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Image credit: © Adam Hagy-USA TODAY Sports

Traducido por Carlos José Lugo 

Para acceder a entrevistas extendidas con el Presidente del Comité, Dr. Alan Nathan y el Miembro del Comité, Dr. Dan Brooks, descargue o escuche el Episodio 24 de The Stolen Signs Podcast.

El 17 de julio del 2015, Mike Trout bateó uno de los primeros jonrones luego de la pausa del Juego de las Estrellas. Fue un cuadrangular decisivo hacia el jardín central-izquierdo en contra del entonces cerrador de los Boston Red Sox Koji Uehara, iniciando una oleada en el número de jonrones que incrementaría por las próximas dos temporadas. El pasado septiembre, Alex Gordon coronó esa oleada al conectar el vuelacerca número 5,694 del 2017, implantando la marca de todos los tiempos para jonrones en una temporada.

Entre Trout y Gordon, los observadores propusieron innumerables explicaciones acerca de la creciente ola de jonrones, desde el clima hasta un cambio general a nivel de la liga en filosofía ofensiva, de manera más notoria a través de mejoras anecdóticas hechas por los bateadores aumentando el ángulo de salida de sus pelotas bateadas. Pero después de meses de investigación, un equipo de científicos comisionado por Major League Baseball dio a conocer su reporte el jueves y confirmó que la bola en sí misma es mayormente responsable del incremento en el número de jonrones. Aunque los resultados del estudio son sorprendentes, el mecanismo exacto de los cambios observados aún no ha sido explicado.

La comisión, presidida por el físico de béisbol Alan Nathan, encontró que la resistencia al aire ha sido el factor de cambio dominante, impulsando cientos de jonrones adicionales en los últimos tres años. El reporte detalla los resultados de docenas de nuevos análisis a información y datos recolectados por Rawlings, MLB y científicos de la propia comisión.

El reporte confirma muchos aspectos de las investigaciones publicadas por Rob Arthur y otros en los últimos tres años. Esa investigación examinó y probó físicamente pelotas buscando diferencias en estructura, resistencia al aire, rebote y peso – factores que podrían contribuir a la oleada de jonrones haciendo que la bola salga del bate más rápido, recorra mayor distancia y vuele más lejos. Usando fuentes de datos desde PITCHf/x hasta rayos-x, hemos descubierto que las pelotas manufacturadas en los últimos dos años son estructuralmente diferentes a las de años anteriores y significativamente más vivas.

En particular, la comisión atribuye la mayor parte del aumento de jonrones en la disminución a la resistencia aérea, o su término en ingles drag. Usando varias fuentes de datos, incluyendo medidas directas de resistencia, la comisión concluye que una caída en la resistencia del aire propulsó las pelotas bateadas en trayectorias típicas de jonrones una distancia de seis pies completos más lejos, más que suficiente para explicar el enorme incremento en los jonrones desde el 2014.


(Figure 50 of the Report of the Committee Studying Home Run Rates in Major League Baseball)

Una explicación alternativa para el aumento de jonrones es que los jugadores han adoptado un nuevo enfoque al hacer swing que ha producido un mayor número de elevados conectados duro o con fuerza, una hipótesis llamada “la revolución de las bolas elevadas.” El reporte del comité descarta esa explicación, haciendo notar que la mediana del ángulo de salida apenas ha variado en los últimos años. No hay duda de que algunos jugadores individuales se han beneficiado al modificar su swing para producir un contacto más duro y fuerte a pelotas en el aire, y estas historias regularmente han recibido la atención nacional. Mientras tanto, con menos fanfarria, muchos otros jugadores han sufrido igualmente, y el efecto general en la proporción de jonrones aparenta ser insignificante. La comisión señala igualmente que el cambio en el clima es insuficiente para explicar la explosión en la proporción de jonrones.

El reporte no confirma cada hallazgo de nuestra investigación previa. Mientras Rawlings admitió a la comisión que algunos aspectos en la producción del núcleo de las pelotas cambió en el 2015, el reporte concluye que es improbable que el peso haya tenido impactado el aumento de jonrones. La investigación de Rob Arthur y Tim Dix encontró que la reducción en el peso de las pelotas podría agregar tanto como seis pulgadas al vuelo de la bola. De forma similar, el reporte de la comisión observa que el rebote de la bola de béisbol agrega muy poca distancia a la trayectoria típica de un elevado. En ambos casos, nuestros resultados han estado equivocados porque solo podíamos costear hacer la prueba a un puñado de pelotas. En contraste, MLB puso a disposición de la comisión cientos de miles de puntos de datos de Statcast y HitF/X para las pruebas, además de muchas pelotas oficiales de uso en juegos.

