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Image credit: USA Today Sports

Traducido por Carlos Pérez

Durante el verano usé una métrica estadística llamada Coeficiente de Gini para medir la desigualdad. El Coeficiente de Gini, llamado así por el estadístico italiano Corrado Gini, mide la desigualdad entre los valores de una distribución. Varía de 0 (igualdad completa) a 1 (desigualdad completa). Es usada a menudo por científicos sociales y de otro tipo para medir la desigualdad en la riqueza, ingresos, y otros valores. Lo apliqué a las estadísticas de bateo de la temporada en medidas como jonrones y bases robadas.

La igualdad en béisbol sube y baja. Algunas características, como los jonrones, se han distribuido más equitativamente. En las 10 temporadas de 1917 a 1926, 39 tuvieron 20 o más cuadrangulares en una temporada, con tres jugadores (Babe Ruth ocho veces, Rogers Hornsby cuatro veces, y Cy Williams tres veces) en lo más alto. En 2017, 117 jugadores tuvieron 20 o más jonrones. Sí, había 30 equipos en vez de 16, pero hubo exactamente tres veces más jugadores con 20 vuelacercas este año que en una década hace un siglo.

Como resultado, la distribución de bateadores de jonrones se ha vuelto más igualitaria, y este cuadro de mi informe anterior lo ilustra.

He visto que esta tendencia se repite en medidas ofensivas, excepto una: bases robadas. Las bases robadas se han convertido en algo aristocrático. Cada vez menos jugadores se dedican a eso. En una liga de 30 equipos, 29 jugadores robaron 20 o más bases este año, 0.97 por equipo. Hace un siglo, en una liga de 16 equipos, 28 jugadores lo hicieron, 1.75 por equipo. El Coeficiente de Gini para bases robadas se ha vuelto más desigual.

En el otoño, en una aplicación más típica de Gini, examiné el grado en el que dos ligas eran iguales (o desiguales). Encontré que, en 2017, por el Coeficiente de Gini, la Liga Americana fue la 53ª más igualitaria en la historia (de 234 temporadas) y la Liga Nacional fue la 100ª más igualitaria.

Este tour de Gini se ha olvidado del pitcheo. ¡Ya no!

En general, la desigualdad entre lanzadores ha subido ligeramente. Aquí, por ejemplo, está el Coeficiente de Gini para entradas lanzadas (mínimo 20 entradas por pitcher).

Yo inserté esas brechas en la línea de las temporadas 1981 y 1994, cuando el Coeficiente de Gini cayó (es decir, se volvió más igualitario) debido a los calendarios acortados de aquellos años por las huelgas. Como puede ver, el Coeficiente de Gini ha ido cayendo en los últimos años, pero está en una trayectoria ascendente general durante las últimas 35-40 temporadas. La tendencia es bastante sutil. Esto es interesante, pero no demasiado.

El pico de desigualdad se produce al comienzo de los 70, cuando los equipos tenían rotaciones de cuatro hombres y duraban un montón de entradas. En cada temporada de 1970 a 1975 hubo al menos 27 pitchers con 250 o más entradas lanzadas. Nadie logró eso este año. Eso es lo que está generando el incremento reciente en igualdad de entradas, ya que los abridores lanzan menos entradas.

La tendencia ascendente general está causada por el uso de relevistas, que son jugadores con pocas entradas. El punto más bajo reciente de Gini fue en 1983, cuando fue 0.32. Esa temporada hubo 52 lanzadores con entre 20 y 52 entradas, un promedio de exactamente dos por equipo. El último año hubo 173 lanzadores, casi seis por equipo. El influjo de relevos con pocas entradas, con muchos jugadores en el tren infinito entre Triple A y las mayores, crea más desigualdad entre el total de entradas.

Así que esto no es una tendencia notable. No se debe tanto a los propios lanzadores sino a cómo son utilizados. La desigualdad creció cuando los pitchers lanzaron muchas entradas. Cayó cuando la carga de trabajo se redujo. Creció cuando los bullpens se expandieron, y ha caído recientemente a la vez que las cargas de trabajo lo hacen mucho más. No se puede señalar a un grupo de jugadores – como Ruth y Hornsby para los jonrones hace un siglo, o Billy Hamilton y Dee Gordon para bases robadas hoy – que defina la tendencia.

Otra forma de ilustrar esto es mirar a la proporción de varias medidas atribuibles a los máximos lanzadores cada año. Defino máximos lanzadores según entradas lanzadas, por ejemplo, como los n lanzadores con más entradas, donde n es igual al número de equipos de la liga. Los máximos pitchers de 1950 fueron los 16 que más entradas lanzaron. Hubo 24 máximos lanzadores en 1970, 26 en 1990, y 30 en 2010. Aquí está la proporción de todas las entradas lanzadas acumuladas por los máximos lanzadores desde 1920.

Se ve una caída estable, como esperábamos, ya que los abridores lanzan menos entradas.

No le voy a aburrir con muchos más gráficos, pero es igual con la mayoría de medidas. Aquí está el Coeficiente de Gini para carreras permitidas.

Y el porcentaje de carreras permitidas por los lanzadores abridores.

Lo mismo pasa con las entradas. La desigualdad general sube, la proporción atribuida a los máximos lanzadores baja.

Como podría prever, la desigualdad en las victorias de los pitchers se ha igualado recientemente. Pero está generalmente a un nivel más alto que en el pasado porque hay menos abridores que sumen apariciones y que duren lo suficiente para apuntarse un puñado de victorias.

Los strikeouts son diferentes. Como cualquier otra cosa, el porcentaje de strikeouts generado por los máximos lanzadores ha decaído al igual que sus entradas.

Pero el Coeficiente de Gini ha sido no tenía mucha dirección.

La razón para esto es que aunque hay más relevistas con poco trabajo que sacan ponches, los relevistas no tienen la misma brecha en ponches comparados con abridores como sí lo hacen con entradas y carreras. En 2017, la brecha entre abridores y relevistas en la tasa de strikeouts fue del 2.7 por ciento (23.3 por ciento para los relevos, 20.6 para los abridores). En 1998, la primera temporada de 30 equipos, fue solo de 1.9 por ciento (18.2 por ciento para relevos, 16.3 para abridores). Así que un relevista con solo un puñado de entradas no afecta a la desigualdad de ponches de la misma manera que afecta la desigualdad de carreras permitidas.

La tendencia aquí, además ver cómo los máximos lanzadores generan un porcentaje más pequeño de todo, no es muy grande. Y ha sido alterada más por tácticas y estrategias que por habilidad general. Eso da lugar a hallazgos poco interesantes. Pero hay otra métrica de lanzamiento que ha visto un cambio pronunciado con los años. Hablaré de eso más tarde en la semana.

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