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Image credit: USA Today Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

 La pausa (o descanso, o estiramiento, si somos lingüísticamente estrictos) de la séptima entrada es única en el ámbito deportivo. En ningún otro deporte norteamericano existe una pausa durante el juego en donde se alienta a los espectadores a levantarse y cantar una canción. Los futboles soccer y americano tienen su medio tiempo y existen pausas entre los periodos en el basquetbol y el hockey. Pero ninguno se compara con la pausa de la séptima entrada.

Hay dos aspectos entrañables sobre la pausa: la primera, es que existe. Como buena parte de la historia del béisbol, sus orígenes son turbios. Una teoría le da el crédito al Presidente William Howard Taft, quien presenció el partido donde los Senators recibieron a los Athletics en el Día de Apertura de 1910. La historia cuenta que Taft—un hombre de vastas proporciones—se sentía cada vez más incómodo en su asiento de madera, y se levantó para estirarse a la mitad del séptimo inning. El público en asistencia le siguieron como señal de respeto. Esta historia es satisfactoria tanto en explicación como en imaginería mental, pero desafortunadamente parece no ser verdadera.

Algunos historiadores apuntan hacia el Hermano Jasper, entrenador del equipo de Manhattan College. En un partido contra el equipo semi profesional Metropolitans en 1882, notó que los alumnos en las gradas se comenzaban a mostrar impacientes y pidió tiempo fuera—durante la séptima entrada—para pedirle al público que se levantara para estirarse. Instituyó este periodo de descanso durante los partidos de su equipo, y los New York Giants supuestamente adoptaron esta costumbre después de un juego de exhibición contra la escuadra de Manhattan College del Hermano Jasper.

Antes, Harry Wright, entrenador de los Cincinnati Red Stockings, escribió en una carta a un amigo en Boston en 1869: “la gente de aquí [en Cincinnati] tiene la peculiar costumbre de levantarse para vitorear al equipo durante la séptima entrada”.

Una historia aun más vetusta de un partido en Nueva York entre los Atlantics y los Excelsiors se refiere a la “séptima de la suerte”, cuando los Atlantics anotaron nueve carreras en la séptima entrada para borrar un déficit de 12-6. Esto no explica el ponerse de pie y estirarse, pero establece al séptimo inning como particularmente importante.

La pausa del séptimo inning: una tradición desde, pues, quién sabe desde cuando…

La segunda característica de la pausa es la canción “Take Me Out to the Ballgame” (o “Llévame al juego de pelota”, y referido en adelante como TMOTTB por sus siglas en inglés). El historiador oficial del béisbol, John Thorn, publicó una reimpresión de su ensayo sobre la canción de George Boziwick en su blog “Our Game” en 2013, y voy a sacar provecho de ello aquí.

El título original de la canción era “Take Me Out to the Ball Game” y fue escrita en 1908. Jack Norworth, interprete de vodevil, escribió la letra y el compositor Albert Von Tilzer le puso música.

Décadas después, Norworth, quien dijo que jamás había asistido a un juego de béisbol, recordó haber viajado en un elevador durante la primavera de 1908 cuando vio un anuncio que decía “Ball Game Today—Polo Grounds” (juego de pelota hoy en Polo Grounds). Escribió la letra durante su viaje en el metro y se la llevó a Von Tilzer, quien le puso música a las palabras. (Norworth contó esta historia tras la muerte de Von Tilzer, así que no sabemos si es verdad.) Las primeras grabaciones de la canción, como esta de Edward Meeker, fueron lanzadas ese otoño.

Aunque la canción siempre fue popular, su relación con la pausa de la séptima entrada es de reciente desarrollo. En 1977, el dueño de los White Sox, Bill Veeck, escuchó al narrador del equipo, Harry Caray, cantar la canción para si mismo mientras la organista Nancy Faust la tocaba durante un partido. Veeck convenció a Caray a cantar la canción en vivo, y dirigir a la afición durante una pausa del séptimo inning. Fue increíblemente popular e inmediatamente se convirtió en una tradición.

La melodía que conocemos es una oda a las delicias de estar en el parque de pelota. Pero eso es solamente el coro. Los fanáticos pocas veces escuchan la canción completa, la cual es tanto una declaración política y social como un tributo al juego. La letra de Norworth comienza:

Katie Casey was base ball mad, (Katie Casey estaba loca por el juego de pelota)
Had the fever and had it bad; (Tenía fiebre y era muy alta)
Just to root for the home town crew, (Para sólo apoyar al equipo local)
Ev’ry sou Katie blew. (Cada centavo que Katie gastaba)
On a Saturday, her young beau (El sábado, su joven novio)
Called to see if she’d like to go, (Le llamó para ver si quería ir)
To see a show But Miss Kate said “no, (A ver un espectáculo, pero la señorita Kate dijo, “no,)
I’ll tell you what you can do: (Te voy a decir que puedes hacer:)
(Coro)

