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Image credit: USA Today Sports

Traducido por Carlos Pérez 

La ofensiva está al alza. La temporada 2017 confirmó esta tendencia cuando se batió el récord histórico de cuadrangulares, y el OPS de toda la liga creció por el tercer año consecutivo. Todo el mundo participó, desde Giancarlo Stanton y Aaron Judge, hasta Scooter Gennett —con su partido de cuatro jonrones— y Elvis Andrus, que conectó 20 vuelacercas para romper su anterior récord de ocho.

Bueno, no todo el mundo. La receptoría lució más que nunca como un agujero negro, con activos como Jonathan Lucroy relegado a la irrelevancia en los juegos de fantasía, e incluso Buster Posey conectó 12 jonrones, aunque con una línea de bateo estelar. De cara al 2018, los propietarios de los equipos de fantasía tendrán que rascarse la cabeza antes de llegar al final del top 10 para buscar por opciones confiables. La corriente ascendente parece haber elevado a todos los barcos a excepción de uno.

Y, aun así, hubo historias de éxito. Gary Sanchez, incluso con una aparición en la lista de lesionados, se mantuvo a la altura del potencial que mostró en 2016 y bateó 33 cuadrangulares para convertirse en el mejor receptor de fantasía. Mike Zunino finalmente mostró el suficiente poder y habilidad en base para disimular su lamentable ratio de strike outs. Kurt Suzuki, a la edad de 33, produjo el porcentaje de slugging más alto que cualquier receptor en la liga.

Así pues, ¿se han quedado los receptores más atrás de lo que solían hacerlo, o realmente no ha habido cambios en la posición más débil de fantasía?

A continuación, nuestra nueva sección: Realidad o Ficción. Cada edición examinará una opinión preestablecida en los círculos de fantasía para determinar si es acertada o no, y si es así, hasta qué punto es verdad. Esta semana investigaremos la noción de que la producción de los receptores no ha crecido al igual que el resto de la liga.

La liga ha visto colectivamente (salvo los lanzadores) un alza en OPS de un punto bajo de .711 en 2014 a .762 en 2017, un incremento de 51 puntos. Los receptores estuvieron mucho más cerca del promedio de la liga en 2014, con .688, y aunque también han mejorado, su OPS colectivo solo ha subido a .720, un salto de 32 puntos. Eso no cuenta la historia completa, sin embargo. Ahora veremos un gráfico de OPS de receptores y la liga para cada año de la última década:

2017 fue similar al período previo a 2011 en términos de la diferencia en la producción, antes que los receptores y la liga convergieran en tanto que la ofensiva bajó estrepitosamente en 2014. Por Promedio Verdadero (TAv por sus siglas en inglés), los receptores registraron .253, mayor que cualquier año del período 2008-11, y cinco puntos más que en 2015. Aún están por debajo del promedio de la liga, que está fijado en .260, pero eso no es algo nuevo; incluso en 2014 solo alcanzaron .256.

La gran caída de los receptores tuvo lugar en 2015, cuando su OPS empeoró por 10 porcentuales, mientras que el resto de la liga mejoró por 21. Los primeros coletazos de la explosión de jonrones fueron visibles en la segunda mitad de 2015, pero apenas ayudaron a los receptores, que solo conectaron 12 cuadrangulares más y bajaron seis puntos de promedio de bateo comparado con 2014.

En resumen, los receptores han crecido junto al resto de la liga, simplemente han comenzado algo más tarde. Los receptores han cerrado la brecha por 13 puntos de OPS, y casi han cortado por la mitad la diferencia en TAv desde aquella exhibición de 2015.

Para enfocarlo más en cuestiones relevantes a la fantasía: ¿han quedado atrás los receptores específicamente cuando se trata de conectar jonrones? Los números de jonrones por apariciones al plato durante la última década apoyan esa noción hasta cierto punto, aunque la imagen tiene más tonos de lo que parecía esperar.

HR/PA, 2008-17

Year Catchers League Difference
2008 2.25% 2.67% -0.43%
2009 2.52% 2.77% -0.25%
2010 2.31% 2.56% -0.25%
2011 2.67% 2.52% 0.15%
2012 2.90% 2.75% 0.15%
2013 2.66% 2.59% 0.07%
2014 2.44% 2.34% 0.10%
2015 2.56% 2.74% -0.18%
2016 2.86% 3.12% -0.26%
2017 3.19% 3.38% -0.18%

En ese periodo de baja ofensiva que culminó en 2014, los receptores estaban en realidad conectando cuadrangulares con más frecuencia que el resto de la liga según sus PA. Aunque eso ha cambiado con la reciente producción ofensiva, es difícilmente un indicativo de que los receptores estén peor que su rendimiento histórico. 2017 tuvo el ratio HR/PA más alto para receptores en todo el período y supera cualquiera de los niveles generales de la liga de la última década, así que no se puede decir que la producción de los receptores en el departamento de potencia no está creciendo junto al resto de la liga.

