiones en el tobillo, el hamato y la muñeca antes de terminar la temporada de regreso en la GCL, rehabilitando sus males. Fue más anunciado de cara al 2018, alcanzando la posición 22 de 101. Digo alcanzando porque no recibiría otra oportunidad de subir en los rankings de los prospectos. Soto bateó .362/.462/.757 en 182 apariciones al plato en las Ligas Menores (a lo largo de los tres niveles) antes de recibir una llamada estando en Doble-A, incorporarse al primer equipo a finales de mayo. Llamar a un adolescente con apenas 108 apariciones en el plato en la Liga del Atlántico Sur es atípico. El beisbol es difícil. Los pitchers son buenos. Usualmente la combinación de esos dos factores pueden provocar que la primera taza de café esté especialmente cargada. Al final, Soto también es bueno, y tiene la capacidad de hacer ver al beisbol como algo verdaderamente fácil.

Si la Major League Baseball es el muro estándar de una casa, entonces Soto fue el hombre Kool-Aid, porque la quebró al atravesarla (¡oh yeah!). Mientras que su jugueteo inicial pudo haber estado previsto a que fuera corta, el Bambino Infantil (un nombre que acabo de crear por completo en estos momentos y no tiene nada que ver con lo que nuestro amigo Craig Goldstein pudo o no haber empezado el pasado mayo) destruyó cualquier conversación sobre alguna regresión en su nivel con su ardiente madero, bateando .292/.406/.517 en su primera incursión en grandes ligas, posteando 125 DRC+ en 494 apariciones al plato. El .923 de OPS de Soto fue el mejor en la historia para un adolescente con al menos 100 apariciones al plato, entrando en el top-10 que incluye nombres como Mel Ott, Jimmie Foxx, Bryce Harper, Cap Anson y Mickey Mantle (y Oyster Burns… dispara Oyster Burns). Si bien los números y el poder de salida fueron ciertamente impresionantes, quizá la estadística más notable fue su habilidad para conseguir bases por bolas. El chico consiguió base por bolas en el 16% de sus apariciones al plato, la sexta mejor cifra para jugadores con un tiempo de juego similar. En la segunda mitad de la temporada, una vez que los pitchers empezaron a hacer ajustes al reporte de scouts de Soto, él de hecho empezó a conseguir más bases por bolas, permaneció paciente a pesar de disminuir ligeramente su eficiencia ofensiva. Además, el joven no solo mostró una disciplina casi elite en el plato al obtener bases por bola sino que también se poncho exactamente el 20% porciento del tiempo, una cifra con un temple razonable para un novato. Los ponches en bajo volumen son producto, en parte, de batear en un rango de strike en un ocho porciento, tres porciento mejor que el promedio de la liga. El aprovechamiento, como lo dicen sus números, es imponentemente fuerte.

Aun con lo anterior, no fue todo miel sobre hojuelas para Soto en el 2018. Es decir, estuvo cerca, pero hay un puñado de trozos a elegir si estás muy inclinado. Él realmente no corre mucho, sus cinco robos empataron su total en tres temporadas en las ligas menores. Seguro, robar bases estaría bien, pero cuando coqueteas con el .300 y batear el mundo, el correr en corto es más tolerable. Soto, además, bateó bastantes rodados, especialmente para alguien que se denomina a sí mismo como un bateador. Casi el 54% de sus bolas bateadas quemaron gusanos y su 5.5 grados de ángulo de lanzamiento fueron registrados como uno de los 25 más bajos de la liga. Entre los jugadores que tuvieron un rango de encima del 50% en rodados, solo Christian Yelich tuvo un diferencial de HR/FB más alto que Soto, la cual es una buena compañía pero Yelich registró su hazaña como uno de los líderes de la liga en fuerza de bateo (de Statcast), mientras que Soto apenas y entró al Top-75. El perfil del novato prodigio al batear se pareció más al de Brian Anderson que al de Yelich. El JMV de la Liga Nacional demostró que se puede alcanzar el éxito sin un ángulo de bateo perfecto sin embargo, mientras Soto desarrolla y añade fortaleza, es difícil imaginarlo relegado a números medianamente buenos en la salida de velocidad de su batazo.

Para el 2019, PECOTA proyecta a Soto siendo prácticamente el mismo bateador menos un 25% en su promedio de bateo.

BA OBP SLG HR R RBI SB DRC+
2018 .292 .406 .517 22 77 70 5 125
2019 PECOTA .268 .371 .468 23 77 79 5 126

Soy probablemente un poco más optimista sobre el promedio de bateo que PECOTA. La combinación de paciencia y alergia a los olores podrían permitirle conservarse entre el rango de .275-280 como base para un previsible futuro. Tampoco me sorprendería que Soto, de alguna forma, curara su enfermedad con los rodados esta temporada. Durante su breve paso por las ligas menores, Soto tenía la maña de batear muchos rodados en su primera exposición a un nuevo nivel. Si repite ese nivel (que de nuevo, no lo ha hecho a menudo), su perfil de bateo mejorará con experiencia y repeticiones. Si eso sucede de nuevo aquí, 30 home runs no estarán fuera de duda.

Seguro, si entrecierras los ojos puedes encontrar huecos en el juego de Soto. Eso es de esperar. Acaba de cumplir 20 años. Actualmente, es el 11º jardinero fuera del tablero por NFBC ADP, alrededor del #32 el general. Es escalofriante pensar acerca de ello, pero dependiendo de los ajustes y de ajustes a ajustes, Soto podría fácilmente desempeñarse como un tipo de primera o segunda ronda, poniéndose a sí mismo en la conversación de primera ronda para la siguiente década. Bastante divertido.

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