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Image credit: USA Today Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

De algún modo, es un momento muy obscuro en la historia del lanzamiento hundido (sinker en inglés). Este año, los lanzadores en las Ligas Mayores han tirado 2.06 bolas rápidas de cuatro costuras por cada bola hundida, la proporción más elevada en la era de PITCHf/x (desde 2008). Esa proporción fue de 1.79 en 2008, pero descendió hasta el 1.54 en 2012 y se mantuvo ahí o por debajo de 1.65 desde 2010 hasta 2014. Al finalizar las eras de los esteroides y las anfetaminas y los ajustes defensivos en el cuadro se convirtieron en estrategia clave, y al tiempo que la revolución sabermétrica realzó el valor de los lanzadores de roletazos, el sinker disfrutó un renacer feliz. Siempre ha sido una parte destacada del juego, pero ese destacamento ha variado con el tiempo, y el la última década hemos visto un gran resurgimiento para después ver como cae en un desuso sin precedentes.

Las bolas adulteradas contribuyeron al renovado énfasis en los lanzamientos rápidos de cuatro costuras. Y de tal modo, los bateadores se ajustaron de manera colectiva al reajuste de los lanzadores a tender a apuntar a la zona inferior de la zona de strike. Al tiempo que Statcast impregnó los trabajos analíticos de todos los equipos de Ligas Mayores, el lanzamiento hundido también sufrió. Los sinkers generalmente no tunelan bien con otros lanzamientos y tienden a no presentar características de rotación que puedan ser manipuladas y optimizadas tan fácilmente como las bolas rápidas de cuatro costuras o las de otros lanzamientos curvos. Es un mundo complicado para el lanzamiento que construyó muchas trayectorias profesionales durante los últimos 25 años y que quizá define a los hombres quienes las lanzaron de manera más destacada, aparte del lanzamiento de nudillos.

Sin embargo, cuando algo ocurre menos frecuentemente de manera global, puedes apostar que se está haciendo de mejor manera que antes. Menos lanzadores están tirando sinkers (o el mismo número de lanzadores están tirando sus sinkers menos frecuentemente) y esto significa que vemos menos sinkers malos. Es lo mismo, en la mayoría de los casos, que cuando un bateador realiza menos contacto en sus swings: están cambiando contacto suave por abanicadas y realizando contacto mucho más fuerte cuando conectan. Esto es el por qué algunos lanzadores disfrutan de gran éxito con su sinker en 2018—incluso si viene de manera poco convencional y aparentemente insostenible. Al tiempo que la liga acepta el diseño de lanzamientos y utiliza herramientas más avanzadas para educar sobre el desarrollo de sus jugadores, los lanzadores están siendo entrenados para lanzar sinkers solamente si lo pueden hacer de manera natural y efectiva—y tal vez, sólo en situaciones que convienen a dicho lanzamiento.

Consideremos el caso de Jake Arrieta. El nuevo as adjunto de los Phillies ha tenido un gran comienzo de temporada a pesar de haber firmado tarde durante la temporada de descanso. No es un lanzador favorito dentro de nuestras medidas avanzadas de valor para lanzadores, tales como DRA o cFIP—ambas lo cifran como un lanzador promedio, tanto el año pasado como esta temporada. Sin embargo, su ERA es un dominante 2.59 y el año pasado fue un impresionante 3.53. Arrieta no poncha a tantos bateadores como durante 2014-2016, cuando pudo mezclar sus dos lanzamientos rápidos con un slider/cutter de poder y uno de los mejores lanzamientos curvos del juego, y entonces los modelos avanzados constantemente proyectan que pronto permitirá más hits y carreras. Sin embargo, el único periodo cuando esto le sucedió fue en la parte final de la temporada de 2016, cuando batalló con una inconsistencia mecánica. Desde entonces, Arrieta ha podido mantener corredores fuera de las bases y carreras fuera de la pizarra, y no es muy difícil ver cómo lo está haciendo.

Es posible que el sinker de Arrieta haya contrarrestado la eficacia de su control sobre la bola rápida de cuatro costuras, el slider y su curva, conspirando contra su preparación de lanzamientos tan única y acortando su apogeo. Sin embargo, cuenta todavía con dominio constante sobre su sinker y la velocidad y vida del lanzamiento son muy buenas. En este punto de su carrera, incluso al llegar a sus 30s intermedios, Arrieta tiene la habilidad nata de atacar a los bateadores y provocar contacto suave gracias a ese lanzamiento. Qué importa si ya no poncha a tantos bateadores si sigue siendo un lanzador de primera linea.

