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Image credit: USA Today Sports

Traducido por Martin Alonso

Decidir cuándo algo se vuelve un evento puede ser un proceso arduo e impreciso. En nuestro diálogo público sobre el béisbol hay una significativa distancia que debemos viajar entre el punto en que una tendencia es notable—algo que debemos mencionar—y el punto en el que se somete a la inercia de la realidad y requiere de otro evento más enérgico para destituirlo.

Los debuts inhumanos de los bateadores novatos alcanzaron ese bajo límite inicial alrededor del momento en que el bateador de los Phillies, Rhys Hoskins, incendió la liga. Quizás un evento más temprano, como la bonanza de Cody Bellinger, generaron sospechas que “el más reciente Gary Sánchez” no era un curioso y adorado desliz del universo. De cualquier forma, la enfática e increíble producción por parte de los bateadores novatos en su primera exposición a las mayores en las últimas temporadas necesita ser explorada y puesta en juicio.

Hay tantas preguntas. Pero, empecemos con un prerrequisito: ¿Son mejores los bateadores en su primera prueba en las grandes ligas?

Estos son los mejores jugadores en sus primeras 400 apariciones al plato, periodo 1992-2017:

Ranking Nombre Año TAv
1 Jose Abreu 2014 .341
2 Yasiel Puig 2013 .338
3 Cody Bellinger 2017 .336
4 Ryan Braun 2007 .329
5 Aaron Judge 2017 .328
6 Aledmys Diaz 2016 .326
7 Logan Morrison 2011 .323
8 Corey Seager 2016 .321
9 Gary Sanchez 2017 .321
10 Allen Craig 2012 .320
11 Pablo Sandoval 2009 .319
12 Trea Turner 2017 .319

A primera vista, la respuesta es sí. Examinamos las primeras 200 y 400 apariciones al plato de cada bateador que debutó desde 1992. Usando Promedio Verdadero (TAv, por sus siglas en inglés), la métrica de BP que se ajusta a la época, siete de las 20 mejores primeras 400 PA entre 1992 y 2017 se dieron en las últimas dos temporadas. José Abreu y Yasiel Puig, profesionales que vinieron a la liga desde Cuba, lideran la lista.

Dos de las tres mejores primeras 200 PA ocurrieron en los últimos dos años. Ryan Schimpf, si puedes creerlo, esta entre los 20 mejores, y los primeros vuelacercas de Bellinger lo ponen en el puesto 21. Dos debuts del 2015 (Miguel Sano, Kyle Schwarber) se encuentran en el puesto 15 y 16 de la lista.

(Como una nota adicional: Se le asigno a los jugadores los años en que superaron el límite. Dada nuestra búsqueda por una tendencia, no cambia nada, pero vale la pena recordar que, digamos, las excelentes 400 PA de Stephen Piscotty se clasifican como sucediendo en 2016 a pesar de que la mayoría se dieron en 2015.)

Aquí están los mejores jugadores que alcanzaron las 200 PA en el periodo 1992-2017:

Ranking Nombre Año TAv
1 Rhys Hoskins 2017 .377
2 Jason Heyward 2010 .374
3 Gary Sanchez 2016 .362
4 Jon Jay 2010 .354
5 Chris Duncan 2006 .351
6 Yasiel Puig 2013 .350
7 Ryan Braun 2007 .346
8 Albert Pujols 2001 .345
9 Brian Giles 1997 .343
10 Logan Morrison 2010 .342
11 Brennan Boesch 2010 .338
12 Desmond Jennings 2011 .336

De las 50 mejores primeras 200 PA en nuestro estudio, el 32% ocurrieron en los últimos tres años – un periodo en el cual 214 bateadores alcanzaron el límite, lo que equivale al 13.9% de nuestra muestra. Si nos alejamos, la imagen se opaca. Al graficar el TAv promedio de cada grupo que alcanzó el límite, hay una tendencia creciente a medida de que pasa el tiempo, pero no convencerá a nadie que esta tendencia continuará. Especialmente a raíz de las primeras 400 PA, donde es difícil ignorar la variación.

