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Image credit: USA Today Sports

Traducido por Carlos José Lugo

La gran mayoría de las personas son diestras o zurdas. Yo enseño a esquiar, y con esquiadores principiantes casi siempre puedo adivinar si son diestros o zurdos por la forma en que giran o dan la vuelta en sus esquís. Para la gente es más difícil girar cuando tienen que emplear su pierna no-dominante. Nosotros escribimos, tiramos, comemos, pateamos, usamos tijeras, etc., todo el tiempo usando nuestro lado dominante.

Usualmente. Hay excepciones. Uno de mis mejores amigos es derecho, pero batea como zurdo, juega golf como zurdo, monta su tabla de snowboard de forma “goofy” (un término utilizado en los deportes de este tipo que significa que usted pone su pie dominante hacia adelante) y, él insiste, barre con su escoba como zurdo, aunque yo nunca supe que había destreza en barrer. El tercera base y miembro del Salón de la Fama Brooks Robinson es zurdo, pero bateaba y lanzaba con la derecha. Pero de nuevo, son excepciones.

La temporada pasada, 236 jugadores de grandes ligas lanzaban con su mano izquierda. De ellos, el 83 por ciento también bateaba como zurdo. De 993 lanzadores derechos, el 76 por ciento bateaba como diestro. Podemos asumir que esos que bateaban con la mano contraria lo aprendieron de forma natural, como mi amigo y Guillermo Heredia (líder de las mayores en apariciones al plato para un bateador derecho/lanzador zurdo con 426) y Joey Votto (líder en las mayores en apariciones al plato para un bateador zurdo/lanzador derecho con 707). Ellos siempre lo han hecho de esta manera.

Batear de forma ambidextra es diferente. Uno no ve a muchos niños jugar “tee-ball” que bateen de ambos lados. Es algo que uno tiene que aprender. Y es difícil. Chipper Jones era famoso por parecer una imagen reflejada en un espejo cuando bateaba de cualquier lado del plato, pero la mayoría de los bateadores ambidextros tienen más problemas con uno de los dos lados. Algunos terminan abandonando el batear a ambos lados. Es una habilidad aprendida, en vez de una habilidad natural, y es una que es difícil de aprender con el grado de competencia demandado en el béisbol profesional,

Recientemente en el podcast Effectively Wild, los anfitriones Ben Lindbergh y Jeff Sullivan discutían el descenso (modesto) en el número de bateadores ambidextros en MLB. En 1992, los bateadores de ambas manos representaron el 19.6 por ciento de las apariciones al plato. Esa proporción cayó al 12.7 por ciento en 2016 antes de rebotar, un poco, al 13.0 por ciento el año pasado. A continuación, un gráfico con la distribución de apariciones al plato para jugadores que batearon como diestros, zurdos o ambos para el periodo 1969-2017 de la era divisional.

Esto motivó a mi colega de BP, amigo, y entendedor del tipo de investigación que me apasiona, Matthew Trueblood a preguntar, en un intercambio de e-mails, “¿Los ambidextros alcanzan tarde su pico de carrera? ¿Envejecen de una forma del todo peculiar?”

Para responder esa pregunta, decidí echarle una mirada a las curvas de envejecimiento de los bateadores por la mano con que batean. Probablemente estén familiarizados con el concepto de curvas de envejecimiento; las mismas muestran cómo las habilidades aumentan y disminuyen con la edad. En realidad son algo complicadas de construir. Afortunadamente, al hacerlas para este artículo, tuve la oportunidad de sentarme en los hombros de gigantes. Específicamente, me basé en los métodos delineados en este artículo del Hardball Times de Mitchell Lichtman. (Si ustedes están interesados en conocer mi metodología, escríbanme en la sección de comentarios.)

Los elementos analíticos relevantes: Utilicé el método delta, con cada pareado ponderado por la media armónica de las apariciones al plato. Si no tiene idea de lo que la oración anterior significa, no se preocupe; la incluyo simplemente para aquellos lectores que sí la entienden. Lo que es relevante para todos los lectores es esto: No intenté hacer correcciones para el prejuicio de los sobrevivientes, como Litchman describe en este artículo subsiguiente. Lo que esto significa es que las curvas de envejecimiento que ahora les voy a mostrar son algo pesimistas. No demasiado, pero algún tanto. Voy a subestimar los avances y exagerar los declives que ocurren a lo largo de las carreras de los jugadores. Esto no afectará mis conclusiones, pero las formas de las curvas de envejecimiento son en realidad un poquito mejores de lo que les voy a mostrar.