Más allá de la explosión de vuelacercas, hay otras razones para creer que estamos siendo muy duros con los receptores. Tan extraño como pueda parecer, las bases robadas son un punto a favor en lo que se refiere a producción de fantasía. Los receptores robaron solo 46 bases en 2014, el 1.7 por ciento del total de la liga, y a un miserable promedio del 45%. En las últimas dos temporadas, han sumado 82 y 80, respectivamente, casi doblando ese porcentaje del total al 3.2 por ciento.

Si ha habido una decepción durante el último par de temporadas, es en la parte baja de una posición que no ha repuntado en el mismo sentido que otras posiciones decepcionantes otrora como la del campocorto. Según las evaluaciones de final de temporada de Mike Gianella, Posey estuvo valorado en $23 dólares en las ligas de 15 equipos en 2014 y 2015. No ha habido un receptor más valioso de $17 en las últimas dos temporadas, y ninguno consiguió entrar en el top 50 general; Posey fue el 32º mejor jugador general en 2015.

Así que, ¿por qué parece que los receptores se han vuelto peores? La respuesta quizá esté en el tiempo de juego. 2017 fue un año distinto en términos de cómo se distribuyó el tiempo de juego entre los receptores:

La última vez que menos de cinco receptores alcanzaron 500 apariciones al plato fue en 1995. Sí, se necesitó una temporada de huelga para que esto sucediera. 2005 fue el último año que menos de ocho receptores lo hicieron. 2017 vio cómo menos receptores registraron 400 y 500 apariciones en la última década, con un salto significativo entre aquellos que cayeron en el rango 300-399.

En realidad, 2017 no tuvo precedentes en ese aspecto; 33 es el número más alto de receptores que alcanzaron 300 PA en la historia de MLB. Eso no pasa sin un número significativo de equipos decidiendo repartir los deberes en la receptoría de manera más equitativa, por el motivo que sea. Aunque la producción todavía está ahí colectivamente, muchos receptores individuales están sufriendo de pocos totales estadísticos simplemente porque tienen menos apariciones al plato. En una liga muy profunda, el nivel de reemplazo quizá sea algo más alto; para la mayoría de las ligas esto significa menos producción de receptores que merecen la pena ser alineados.

¿Ha habido algún cambio fundamental sobre como gestionar la posición del receptor, quizás las prioridades de los equipos cambiando como resultado del efecto ‘pitch framing’? ¿Está teniendo la lista de lesionados de 10 días un impacto en qué tan cautos son los equipos con las lesiones de los receptores? ¿Han decidido simplemente los equipos que la manera más eficiente de tener buena producción de sus receptores es distribuir su tiempo de juego más equitativamente, o ha habido simplemente una bajada en el número de receptores de élite, llevando a los equipos a esta estrategia?

Hay bastante del ‘huevo y la gallina’ en la última cuestión, ya que todos estos factores quizá hayan jugado un papel importante. No estamos remotamente cerca del nivel de información que los equipos profesionales manejan, pero sabemos que más atención que nunca está siendo prestada a la prevención de lesiones. La receptoría es especialmente dura para el cuerpo y una manera de asegurar menos lesiones es simplemente jugar menos.

La explicación más prometedora para propietarios de fantasía sería que este simplemente fue un año anómalo y que el tiempo de juego detrás del plato será distribuido menos equitativamente que en 2017. Si no, las estadísticas decepcionantes para los receptores continuarán, y no es inconcebible que algunos propietarios de fantasía con banquillos profundos ocupen un segundo receptor de manera regular. Aquellos en ligas pequeñas no deberían verse tan afectados. Incluso en ligas de 15 equipos, 2017 estuvo peligrosamente cerca de no tener suficientes receptores con 400 PA.

Buster Posey y Gary Sanchez siempre tendrán tiempo de juego, claro, porque son lo bastante buenos bateadores para garantizar turnos al bate incluso cuando no están detrás del plato. Si Francisco Mejia es la estrella que sus números e informes de ligas menores pronostican, será el tipo de jugador que podrá unirse a ellos. Para aquellos receptores sin bates de élite que solo aparecen en la alineación cuando están detrás del plato, quizá tendrán que acostumbrarse a compartir su tiempo de juego en un cincuenta por ciento.

Así que no, los receptores no están peor. No han sido abandonados. Dicho esto, están siendo abandonados en el banquillo, y desde una perspectiva del fantasía, el efecto no es tan diferente.

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