Usando el r-cuadrado, una medida estadística de correlación donde un número cercano al 1 indica una relación fuerte, el gráfico anterior registra una débil correlación de 0.17. El más corto e inmediato límite de 200 PA muestra una creciente tendencia más fuerte, con un r-cuadrado de 0.36.

Aun así, la tendencia total de la producción de novatos no ha cambiado notablemente o consistentemente, por lo que no deberíamos llegar a conclusiones absolutas. Encontramos altibajos que uno esperaría, dado que cada punto representa un grupo totalmente diferente de jugadores con diferentes habilidades y luchando para sobreponerse a diferentes limitantes. Los años caídos han sido menos pronunciados, sin embargo. Y los picos de los años recientes han sido incomprensiblemente altos. En 2016 y 2017, los nuevos bateadores de grandes ligas produjeron a un nivel bastante promedio.

Nuestros grupos de jugadores que logran alcanzar las ligas mayores ha crecido en los 2010 a medida que el juego le ha dado la bienvenida (y capitalizado) a alineaciones más jóvenes, con talento controlable y todos los beneficios que eso amerita, reduciendo la posibilidad que nuestros valores atípicos cambien nuestros resultados. A lo mejor, el argumento a favor de la teoría sobre un desliz universal podría hacerse donde nuestras expectativas promedio para nuevos jugadores son más estables, con estrellas inmediatas separándose del grupo con mayor velocidad. Iría de la mano con la idea de que ha habido un grupo de promesas de élite trepando las ligas menores—básicamente, una coincidencia.

El problema es que estos datos no apoyan la teoría de que estamos viendo mega-prospectos dispararse hacia las grandes ligas y asumir su destino como estrellas. Algunos lo están haciendo—Kris Bryant y Carlos Correa se encuentran entre los 60 mejores de ambas listas—pero para cada nuevo MVP, hay un Joc Pederson, o un Aledmys Díaz, o el ya mencionado Schimpf. Los jugadores de alto rendimiento no están necesariamente sosteniéndolo. No tienes que buscar muy lejos para encontrar otros ejemplos más viejos de este fenómeno (Chris Duncan del 2006 dice “hola”), pero eso no disminuye la curiosidad sobre por qué estos debuts tan flamantes se han vuelto más frecuentes.

En cuanto a la forma de esta prodigiosa producción, bueno, la adivinanza más anecdótica podría ser correcta. Los debutantes más recientes se están haciendo cabida con sus números de slugging. Traducción: ¡Son los jonrones! Como cualquier genio de trivia de béisbol probablemente ya lo sepa, los récords para los totales de home runs más altos en las primeras 200 PA se han batido recientemente. En estos 25 años, la lista va: Gary Sánchez, Rhys Hoskins, Cody Bellinger, José Abreu (quien a este punto ya es historia), Aaron Judge, y Matt Olson. Así que sí, ha habido bastantes vuelacercas, y probablemente uno o dos de estos nombres nos parezcan graciosos de aquí a 15 años.

Pero, a menos que nos enfoquemos solo en la crecida de home runs como la causa, en lugar de un molde que ha formado esta producción, recuerda que estamos usando una estadística que mide el desempeño contra la liga y que se ajusta por era y oponente (en otras palabras, todos los bateadores se benefician por el cambio ofensivo del juego). Olson, por ejemplo, pierde terreno al comparar esta metodología contra OPS+. Así que incluso cuando bloqueamos mentalmente la obvia inflación de nuestra estadística más deslumbrante, nos quedamos boquiabiertos cuando estos nuevos sluggers salen corriendo, imponiéndose frente de aquellos que están más familiarizados con los lanzadores de grandes ligas.

Incluso si no cumple con nuestra definición de evento, vale la pena seguirlo—tanto porque podría ser Un Gran Evento, y porque podríamos aprender algo sobre el desarrollo de jugadores y la brecha contemporánea entre las ligas menores y mayores. ¿Qué factores consideramos cuando buscamos explicar el bombardeo de desempeños de élite? Bueno, esa es una pregunta más complicada—que responderé en la segunda parte.

Muchas gracias a Martín Alonso por ayudar con la investigación que hizo posible este artículo.

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