El lanzador diestro de los Twins, José Berríos, cuenta con un sinker perverso. El lanzamiento sale de su mano y despega hacia el lado del brazo. Y sin embargo, este lanzamiento no embona bien con el resto de su repertorio; no cuenta con un cutter o un slider duro. Le va mejor trabajar con su bola rápida de cuatro costuras, su curva y su cambio de velocidad como principales armas. Y ha dominado esta temporada (excepto por unas salidas en donde le brincó un problema mecánico a su curva), y lo ha logrado gracias a lanzar su sinker menos frecuentemente: 22.5% de las oportunidades, cuando en 2017 lo lanzó 26%.

Pero lo genial de esto no sólo es que simplemente lanza el sinker con menor frecuencia. (Esto no sería un espaldarazo a la utilidad de este lanzamiento.) El genio está en lanzarlo de forma más inteligente. Ahora es un lanzamiento que utiliza básicamente sólo cuando el bateador se encuentra adelante en la cuenta. El año pasado, lanzó el sinker en 25% de veces a los zurdos, pero sólo 35% de las veces cuando esos zurdos estaban adelante en la cuenta. Este año, lo lanza 21% de veces a los zurdos pero el 37% de las veces cuando el bateador está adelante en la cuenta. El cuento es similar con los diestros: menos sinkers en total, pero con mayor frecuencia cuando el bateador está buscando un lanzamiento para aniquilar. El resultado ha sido una tasa superior en abanicadas al sinker, y una tasa mayor de roletazos cuando los bateadores logran hacer contacto.

El nombre del juego, la manera en que Berríos está utilizando el sinker este año, es desestabilizar al bateador cuando este cree tener la ventaja. Berríos quiere que vean una bola rápida salir de su mano y comprometerse a hacer swing, sólo para que el lanzamiento se arrastre a la punta o a la manija del bate, o se desvanezca por completo. Está aprovechando la agresividad de los bateadores. Por medio de nuestra Herramienta Interactiva de Emparejamiento, observa la manera en que Berríos usó el sinker para emparejarse contra Aaron Judge en Yankee Stadium en abril:

El segundo lanzamiento fue cantado bola, así que Berríos se encontró abajo 2-1 contra uno de los bateadores de poder más letales del juego. Al lanzar adentro con el sinker, Berríos no sólo obtuvo un foul para el segundo strike, pero también puso ese lanzamiento en la mente de Judge. Después de una curva en 2-2 para la tercera bola mala, Berríos metió una bola rápida de cuatro costuras sobre el plato, la cual no pudo ser alcanzada por Judge.

Esta es otra forma de verlo, vía Baseball Savant. Berríos lanza más sinkers mientras la cuenta se dirige más de un lado u otro. Los bateadores no se comprometen o abanican de manera más marcada con cuentas parejas, y el sinker de Berríos (como los sinkers de los demás lanzadores) depende de que los bateadores no hagan lo anterior, así que se guarda el lanzamiento para cuando el bateador está más listo para hacerlo.

Cabe recalcar, desde luego, que el sinker no es el único lanzamiento rápido que cuenta con menores reflectores en estas fechas. Los lanzadores tiran menos bolas rápidas que nunca antes, sin importar el genotipo y fenotipo. En 2008, los lanzadores tiraron 1.67 sinkers por cada slider. En 2013, esa tasa disminuyó a 1.55, y para 2016 (cuando los lanzadores abandonaron el sinker) tocó 1.26. La temporada pasada, hubieron sólo 1.14 sinkers por cada slider, y antes de los juegos del martes, han habido tan sólo 1.09 sinkers por cada slider en 2018.

En otras palabras, mientras la bola rápida de cuatro costuras tenga muchos años de vida como el rey de los lanzamientos, veremos más sliders que sinkers antes que cancelen tu programa de tele favorito. Arrieta lidera un pequeño grupo de lanzadores (Jordan Hicks es otro notable) quienes descubrieron el poder del lanzamiento y lo usan frecuentemente. Para muchos otros, el ejemplo de Berríos es más apto. Como sugiere la tendencia de uso, el futuro del sinker es como lanzamiento secundario, como un tipo de cambio de velocidad

Como un lanzamiento que se utiliza por sus características de ralentización pero que conserva su velocidad cercana a los 150kph, el futuro llega más rápido de lo que hubiésemos anticipado. Estamos presenciando la evolución de un lanzamiento de manera global, y con profesionales calificados a la cabeza, es muy divertido verla.

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