La temporada de 1908 fue muy buena para el juego de pelota. Ambas ligas contaron con competencias cerradas hacia la obtención del título. En la Liga Americana, los Tigers no amarraron el cetro sino hasta el último día de la temporada, concluyendo con récord de 90-63, medio juego por delante de los Cleveland Naps y 1.5 arriba de los White Sox. En la Liga Nacional, los campeones defensores Cubs tuvieron que ganar sus últimos cinco juegos de manera consecutiva para terminar un juego por delante de los Giants y Pirates en una competencia marcada por la célebre jugada conocida como la “Tontería de Merkle”. Además, el reporte de la Comisión Mills publicado a finales de 1907 declaró al béisbol como un deporte intrínsecamente norteamericano, inventado en Cooperstown por Abner Doubleday, impulsando su crecimiento. (La Comisión Mills se equivocó en casi todo, pero vale…)

Dados estos antecedentes, la canción de Norworth capitalizó en dicho crecimiento. Asimismo, llegó en un momento de caos en la vida del letrista, como lo describió Boziwick en su artículo. En 1907, Norworth, casado con la actriz Louis Dresser, comenzó un romance con la actriz de vodevil Trixie Friganza. En junio de 1908, Norworth y Dresser se divorciaron, básicamente para liberar a Norworth para casarse con Friganza, pero este acabó cansándose con otra actriz de vodevil, Nora Bayes.

Pero resulta claro que él escribió TMOTTB mientras seguía con Friganza. Las fotografías que acompañaban la publicación de la canción (incluida la que se encuentra debajo) destacan a Friganza. Boziwick indica que la canción se registró para derechos de autor en mayo de 1908, posiblemente cerca del punto más álgido del romance entre los dos personajes.

Y pues parece que Friganza es la inspiración de la animada Katie Casey. Tal y como el primer verso de la canción ilustra, Katie era una aficionada al béisbol independiente y con buen autoestima. Un crítico escribió en su momento que “Katie Casey es una aficionada de verdad y por tanto, puede dar a sus hermanos mayores consejos en cómo ‘animar’ al equipo local. Ella prefiere comer maní con los demás fanáticos en las gradas que comer dulces en una matinée”.

De hecho, en el segundo verso de la canción, Katie Casey toma el mando de sus colegas aficionados:

Katie Casey saw all the games (Katie Casey vio todos los partidos)
Knew the players by their first names; (Sabía los nombres de pila de todos los jugadores)
Told the umpire he was wrong, (Le dijo al umpire que se estaba equivocando)
All along good and strong. (Con buen talante y fortaleza)
When the score was just two to two, (Cuando el marcador se encontraba dos a dos)
Katie Casey knew what to do, (Katie Casie sabía qué hacer)
Just to cheer up the boys she knew, (Sólo apoyar a los muchachos que conocía)
She made the gang sing this song: (Ella hacía a la pandilla cantar esta canción)

(Y así comenzó la tradición de cantar el coro en el juego.)

TMOTTB se compuso durante un momento de conmoción social y política en los EE.UU. La gran oleada de inmigrantes irlandeses de mediados del siglo XIX se empezaba a asimilar, pero existía un gran sentimiento anti-irlandés, anti-católico y anti-inmigrante. Y el movimiento sufragista femenino ganaba momento hacia la ratificación de la decimonovena enmienda constitucional en 1920.

En los parques de pelota, la presencia de mujeres era inusual y esta generaba resentimiento en algunos hombres (mientras los dueños de los equipos, viendo una oportunidad para tanto incrementar sus ingresos por taquilla y reducir peleas y demás comportamiento agresivo, aceptaban con alegría a las damas). Katie Casey, son su obvio nombre irlandés y fuerte sentido de independencia y liderazgo, refleja tanto tendencias sociales como anima a las mujeres a asistir al parque de pelota.

¿Y esto qué tiene que ver con el letrista Jack Norworth y su novia Trixie Friganza? Trixie Friganza nació con el nombre Delia O’Callaghan, hija de padre irlandés y madre hispano-americana. Ella frecuentemente era oradora destacada en mítines sufragistas (es la mujer con el sombrero blanco en la foto a seguir).

Friganza era el nombre de soltera de su madre y Trixie lo mantuvo durante tres matrimonios. Tuvo una larga y exitosa carrera tanto sobre el escenario como en el vodevil, y apareció en 24 filmes. Durante su vida, defendió los derechos de la mujer, los pobres y las artes.

Norworth, décadas después de que escribiera TMOTTB, recordó haberla escrito un día de primavera en un tren después de ver un anuncio de un juego de béisbol. También es posible que esta historia sea apócrifa, y que la escribió pensando en la mujer irlandesa-americana tan segura de sí misma e independiente que tanto amaba.

El origen del descanso de la séptima entrada no es claro. La historia detrás de su himno no-oficial es más interesante.

Gracias a John Thorn por su considerable ayuda de investigación y por su blog “Our Game”, de donde salieron las fotos aquí usadas con su permiso. Gracias a Kate Preusser y Amy Durland pr su ayuda editorial.

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