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Traducido por José M. Hernández Lagunes

En la época actual del análisis, los datos ya infiltraron casi todos los aspectos del pasatiempo norteamericano. Hemos visto como los equipos ajustaron su orden al bate, posicionamiento defensivo, selección de lanzamientos y demás. El draft no es la excepción, al tiempo que los equipos hacen ajustes, pero la pregunta permanece: ¿los equipos utilizan los datos en su poder para aumentar al máximo sus posibilidades de alcanzar el éxito?

Antes de mirar los datos detrás de la pregunta, es importante conseguir un entendimiento mínimo de lo que busca cada organización y sus visores. Los visores locales y sus revisores voltearán cada piedra para encontrar desde un bateador atlético avanzado universitario hasta un lanzador de preparatoria que lanza cerca de los 150 kph (94 mph) pero no ha embarnecido. Cada jugador es listado en orden de su proyección a futuro, y si dos jugadores obtienen la misma calificación, el equipo escogerá de acuerdo a su preferencia. El puesto otorgado es el nivel de valor que la organización piensa que el jugador podría alcanzar durante su carrera.

El problema es que existen muy pocos bateadores al promedio o mejores para Grandes Ligas en el draft. Al llegar a las selecciones finales de la primera ronda, los equipos escogen jugadores quienes seguramente serán de banca, de situaciones específicas, o piezas del bullpen con alguna oportunidad de desarrollarse durante la etapa de maduración del jugador. La parte más difícil del lado amateur es el encontrar jugadores quienes, a pesar de su falta de fineza, cuentan con la mentalidad o las herramientas para sobreponerse a su propia proyección.

Esto aumenta la importancia de que cada equipo saque el mayor provecho posible a su primera selección de la primera ronda. Claro está que los equipos “le pegan” con selecciones más tardías todos los años, pero el desperdiciar el puesto donde el rendimiento es tan superior puede ser devastador. Encontré los datos de cada primera selección desde que comenzó el draft moderno en 1987 para mirar las tendencias. Mi hipótesis original es que los equipos sobrevaloran a los lanzadores de preparatoria.

Organicé la data en ocho grupos para entender las tendencias generales y en grupos individuales, ya que la calidad varía muy rápidamente después de las primeras selecciones;

-Bateadores y lanzadores de preparatoria por selección: 1-35, 1-5, 6-15 y 16-35
-Bateadores y lanzadores universitarios por selección: 1-35, 1-5, 6-15, y 16-35.

Una vez decididas las categorías, quise encontrar la tasa en la cual cada “categoría” de selección alcanzó las Grandes Ligas y el valor promedio por selección que otorgó dicha categoría utilizando WAR. Los resultados son un poco más extremos de lo que esperaba:

Lo primero que pienso al mirar estos datos es que los equipos de Grandes Ligas han sobrevalorado tremendamente a los lanzadores en todos los ámbitos, no solamente a los de preparatoria. Los jugadores de campo no sólo tienen más posibilidades de alcanzar las Mayores, sino que el valor promedio por selección es casi el doble del valor promedio por selección de los lanzadores seleccionados. Si se toma tal cual es, los perfiles promedio de lanzadores seleccionados con las primeras cinco selecciones no debieron ser elegidos sino hasta después de los primeros dos grupos de jugadores de campo. La tendencia continúa hasta que los brazos de preparatoria alcanzan a los jugadores de campo al término de la primera ronda.

Tampoco es sólo cantidad sobre calidad en favor de los jugadores de campo; los bateadores seleccionados en la primera ronda alcanzaron 10 WAR durante su carrera en 28% de ocasiones, comparado con el 18% para los lanzadores. El WAR medial para bateadores fue 3, mientras que para los lanzadores fue 1.9. El 10% mejor en resultados para jugadores de campo fue de 48.8 WAR en promedio, mientras que el 10% mejor para lanzadores fue de 30.9 WAR en promedio. El 50% mejor comparativo cayó en 20.5 WAR promedio para jugadores de campo y 10.2 WAR promedio para lanzadores. No importa de qué manera lo veas desde el valor WAR únicamente, los jugadores de campo tienen ventaja.

El último punto que requiere atención es lo mal que resultan los lanzadores diestros elegidos en los puestos medios y finales de la primera ronda. Los elegidos entre los puestos 6 y 15 rindieron peor que los bateadores de preparatoria por 3.15 WAR/selección y los lanzadores zurdos por 2.87 WAR/selección, en promedio. Esta tendencia continúa hasta las selecciones 16-35, en menor medida. Esto podría sugerir que los visores y las directivas imponen prioridades distintas a los lanzadores diestros de preparatoria comparados con los zurdos, tales como mayor prioridad en la velocidad a pesar de no contar con otras herramientas.

Si se toma sin matices, estos datos sugieren que debe ocurrir un ajuste al método para asignar una proyección al rol de los lanzadores vs. jugadores de campo por parte de los equipos. Los lanzadores quienes proyectan para ser mejores que los jugadores en el mismo grupo otorgan menos valor consistentemente. Si el resultado promedio y medial de los lanzadores no se aproxima a su proyección asignada para las Grandes Ligas, entonces el proceso detrás de dicha proyección está descompuesto y debe ser ajustado.

Debe matizarse mucho este tema:

  • Los equipos deben mejorar sus proyecciones para los lanzadores y las tendencias posiblemente no hayan existido durante el suficiente tiempo para aparecer en la data con regularidad.
  • El uso del WAR para comparar a los lanzadores y a los jugadores de campo puede no entregar una imagen lo suficientemente nítida del valor sobre su reemplazo. El WAR tiende a favorecer a los jugadores de campo un poquito, pero no lo suficiente como para cambiar las conclusiones de este artículo.
  • El valor de un lanzador de 5 roles puede ser considerado mayor que el de un jugador de 5 roles.

De cualquier forma, la data pinta una imagen interesante sobre las tendencias de los drafts del pasado. Los lanzadores parecen haber sido sistemáticamente sobrevalorados, mientras que los equipos que se llevaron bates colegiales en las rondas iniciales y medias obtuvieron mayores frutos con mayor consistencia. Seguramente muchos equipos tienen acceso a datos mucho más complejos que estos y será fascinante ver si la tendencia continúa este año y más allá.

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