En una nota de prensa, MLB anunció un conjunto de acciones a tomar para monitorear y controlar la resistencia aérea de ahora en adelante. Una recomendación crucial del comité es que las pelotas sean almacenadas en un ambiente en donde la temperatura y la humedad sean constantes antes de su uso, una propuesta sobre la que MLB aparentemente ya ha actuado adoptando nuevas reglas de almacenamiento a ser seguidas por los equipos. Dichas reglas van a estandarizar las condiciones de las pelotas y reducirá la variación en la resistencia aérea entre pelotas individuales.

A pesar del profundo y meticuloso análisis realizado por el comité, el reporte no ofrece conclusiones firmes sobre qué o cuáles aspectos de las pelotas han cambiado para reducir la resistencia al aire. Muchos factores, desde la altura de las costuras en la pelota hasta la circunferencia de la misma, pueden influenciar la resistencia, y no está claro qué combinación de cambios causaron la caída en la resistencia aérea que aumentó los jonrones de forma tan significativa.

Antes de explorar las causas, debe notarse que no existe ninguna indicación de acciones nefarias por parte de MLB, Rawlings o cualquier otro contribuyente en la cadena de suministros, de acuerdo con lo examinado por el comité. El acceso abierto provisto por MLB y sus socios ha mostrado un alto grado de diligencia y pericia. Mientras el proceso de manufacturación de las pelotas ha cambiado levemente en los últimos tres años, no hay indicación alguna de que los cambios en Rawlings han causado la reducción en la resistencia aérea y el aumento de jonrones.


(Figure 42 of the Report of the Committee Studying Home Run Rates in Major League Baseball)

La comisión insinúa dos posibilidades intrigantes del por qué las nuevas pelotas parecen deslizarse por el aire tan fácilmente. Una es que la textura de la superficie de la pelota ha cambiado, una acusación presentada por múltiples lanzadores durante la Serie Mundial del 2017. Una superficie ligeramente más suave o más áspera pudiera influir la habilidad de un lanzador de agarrar y hacer rotar la pelota, potencialmente influenciando el rompimiento en las curvas y explicando la preponderancia de ampollas en años recientes.

La segunda idea es que el centro de gravedad de las pelotas podría haber cambiado, resultando en complejos efectos aerodinámicos que pudieran hacer viajar las pelotas una mayor distancia. Los autores del reporte notan que un enrollamiento más uniforme del hilo alrededor del centro de la pelota puede haber cambiado el centro de la masa dentro de la misma, resultando en una potencial reducción en la resistencia. No está claro cómo este nuevo tipo de cambio pueda impactar a los lanzadores, pero puede también encajar con su descripción de las pelotas algunas veces “desproporcionadas o torcidas” o “planas.”

Rawlings no midió la resistencia durante sus procesos de control de calidad, ni tampoco fue algo que MLB les requirió previamente. A pesar de una larga historia de jugar a gran altitud y en condiciones de clima seco, MLB no impuso estándares para el almacenamiento de las pelotas sino hasta años recientes. La compra de un humidificador y un túnel de viento en 1995 nos habrían ahorrado a todos un montón de confusión.

La transparencia del comité en dar a conocer el reporte brinda algunas conclusiones a muchas preguntas pendientes acerca del aumento de jonrones. Más importante aún, muestra que MLB y Rawlings toman muy en serio las preocupaciones de que la pelota sea diferente, y están dispuestos a aprovechar esta oportunidad para implementar nuevos procedimientos de cómo controlar la pelota. Al final, el reporte podría terminar incentivando el desarrollo de un terreno de juego más consistente y equitativo. El trabajo en este aspecto apenas ha comenzado.

Los jugadores de béisbol han entendido las posibilidades de modificar el estado físico de la pelota desde los orígenes mismos del deporte, cuando algunas pelotas hechas a mano eran más vivas y rebotaban más que otras. La pelota ha evolucionado incontables veces desde entonces, pasando por regulación, cuero, corcho, goma y saliva. Pero la narrativa acerca de la pelota siendo “alterada” para que rebote más desde el 2015 empezó con la idea de que MLB estaba manipulando el centro no visible de la pelota, y el bote que dicho centro provee. A la luz del reporte de hoy e investigaciones previas que muestran que la pelota se volvió menos resistente al aire, debe ser ya hora de retirar la frase. La pelota moderna no está “alterada,” pero por razones aún no discernibles, ciertamente se ha vuelto más aerodinámica.

Independiente de la causa, la consistencia de la pelota necesita supervisión. El béisbol, más que cualquier otro deporte, tiene un contrato con su propia historia, y ese contrato depende de mantener una consistencia transparente con las pelotas que se han lanzado y bateado antes. Dada la frustración externada por prominentes estrellas de MLB como Justin Verlander, su respuesta es un factor desconocido importante. Este reporte es la primera vez que MLB ha confirmado oficialmente que la pelota pudiera ser la culpable del aumento y oleada de jonrones y los efectos masivos que ha provocado en el deporte. Al tiempo que MLB empieza a adoptar nuevos procedimientos para monitorear y almacenar las pelotas, es probable que el juego entrará en una nueva era.

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