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Image credit: USA Today Sports

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Traducido por Carlos Pérez

Dos outs. Hombres en base. Octubre. Estos son los momentos en los que el bateador y el lanzador se abalanzan sobre una puerta sellada, fuerza contra fuerza, ¿entrará una lluvia de carreras? ¿O se cerrará la puerta justo a tiempo? Al igual que otras, estas son las situaciones donde los efectos de desarrollos estratégicos tan debatidos como el bullpenning (o, ya sabe, llamar a un ganador del Cy Young como relevo) iluminan el campo de juego.

Son también momentos donde los tradicionalistas de Twitter —expertos educados a su propio estilo en el banquillo de su hijo que juega Little League— aparecen para llorar la muerte del bateo situacional, y el alza del intentar batear al vallado. Los strikeouts están al alza. Los jonrones han subido. Todo viene de un razonamiento válido sobre cómo jugar el juego de manera óptima, explicas. Pero nada cambia la dinámica de una aparición al plato contra Andrew Miller o Max Scherzer. La temporada regular 2017 no hizo nada para cambiar el efecto bola de nieve en esas tendencias —y las últimas postemporadas no han hecho sino acentuarlas.

Usted no se sorprendería si viera que el ratio de contacto en estas situaciones de dos outs y hombres en base ha disminuido todavía más en los últimos dos octubres que en las últimas dos temporadas regulares. Pero usted, y los apóstoles de la ‘pelota pequeña’ de su tiempo, pueden no creer la manera en la que la postemporada 2017 se está desarrollando, o qué clubs están liderando el repunte.

Lo que usted ve aquí es un cuadro que muestra los ratios de contacto durante las últimas tres temporadas de:

  • El promedio de la temporada regular de toda la liga
  • El promedio de la temporada regular solo de esos equipos de playoff, para compararlos
  • Y el promedio en juegos de postemporada

(Todas las estadísticas de 2017 que ve aquí y a lo largo del artículo son hasta la conclusión de las Series Divisionales).

Batear en los puntos grandes de la postemporada es, lógicamente, más difícil que batear en esos puntos durante la temporada regular. Los rápidos cambios en la utilización de pitchers nos llevarían a creer que la brecha en el contacto debería continuar a su ritmo, o incluso crecer. Entonces, ¿por qué ha caído tan notablemente este año? Primero, deberíamos apuntar que, aunque la tasa de contacto en esta situación ha aumentado, la tasa de ponches aún sigue creciendo —el 27.6 por ciento de las apariciones al plato en situaciones de corredores en base y dos outs han terminado con una K. Eso es superior al 25.5 por ciento de la postemporada 2016.

¡Pero los resultados! Los resultados parecen tener que ver con la tasa de contacto. Los bateadores de postemporada acumularon una línea de .184/.290/.317 en las grandes situaciones del año pasado, y están bateando .247/.352/.400 en 275 apariciones al plato en lo que llevamos de 2017. El OPS para todas las situaciones con corredores en base, por contexto, ha saltado del .659 del último octubre a .789 este mes. En resumen, esto traiciona una posible tendencia: retroceso de los bateadores, a través de un enfoque centrado en el contacto para el bateo situacional, o bateo ‘clutch’, o como quiera llamar a esa tensa dimensión entre carreras y decepción.

***

De una manera, y solo de una manera, la tasa de contacto que ha aumentado en estas situaciones es fácil de explicar: son los Astros y los Cubs, que inclinan la curva como los alumnos destacados en su clase de cálculo.

Team Pitches Contact% Swing%
Astros 140 83.8% 48.6%
Cubs 126 80.6% 57.1%
Yankees 227 75.0% 44.1%
Nationals 170 70.8% 42.4%
Red Sox 105 70.4% 51.4%
Indians 82 68.2% 53.7%
Diamondbacks 85 61.0% 48.2%
Dodgers 101 60.4% 47.5%

En las situaciones de dos outs y corredores en base para los equipos de postemporada (excluyendo aquellos que solo jugaron un partido), estos dos equipos sobresalen. Las muestras se mencionan porque son pequeñas, pero es sorprendente lo bien que estos equipos, ejemplos muy recientes de la filosofía de enfocarse en poder y aceptar strikeouts, parecen moverse hacia mantener los innings a través del contacto. O al menos darse la oportunidad de tener una mejor chance. Entonces, ¿cómo lo hacen?

Bueno, cuando estos jóvenes equipos tomaron sus estudiadas decisiones de agentes libres, ambos eligieron diversificarse. Para los Cubs, significó la llegada de Ben Zobrist y Jason Heyward. Para los Astros, significó la llegada de Josh Reddick. Por qué este perfil particular entró en la decisión de Houston es un acertijo, pero desde 2015 —poco después de una dramática bajada en su tasa de strikeout— Reddick produjo una línea de .332/.406/.534 en estos momentos en 264 PA. Por añadir contexto, la liga estuvo en .240/.328/.400 esta temporada, y nuestra porción de la postemporada hasta el momento tiene una línea muy similar: .247/.352/.400.

Si usted es escéptico acerca de los números de Reddick sobre si son una prueba de habilidad real, le entiendo. Hemos visto suficientes estudios para conocer que lo que se necesita para ser un buen bateador ‘clutch’ suele significar más que ser un buen bateador con un ritmo cósmico útil. Pero es posible poner invertir en su proclividad para hacer contacto sin proyectar que sus resultados excelentes continúen desinhibidos.

