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Image credit: USA Today Sports

Traducido por BP Staff

PECOTA está diseñado para producir un amplio rango de proyecciones para cada jugador, desde el 10º percentil hasta el 90º, con la media ponderada atrayendo típicamente la atención como la proyección única “oficial”. Por ejemplo, José Altuve es tan bueno que incluso su proyección del 10º percentil le tiene bateando .281 esta temporada. Jeff Mathis, mientras tanto, apenas llega al .241 en su proyección del 90º percentil.

Mientras llegamos a la mitad de la temporada 2018, seis bateadores con al menos 150 apariciones al plato han sobrepasado sus proyecciones PECOTA del 90º percentil por al menos 75 puntos de OPS. Como verá más abajo, vienen en diferentes formas y tamaños: estrellas que se convierten en súper estrellas, antiguas estrellas que resucitan sus carreras, prospectos pasados de moda que resurgen, trotamundos superando cualquier tipo de expectativa.

Sin embargo, cinco de los seis bateadores parecen conectados por un rasgo común, que es que han poseído una disciplina al plato de alto nivel y/o control de la zona de strike a pesar de su rendimiento general, y han encontrado una manera de mantener ese enfoque mientras añaden poder significativo. Quizás solo es una coincidencia, pero quizá habla de la explosión actual en toda la MLB de ponches y cuadrangulares, y qué jugadores están particularmente bien dotados para ajustar sus juegos para tomar ventaja de su ambiente cambiante.

Mookie Betts, Red Sox | 90º Percentil OPS: .959 | OPS Real: 1.118

PECOTA ya estaba enamorado de Betts antes de esta temporada, y lo proyectaba como el tercer mejor jugador de todo el béisbol en 2018. Eso incluyó una proyección de bateo del percentil 90º de .336/.403/.556, lo que habría superado su mejor OPS de toda su carrera por 62 puntos y le habría colocado como el cuarto mejor OPS de un jardinero derecho en la historia de los Red Sox. Y ahora esa proyección parece ahora pintoresca comparada con lo que Betts está haciendo a sus 25 años. Lidera la MLB con un porcentaje de slugging de .699 y, a pesar de haber sido limitado a 54 partidos por las lesiones, tiene 18 cuadrangulares después de sumar 24 cuadrangulares en 153 partidos la temporada pasada.

Betts tiene un OPS de 1.118. Antes de esta temporada, nunca había tenido un solo mes con un OPS tan alto y había alcanzado un OPS de 1.000 en un mes dos veces. Los dos mejores meses de la carrera de Betts fueron abril (OPS 1.173) y mayo (OPS 1.200) de esta temporada. Su perfil de pelota bateada ha cambiado considerablemente, con altos incrementos en lanzamientos a su lado natural y pelotas bateadas con dureza. El porcentaje de Betts hacia su lado natural estuvo en la mitad de la liga desde 2014 a 2017, y se ubicó el 136º de 289 bateadores con más de 1,000 apariciones al plato. Esta temporada se ubica el sexto, y también ha saltado del 88º al 35º en ratio de batazos con fuerza. Dentro de este crecimiento de poder, Betts continúa controlando la zona de strike con una tasa de 31/27 K/BB y ha conseguido 13 robos en 15 intentos para valor extra en las bases (cuando no está trotando alrededor de ellas).

Brandon Nimmo, Mets | 90º Percentil OPS: .879 | OPS Real: 1.013

El excelente porcentaje de embasado de Nimmo no es una sorpresa—PECOTA proyectó al exterior de 25 años para un OBP de .352 en el percentil 50º y un OBP de .401 en el percentil 90º—pero el poder que ha mostrado esta temporada es ciertamente inesperado. O al menos ha dejado de ser esperado. En 2013, siguiendo la primera temporada completa de Nimmo en las menores, su perfil de jugador en el 2013 BP Annual comenzaba: “El enfoque avanzado de Nimmo en el plato es extremadamente impresionante a la luz de su edad y su contexto”. Cuatro años después, después de llegar a Triple-A, su comentario en el 2017 BP Annual comenzaba: “Nimmo tiene que descubrir todavía su golpe de poder en el partido, y el tiempo se acaba… Se esperaba que Nimmo se convirtiera en un esquinero con potencia al bat. En su lugar, se ha quedado en el jardín central más tiempo del esperado y se ha convertido en una máquina de hacer contacto”.