Decidí usar Promedio Verdadero (TAv), nuestra métrica para producción ofensiva conjunta, para estimar el éxito de los bateadores en el plato. TAv está ajustada al parque y liga a un valor promedio de .260 en cada temporada. (Déjenme anticiparles que estoy trabajando en la respuesta a la pregunta, “¿Por qué TAv en vez de OPS+ o wRC+?”) Quería ver cómo podemos esperar que el TAv de los bateadores se mueva durante el curso de sus carreras.

Aquí está cómo se ve para las 41,283 temporadas por jugador de al menos una aparición al plato en la Era de la Expansión:

La escala aquí son puntos de TAv. Si está familiarizado con las curvas de envejecimiento, salte al próximo párrafo. Lo que este grafico muestra es que los bateadores, en promedio, agregan unos 3.3 puntos de TAv desde su temporada edad-20 años hasta su temporada edad-21. Cuando cumplen 22, agregan otros 5.1 puntos. Su cumpleaños 23 trae consigo otros 2.9. Edad 24 añade 1.8, y edad 25 agrega 2.0. Hay una ganancia fraccional de 0.9 puntos cuando un bateador cumple 26, y entonces el declive empieza. Tomándolo como un todo, el TAv de los bateadores en le Era de la Expansión alcanza un pico cuando los jugadores tienen 26 años. Cada año subsecuente, el TAv erosiona por al menos 2.5 puntos, en promedio. (Me imagino que la mayoría de ustedes, como yo, están del lado equivocado de los 26. No se preocupen; nosotros no jugamos béisbol como forma de vida. Nuestro pico llega más tarde. Repítanse esto constantemente.)

Pero eso son todos los bateadores como grupo. ¿Qué hay sobre la mano dominante a la que batean? Déjenme agregar a los bateadores derechos a la mesa.

Si esto parece como que es básicamente la misma cosa, están en lo correcto. Los bateadores diestros contabilizaron el 55 por ciento de las apariciones al plato desde 1969, de modo que ellos abarcan el 55 por ciento de la curva de envejecimiento. Son entonces muy similares.

La cosa se pone más interesante si agrego a los bateadores zurdos.

Los zurdos, como los derechos, alcanzan su pico a los 26. Pero ellos llegan al mismo más rápidamente. Están más cerca que sus contrapartes diestras de su pico cada año hasta que llegan al mismo. Pero, entonces, decaen también más rápidamente. ¿A qué se debe esto? No lo sé. Esto pudiera ser un tema interesante para investigaciones futuras.

Pero estamos aquí para analizar bateadores ambidextros. Agreguémoslos:

La curva de envejecimiento para los bateadores ambidextros no es tan suave como lo es con los otros bateadores porque no hay muchos de ellos. Hubo 1,868 bateadores derechos que fueron al plato al menos una vez cuando tenían 25 y 26 años. Esa es una muestra buena y amplia. Hubo 916 bateadores zurdos. Pero hubo apenas 355 ambidextros. Muestras más pequeñas provocan mayor variación, y es por eso que hay más torceduras en esa línea roja que en las otras.

El grafico se está llenando un poco, así que enfoquémonos específicamente en las edades desde 25 a 30 años.

Nuevamente, el gráfico para los bateadores ambidextros es irregular, pero ¿pueden ver lo que está ocurriendo aquí? Los bateadores diestros y zurdos alcanzan su pico a los 26 años. Los ambidextros lo hacen a los 28.

La diferencia entre las temporadas edad-26 y edad-28 de los ambidextros es pequeñita –menos de 0.3 puntos de TAv (esa es la diferencia entre .2658 y .2661)- pero no obstante es una diferencia.

La intuición de Trueblood parece ser correcta. Los bateadores ambidextros, según parece, alcanzan su pico más tarde, seguido de un declive bastante normal.

Miren, esta no es una tendencia clara. Aun con casi 50 años de datos, la muestra de los ambidextros no es lo suficientemente grande. Ese pico a los 28 años puede ser ruido en vez de señal, un puntito irregular que se normalizará con más datos con el tiempo. De modo que no hagamos ningunas conclusiones inmutables aquí. Pero este análisis es sugestivo a que batear con las dos manos es una habilidad aprendida. Y, en consecuencia, aparenta alcanzar su pico un poco más tarde. Se toma más tiempo dominar habilidades aprendidas que aquellas que son intuitivas, en el béisbol como en la vida misma.

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