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Image credit: USA Today Sports

Imagine un equipo al que muy pocos ven con opciones de llegar a postemporada. Un equipo al cual los expertos califican como joven y sin experiencia; más capacitado para generar intriga dado su etapa de reconstrucción. Estos mismos aseguran que estarán mejor condicionados para competir en el 2018.

Ahora imagine ese equipo peleando por el título de la Liga Americana. Sería una temporada fantástica, ¿verdad? Al fin y al cabo, nadie esperaba que llegara tan lejos.

No es el caso para los New York Yankees.

Nadie contaba con una gran temporada de los Bombarderos del Bronx en 2017, y sin embargo desafiaron todos los pronósticos para quedarse a tan solo una victoria de clasificar a la Serie Mundial. Pero los Yankees tienen hambre, mucha hambre. Es una escuadra pensada para pelear por el título el curso que viene, pero las buenas noticias llegaron con un año de antelación. Por eso la eliminación este fin de semana ante los Houston Astros escuece tanto en el Bronx. Porque cuando tienes hambre de victoria, lo único capaz de saciar el hambre es ganar.

El vaso medio lleno

Lo cierto es que de cara a la temporada 2018, los Yankees tienen muchos motivos para ser optimistas. El equipo decidió apostar por varios peloteros jóvenes, y las ganancias han sido más que evidentes. La granja de los neoyorquinos es una de las tres mejores fábricas de talento de las Mayores, según las webs y publicaciones especializadas. La prueba de ello es que Aaron Judge y Gary Sánchez (25 y 24 años), se combinaron para conectar 85 jonrones. Si a tamaño poder al bate le añadimos las facultades defensivas de ambos jugadores en el jardín derecho y en la receptoría, respectivamente, podemos vaticinar, sin miedo al error, que ambos serán los estandartes de los éxitos futuros de la franquicia de la Gran Manzana.

Judge no ha tardado en convertirse en el rostro de los Yankees, que decidieron renombrar 18 asientos del jardín derecho como ‘The Judge’s Chambers’, en honor a su joven exterior. Este tipo de decisiones de marketing son arriesgadas — recuerden ‘Mannywood’ en Los Ángeles o ‘King’s Court’ en Seattle. Cuando se inauguraron los asientos en honor a Judge, en el mes de mayo (¡en mayo!), el bateador diestro había conectado 13 cuadrangulares, y aún sumaría 39 vuelacercas más a su currículum. Es difícil no imaginar un futuro brillante para Judge, que es uno de los candidatos a MVP de la Liga Americana con un OPS de 1.049, solo superado por J.D. Martínez y Mike Trout (quienes pasaron una buena parte de la temporada en la lista de lesionados.)

Quien también ha tenido un año muy completo ha sido Didi Gregorius. ‘Sir Didi’ llegó al Bronx hace tres años con la difícil misión de reemplazar al icónico Derek Jeter, y aunque compararlos sería una atrocidad, Gregorius se ha consolidado en el último tramo de la temporada como un limpiabases de garantías. El puesto de shortstop está bien cubierto gracias al jugador nacido en Ámsterdam.

Fue sobre todo gracias a estos tres hombres que los Yankees fueran uno de los equipos con más producción ofensiva. Anotaron 858 carreras (solo superados por los Astros, sus verdugos en la ALCS) apoyados por hombres como Aaron Hicks y Starlin Castro, dos actores secundarios que contribuyeron de sobremanera a la buena temporada de los neoyorquinos.

La otra joya de la corona ha sido el bullpen, una de las armas más peligrosas de los Yankees en estos playoffs. No hace falta presentar a Aroldis Chapman que, si bien llegó a perder momentáneamente su puesto de cerrador, la velocidad de su cañón brazo está fuera de toda duda. Pero los relevos no se quedan atrás. Hay que destacar a Chad Green, quien registró una ERA de 1.61 y a sus 26 años y es difícil creer que esta es su segunda temporada en Grandes Ligas. Chapman, Green y el resto de sus compañeros en el montículo cedieron solo 51 cuadrangulares, uno de los factores que permitió a este bloque ser la tercera mejor unidad en ERA (3.34) y WHIP (1.14) de todo el béisbol. Los relevos de los Yankees indujeron un ratio de abanicar y fallar del 13.1% entre sus bateadores rivales y generaron apenas un 71.3% de contacto por sus lanzamientos, la segunda mejor marca de la MLB.