Y si un equipo estuviera tratando de trazar un plan para ayudar a su alineación a mejorar la barrera de pitchers excelentes tratando de bloquear el camino hacia cualquier oportunidad de anotar, ¿podría poner más énfasis en hacer contacto que en la temporada regular?

Aunque es muy pronto para sacar conclusiones, quizá estemos presenciando la implementación de tácticas más agresivas —bateo situacional, si lo prefiere— con un ojo puesto en poner la bola en juego.

Aquí están los pitchers que estuvieron en el montículo para las 10 apariciones al plato de más tensión con dos outs y corredores en base de lo que llevamos de postemporada: Aroldis Chapman, Cody Allen, Mike Montgomery, Chapman otra vez, Joe Smith, Jon Lester, Andrew Miller, Craig Kimbrel, Chris Sale, y Charlie Morton. Con quizá dos excepciones, ¡sí! Estos turnos al bate no son comparables a los especímenes genéricos que examinamos como pequeñas piececitas durante la temporada.

La aparición al plato de Reddick —contra Kimbrel en el Juego 4 de la ALDS— fue una de esas 10. Era una de las seis que concluyó con la pelota en juego. Fue el turno al bate más largo, y fue el único hit. Los equipos deben preguntarse cómo pueden batallar con la aparente inevitable ola de ponches cuando estos lanzadores aparecen para este tipo de duelos.

Los Cubs quizá hayan decidido abanicar pronto y a menudo. Aunque los Astros fueron uno de los equipos menos propensos a abanicar y fallar durante la temporada regular, los Cubs no destacaron ni para bien ni para mal. En la postemporada, el número que sobresale es la tasa de swing. Los bateadores de los Cubs fueron hiper-agresivos con corredores en base y dos outs contra los Nationals.

Addison Russell, el shortstop de los Cubs, se ponchó el 29.4 por ciento de sus 85 oportunidades en este momento durante la temporada regular (lo que le lleva a una tasa de Carrera del 27.1 por ciento). Con los Cubs perdiendo 4-3 en el Juego 5, y Max Scherzer como relevo para tratar de bloquear la puerta, Russell abanicó en el primer lanzamiento que vio. Lo que es extraño es que Scherzer empezó con un cambio de velocidad, hacia dentro y moviéndose hacia sus manos. No parece un lanzamiento que estuviera esperando, y el roletazo juuuusto por dentro de la línea apoya la idea de que simplemente se lo encontró.

Pero funcionó. Funcionó tan bien que, en la siguiente entrada, Russell vino a batear con dos outs y un hombre en base. Los Cubs tenían ventaja en este momento, pero Russell abanicó al primer lanzamiento otra vez, y al hacerlo, ilustró por qué no todos los outs son creados iguales en estos momentos: porque a veces, un out no es un out.

 

También está el bateador que se ha adaptado, Anthony Rizzo. Ha adoptado una táctica ‘Votto-squiana’ de aguantar para buscar más contacto en cuentas de dos strikes. En 2017 redujo su tasa de strikeouts, y su tasa de strikeouts con dos outs, y su tasa de striketous con dos outs y hombres en base.

Rizzo no está tratando de terminar la entrada con la defensa retirándole. Por supuesto, él no se ponchó en cinco viajes al plato en la NLDS contra Ryan Madson, Stephen Strasburg, u Oliver Perez, el veterano al que se enfrentó en su momento de mayor tensión. También abanicó al primer lanzamiento, y no lo golpeó fuerte. Aun así, funcionó.

 

La lista podría continuar. Si hubieran pasado los Nationals, Michael Taylor y sus dos éxitos en el primer lanzamiento contra Wade Davis podrían ser ejemplos iliustrativos de agresividad para contrarrestar la vulnerabilidad.

La cuestión, entonces, es si el contacto más frecuente continuará en las LCS y la Serie Mundial, y si la agresividad continuará en estas oportunidades de anotar carreras. Y como el acertijo del bateo ‘clutch’, no hay una respuesta clara. Hay una variación en la tradición de preguntarse cómo Este Jugador o Este Equipo responderá en el momento de la verdad. Y está la simple lógica de que tomar más cortes te da una oportunidad mejor de poner la pelota en juego contra brazos más potentes.

También hay una oportunidad de que la corriente dirigida al contacto de los bateadores gire hacia otro lado antes de que se convierta en algo importante. Los Yankees son de momento uno de los equipos menos agresivos de la postemporada en las últimas temporadas en esta situación que hemos estudiado. Los Cubs se dedicaron a abanicar el último octubre, también, antes de relajarse más y más mientras su periplo continuaba. Los Astros y los Dodgers pueden comportarse de manera diferente cuando se enfrentan a situaciones de juego más intensas de las que se encontraron durante las victorias en la LDS.

Lo que es obvio es que el grado de dificultad no va a rebajarse cuando los corredores están a una distancia ínfima de convertirse en preciadas carreras de postemporada. Si las tácticas de pitcheo van a continuar a desviarse de sus caminos regulares, y todos parecemos estar de acuerdo en que así será, solo tiene sentido para la estrategia ofensiva general tomar un camino diferente, también —incluso si escucha algún Te lo dije de vieja escuela en cada crack del bate.

Gracias a Rob McQuown por su ayuda en la investigación.

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