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Image credit: USA Today Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Hoy hace exactamente 15 años, el ahora muy famoso Nate Silver publicó en Baseball Prospectus este artículo sobre la no-correlación entre los salarios de los peloteros y los precios de las entradas en las Ligas Mayores. En los subsecuentes tres lustros, uno de los dichos más escuchados cada año es que cuesta demasiado ir a un juego de pelota y que es culpa de las cantidades exorbitantes que se les paga a los jugadores. Esto ilustra dos puntos:

  • Algunas controversias nunca mueren.
  • ¡Esto ocurrió hace 15 años! El tiempo vuela cuando envejeces.

Algunas noticias recientes trajeron esto de nuevo al frente. Los Orioles ofrecen entradas gratuitas a los niños durante toda la temporada. Esto aplica nada más a niños menores de 10 años, y solamente para los asientos más baratos. Y es requisito que se adquiera un boleto para adulto sin ningún descuento. Y si parece que estoy siendo muy duro con los Orioles, no  es así. El boleto de adulto, dependiendo del contrincante, cuesta entre $18 y 39 dólares, pero si llevas a dos niños, entonces el costo es de sólo entre $6 y $13 por persona. Además, están poniendo a disposición todos los juegos, no solamente los partidos entre semana de abril contra Tampa Bay y los de septiembre contra Oakland. Muy bien por los O’s.

El 17 de abril, los A’s regalaron boletos de admisión general para celebrar el quincuagésimo aniversario del Oakland Coliseum, el cual, como lo comenté la semana pasada, abrió sus puertas el 17 de abril de 1968. Como resultado, aquí está una gráfica con la asistencia en casa esta temporada:

Obviamente, cuando regalas entradas como lo hicieron los A’s, o las ofreces por mucho menos del precio normal, como los Orioles lo están haciendo, más gente asiste al parque de pelota. Esto, en teoría, crece la afición. ¡Fenomenal!

Entonces, ¿por qué no se hace con mayor frecuencia? ¿Por qué cuesta…yendo al azar al sitio de los Phillies… entre $24 y $140 dólares por un asiento en el infield para un juego entre los Phillies y los Padres el 22 de julio? ¿Esto tiene algo que ver con los salarios, los cuales promedian $4.52 millones (de acuerdo a esta cifra del USA Today del Día de Apertura) por jugador?

No, en realidad, para nada. La idea de que los sueldos de los jugadores apuntalan los precios de los boletos no cuenta con sustento de la teoría económica, del mundo real, o del mercado del boletaje. Voy a explicar las tres instancias.

Teoría económica

Si uno de los supermercados de tu ciudad sube el precio de las manzanas 50 centavos por kilo, las irás a comprar a otra tienda. Si Colgate cuesta el doble que Crest, te cepillarás los dientes con Crest. Si hay dos cines en tu ciudad, ambos con asientos cómodos pero uno cuesta menos que el otro, vas a acabar viendo la nueva peli de los Avengers en el más barato.

De la misma manera, si el precio de la gasolina sube 20%, las gasolineras tendrán que cobrar más, ya que se encuentran en el negocio del costo rentable. Lo que cobran se basa en lo que cuestan sus provisiones, las cuales están sujetas a la fuerza del mercado. Competencia, costo del insumo… esto es economía de mercado básica.

Desde luego, esta teoría no es aplicable siempre. Cuesta muchísimo construir una planta eléctrica, así que los gobiernos permiten que monopolios locales generen este bien. Pero a cambio, el gobierno puede decidir lo que estos monopolios pueden cobrar. Las tarifas que pagas en tu recibo de electricidad están reguladas.

Los equipos de béisbol tienen lo mejor de ambos mundos. No tienen competencia. Esto es, en parte, porque tienen una exención antimonopólica, pero mayormente porque no resulta práctico para inversionistas quienes quieran operar un equipo que juegue en una ciudad de Grandes Ligas. Si, compiten con conciertos y películas y otros deportes, pero si quieres ir a ver béisbol en persona, cada equipo es literalmente el único juego en el pueblo (bueno, uno de dos si en vez de ser pueblo es ciudad…). Nadie les abaratará el costo.

Y mientras que son un monopolio auténtico, no son un monopolio regulado. No existe una comisión municipal o regional que apruebe los precios del boletaje. Pueden cobrar lo que quieran. Y aunque puedan hacer esto, el meollo es que pueden cobrar lo que el mercado soporte.

Dada la opción de cobrar $30 o $20 por un asiento, los equipos entienden que probablemente venderán más asientos a un menor precio. Pero esto puede que no maximize las ganancias. El aumento de público puede no contrarrestar los ingresos perdidos por boleto. Y entre más gente asista a un partido, es necesario contratar a más personal de servicio dentro del área de servicio del estadio. Los equipos cobrarán lo que les genere más ingresos. Los sueldos de los jugadores son un gasto fijo y no entran en la ecuación.

El mundo real

Esa es la teoría, al menos, pero como Silver escribió, “el problema con este punto—y el problema con muchos de los argumentos basados en economía—es que es sencillo permitir que la teoría se adelante a los datos”.