El vaso medio vacío

No obstante, los Yankees no tienen un equipo perfecto (¿quién lo tiene, en realidad?). Pero eso es parte del plan que el gerente Brian Cashman urdió justo después de renovar su contrato en 2014; un contrato que precisamente expira este invierno. ¿Seguirá Cashman en la gerencia? ¿Y el mánager Joe Girardi? Lleva en el cargo desde 2005 y a pesar de pelear por el banderín de la Liga Americana, ha sido objeto de muchas críticas por algunas decisiones polémicas.

Nadie está a salvo en Yankee Stadium, para ser honestos.

Si la continuidad de la dirección del equipo todavía está por resolverse, la rotación de abridores también podría sufrir algunos cambios. No ha sido una rotación débil, precisamente, pero no descarten algunos cambios. El año de Masahiro Tanaka ha sido un tanto inconsistente. CC Sabathia parece haber encontrado, a sus 36 años, el elixir de la vida pero sus efectos rejuvenecedores quizá no duren mucho más. Su contrato ya ha terminado, así que es probable que no lo volvamos a ver de nuevo vestido de Yankee.

Es de esperar que Luis Severino y Sonny Gray demuestren en la lomita por qué se espera tanto de ellos, especialmente del dominicano, capaz de lanzar a 100 millas por hora incluso en la sexta y séptima entrada de un partido. Precisamente, los Yankees fueron el equipo cuyas bolas rápidas presentaron la mayor velocidad media de todas las grandes ligas, y quizás busquen a un serpentinero que encaje en ese perfil. No descarten que el equipo le dé una o varias oportunidades al diestro Chance Adams, uno de los diez mejores prospectos de la organización, capaz de lanzar sin problemas a 94 millas por hora.

O quizá, los Yankees salten la banca por Jake Arrieta o Yu Darvish, dos de los lanzadores más cotizados de la agencia libre que se avecina.

Más allá del montículo, las dudas también se ciernen sobre la primera base. Otro jugador de 24 años destinado a grandes cosas en el Bronx es Greg Bird. El inicialista iba a ser una de las caras de la franquicia neoyorquina, pero una lesión le hizo perder toda la temporada 2016. En su año de regreso no ha tenido una buena actuación al bate: pasó de conectar batear un TAv de .312 hits en 2015 a solo .261 este año, generando exactamente 0.0 WARP en 170 turnos al plato.

La incógnita para los Yankees es saber si el ‘Pájaro’ tendrá una aportación similar a la de 2015 o a la de 2017, y decidir a partir de ahí. ¿Más vale pájaro en mano?

Por último, el puesto de bateador designado necesita atención. Matt Holliday perdió su lugar en el puesto de DH al final de la temporada y Chase Headley tampoco es que haya sido un cambio excepcional. Holliday tiene 37 años y es agente libre, al igual que el tercera base.

Una opción sería mover a Headley a tercera base (Todd Frazier es agente libre) y buscar a un bateador de poder en el mercado. Otra, dejar a Headley como DH y darle el puesto en la esquina caliente a Miguel Andújar o Gleyber Torres, una estrategia que surtió efecto con Gary Sánchez, por ejemplo.

El dinero no será un problema para los Yankees, pero quizá la agencia libre del año que viene sea más importante que la actual. Si tenemos en cuenta que en 2019 algunos de los mejores jugadores de la liga acaban contrato, quizá la novena del Bronx decida esperar un año para conseguir algo más jugoso.

En cualquier caso, en Nueva York ya ha tomado forma el próximo gran imperio de los Yankees. En el Bronx apostaron por un futuro exitoso que parece estar cada vez más cerca.

Tan cerca como el año que viene.

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