Su poder ha llegado finalmente, justo a tiempo. Nimmo ya tiene 12 cuadrangulares y 26 imparables de extra bases en 174 turnos al bate, comparado con seis jonrones y 19 imparables de extra bases en 250 turnos como jugador de grandes ligas en lo que va de temporada. Incluso en las menores Nimmo nunca mostró este tipo de poder, conectando 17 cuadrangulares en 650 turnos al bat jugando en Triple-A Las Vegas, favorable para los bateadores. Fue descendido brevemente a Triple A a mitad de abril y comenzó en solo seis de los primeros 29 partidos de los Mets, pero ahora Nimmo lidera la Liga Nacional en OPS y parece probable que sea electo al Juego de las Estrellas sin que aparezca siquiera en la boleta. En tres temporadas en las Mayores, la tasa de flyballs de Nimmo ha aumentado del 28 al 32 al 45%, y su tasa de bolas bateadas con dureza ha visto una progresión similar de 28 al 35 al 44%.

Max Muncy, Dodgers | 90º Percentil OPS: .884 | OPS Real: .984

En conjunto, a PECOTA ya le gustaba bastante Muncy. Firmado con un contrato de ligas menores por los Dodgers un mes entrada la pasada temporada después de ser despedido por los A’s, era entonces un bateador de 27 años de .195 en toda su carrera en las mayores que había pasado la mayoría de sus últimas tres temporadas en Triple-A. PECOTA proyectó que Muncy batearía .235/.342/.412, lo cual es territorio de un jugador de rol sólido para alguien con flexibilidad defensiva, y su proyección en el percentil 90º fue de .282/.388/.496. Como Chris Taylor la pasada temporada, Muncy trabajó para tener un lugar en el roster de los Dodgers y después hacerse con un improbable rol prominente.

Muncy habló de cómo “hizo muchos ajustes mecánicos” tras ser dejado en libertad y darse cuenta que necesitaba realizar cambios. Siempre ha sido un bateador paciente, pero desde que llegó a los Dodgers el año pasado ha logrado retomar ese potencial de poder el cual no había mostrado de manera consistente desde Liga A-Sencilla. Bateó .309/.414/.491 en 109 juegos en Triple-A la temporada pasada, pero no se encontró entre los 26 jugadores de posición quienes jugaron para los Dodgers en 2017. Ahora lidera al equipo de 2018 en cuadrangulares (13), OBP (.386) y porcentaje de slugging (.599), para ubicarse en la tercera posición de bateadores de la Liga Nacional en OPS. Los Ángeles gasta más que casi cualquier equipo, peo también tienen el hábito de encontrar contribuidores clave como Taylor y Muncy por medio del scouting y el coaching.

Daniel Descalso, Diamondbacks | 90º Percentil OPS: .822 | OPS Real: .907

El despunte de la primera mitad de Muncy vino de la nada y también así fue la de Descalso, con la salvedad de que vino desde otro tipo de la nada. El es un veterano de 31 años y nueve temporadas de Grandes Ligas, y ni una vez durante los ocho años anteriores fue un bateador promedio. Descalso bateó un combinado de .240/.318/.359 en 2,276 apariciones al plato entre 2010 y 2017. Dentro de los 268 bateadores con al menos 2,000 apariciones al plato durante ese lapso, Descalso se ubica en la posición 240 en promedio de bateo, 251 en porcentaje de slugging y 230 en poder aislado. Descalso siempre tuvo buen ojo, obteniendo bases por bolas a pesar de que los lanzadores nunca tuvieron cuidado en lanzarle strikes. Y ahora, de repente, los lanzadores tienen miedo de lanzarle strikes.

Batea .278/.379/.528 con ocho cuadrangulares en 214 apariciones al plato, ubicándolo a sólo dos cuadrangulares de su récord personal. Existe un poco de helio en sus números, gracias a un porcentaje de bateo de .336 en bolas en juego que es 44 puntos arriba de su récord personal, pero el poder mejorado viene pegado a cambios intencionados y cuantificables, detallados el mes pasado por Nick Piecoro, el reportero especializado en los Diamondbacks del diario Arizona Republic. Puedes trazar el desarrollo de Descalso por medio de su escalamiento gradual en tasa de ponches, poder aislado, tasa de jale y tasa de hits fuertes.