El análisis de Silver fue en efecto una revisión a la teoría económica. Los sueldos de los jugadores en efecto han subido exponencialmente, pero no siempre a nivel de equipo. Observé las nóminas de cada temporada durante la era de 30 equipos en el Día de Apertura, de acuerdo a Baseball-Reference. Aquí están los 10 declives de sueldos anuales en el Día de Apertura desde 1998:

Equipo Año anterior  Presente año  Declive
2013 Marlins $107,678,000 $24,761,900 77%
2006 Marlins $60,408,834 $14,671,500 76%
2013 Astros $37,651,000 $14,672,300 61%
2016 Padres $125,203,700 $50,656,166 60%
2011 Royals $73,105,210 $35,712,000 51%
1999 Marlins $41,864,667 $21,085,000 50%
2012 Astros $71,110,500 $37,651,000 47%
2004 Rangers $103,491,667 $55,050,417 47%
2011 Rays $71,923,471 $41,053,571 43%
2003 Rays $34,380,000 $19,630,000 43%

La investigación de Silver indicó que la diferencia del precio de los boletos no tenía correlación a los cambios en sus nóminas. Vamos a excavar a profundidad específicamente en los equipos que redujeron su nómina, cumpliendo con los deseos de quienes insisten en que los boletos serán más baratos al reducir los sueldo de los jugadores.

Pude encontrar datos (fuente: TMR, vía statista.com) del promedio del costo de un boleto de 15 de los 23 equipos que, durante los pasados 20 años, redujeron su nómina por lo menos un tercio, desde los Marlins del 2013 a los Red Sox de 2010 (34%). De los 15:

  • Ocho redujeron el precio de las entradas un 3.8% en promedio, entre 1.2% de los Marlins en 2013 (redujeron su nómina 77%) al 14.4% de los Mets en 2012 (redujeron su nómina 40%).
  • Tres equipos mantuvieron sus precios.
  • Cuatro aumentaron precios: los Nationals de 2007 (subieron precios 1.1% y bajaron la nómina 41%), los Brewers de 2015 (subieron precios 5.4% y bajaron la nómina 35%), los A’s de 2008 (subieron precios 3% y bajaron la nómina 40%), y los Padres de 2016 (subieron precios 44.8% y bajaron la nómina 60%).

En total, de los 15 equipos que recortaron nóminas en al menos un tercio y encontré datos de precios de entradas promedio, el costo medio del boleto subió 2.9%. La media disminuyó sólo un 1.2%, muy, muy lejos de la reducción de nómina de más de 33%.

El punto de Silver se mantiene como válido. No existe evidencia de que los equipos respondan a nóminas de jugadores reducidas para ofrecer entradas más baratas.

Mercado del boletaje

Tengo una sobrina que vive en Boston. Vamos a decir que la quiero llevar a un juego en Fenway Park este verano; el viernes 8 de junio contra los White Sox. No voy a Boston muy seguido, así que vamos a gastar con gusto. Los boletos de campo cuestan entre $142 y $155. Los palcos entre $104 y $115. O, ¿qué tal una entrada al Monstruo Verde?! Esas cuestan entre $215 y $290. Vamos a ver el mapa de asientos

No hay lugar en los de campo. No hay palcos en el infield. No hay boletos para el Monstruo Verde.

Pero, espera, existe StubHub. Voy a revisar ahí. Ah, bien, hay boletos de campo, pero cuestan $225 y para arriba. Los palcos empiezan a venderse en $120, y los del Monstruo Verde en $299. Todos por arriba de su precio de lista.

Y aquí está el problema para los equipos. Cuando los vendedores de entradas pueden obtener más que el precio de lista en el mercado secundario—StubHub, SeatGeek, y demás revendedores legales—significa que el precio de lista es muy barato. Si el público está dispuesto a pagar $249 por una entrada de $155, no hay ninguna diferencia si el precio original es $155 o $205 o $105 o $5. Alguien está dispuesto a pagar $249 por el lugar, así que a eso se vende. Si los Red Sox reducen el precio del boleto un 40%, a $93 dólares, habrá tres consecuencias:

  • Reducirán sus ingresos en $62.
  • Incrementarán la ganancia que se reparte entre la persona que compró el boleto originalmente y el revendedor en $62.
  • Incentivarán a más gente quienes compraron el boleto a $93 a venderlo.

Los equipos utilizan tarificación dinámica, la cual basa el precio de las entradas en el rival y el día de la semana (un juego de jueves a medio día en septiembre contra los Padres cuesta menos que un sábado por la noche en agosto contra los Yankees) para equiparar la oferta y la demanda, y así capturar los ingresos que posiblemente se irían a los revendedores. Esto es entendible. Si alguien quiere pagar $249 por una entrada a un juego, es más justo que los $249 lleguen al equipo que a alguien quien compró el boleto para repartir las ganancias con un revendedor.

Así que esa es la razón por la cual los equipos no bajan los precios de sus entradas. Ayudará a algunas personas. Pero para la mayoría de los equipos, específicamente para sus juegos más atractivos, significa que el consumidor acabará pagando la misma cantidad por la entrada, con parte del dinero terminando en manos del dueño original de la misma y los revendedores en lugar del club. No ayuda a los aficionados y daña al club.

***

Sería bueno que los precios por las entradas fuesen más baratos. Pero la teoría económica dice que no sucederá. El ejemplo de que los equipos que bajan su nómina dice que no sucederá. Y el mercado moderno del boletaje, con los omnipresentes revendedores, dice que no sucederá. Así que no culpes a los peloteros y lo que reciben como sueldo. Ellos no tienen nada que ver con este asunto.

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