Gradualmente cambió algo de contacto por poder más fuerte y jalado, y esta temporada esa ascensión gradual dio paso a un incremento importante que también incluye un incremento a su tasa de fly-balls al 47%, comparado con 36% durante su carrera. “Tengo conciencia de mis números durante mi carrera”, Descalso le dijo a Piecoro. “Durante mi carrera, sentía que tenía más aquí dentro, y tal vez estoy pudiendo sacarlo finalmente”. Si batea cercanamente de lo que bateó durante la segunda mitad, Descalso será un agente libre muy interesante durante la temporada de descanso venidera.

José Ramírez, Indians | 90º Percentil OPS: .905 | OPS Real: .989

Ramírez definitivamente no consiguió favores de PECOTA al iniciar la temporada, en gran parte porque los sistemas de proyección llegan a tener problemas para observar de forma adecuada a jugadores como él. Ramírez llegó a las Ligas Mayores a la tierna edad de 20 años sin mucho historial en las ligas menores (.272/.325/.349 en Doble-A el año en que subió). Después tuvo dos años muy difíciles en las Mayores, bateando .239/.298/.346 en 180 juegos. Ramírez despuntó en 2016, bateando .312/.363/.462 a los 23 años, pero PECOTA no apreciaba mucho su mediocre historial.

Incluso después de que en 2017 Ramírez jugó a nivel de MVP con 24 años de edad, PECOTA le proyectaba en .287/.345/.469. Esto es muy bueno, desde luego, y más o menos en línea con lo que hizo en 2016, pero su carrera tomó un camino distinto de lo que PECOTA pudiese imaginar. En 2018 ya se codea con los más grandes, bateando .289/.385/.604 con 21 cuadrangulares, 20 dobles, y más bases por bolas (42) que ponches (36) en 70 juegos. Y a pesar de que parezca que lleva toda la vida jugando ya que debutó tan joven, Ramírez tan sólo tiene 25 años. Es una superestrella a toda ley, ambidiestro que batea en el corazón del orden y que juega muy bien en cualquier posición en el infield.

Matt Kemp, Dodgers | 90º Percentil OPS: .864 | OPS Real: .953

Hace mucho tiempo, la idea de que Matt Kemp batease .333/.374/.579 para los Dodgers con 33 años de edad no parecería descabellada, pero ahora sí que lo es. Su estrella ha caído de tal manera que Kemp ha sido cambiado dos veces como parte de deshechos de salarios, el segundo de ellos el cual le trajo de regreso a Los Ángeles dentro del contrato de $160 millones y ocho años firmado en 2012. El poder-plus de Kemp se mantuvo durante los intercambios, y su producción ofensiva total se mantuvo decente, pero las lesiones, el envejecimiento y la falta de condición física le convirtieron en un pelotero quien no podía jugar a la defensiva y un riesgo latente de doble play.

Bateó .270 con .470 de porcentaje de slugging para los Padres y los Braves entre 2015 y 2017—números por encima del promedio aunque incomparables con los obtenidos en su mejor momento con los Dodgers—pero bateó 59 doble plays y se ubicó con 15 carreras por debajo del promedio en el jardín. Ahora se encuentra donde todo comenzó y ha jugado tan bien—y tiene tan buena pinta—que regresó a los planes de los Dodgers de más maneras que tan sólo como un contrato para balancear la nómina de sueldos. Pedro Moura, articulista de The Athletic escribió un estupendo artículo sobre la transformación de Kemp, e incluye esta magnífica cita de Ron Washington:

“Ama el juego de pelota, pero lo quiere de verdad cuando está saludable. Lo abomina cuando no lo está. Espera mucho de sí mismo, y mucha gente también espera mucho de él. Cuando está lastimado y no está produciendo de la manera en la cual sabe que es capaz, es miserable. Pero ahorita tiene salud, amigo. Así que, pues lo disfrute, porque cuando se lesione, va a sentirse del carajo otra vez”.

No puedo añadir nada más aquí que pudiese mejorar esa cita, así que ni lo intentaré.

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