Traducido por Marco Gámez
Hace un par de semanas, los Tigers visitaron Toronto y Javier Báez hizo una jugada que creo que no debió ser posible. Por favor, entiéndeme: esa no es una forma hiperbólica de decir que Báez desafió las leyes de la naturaleza. Es una afirmación literal. No creo que esto debería haber sido posible para él.
Fue una demostración fenomenal de brillo defensivo, por parte de un jugador de 32 años que fue convertido en campocorto y que jugó regularmente por última vez en los jardines hace la mitad de su vida. Báez ya se está acostumbrando a esto. Ha sido un favorito de algunas de las otras métricas defensivas en Internet, e incluso su DRP de -0.4 (en 218 entradas) es impresionantemente aceptable. Está mostrando un sentido experto para leer y reaccionar ante los batazos elevados. Si no fuera por el hecho de que es sustancialmente más lento que el típico jardinero central, probablemente, según todos los sistemas de evaluación posibles, estaría por encima del promedio en general.
Pero en realidad Báez es mucho más lento. Compensa una parte de eso con buena aceleración y esas lecturas que hace con el sonido de los batazos, pero es difícil explicar cómo se hizo de una pelota que, según Statcast, tenía solo un 35% de probabilidad de atrapar, especialmente porque ese modelo tiene en cuenta implícitamente la diferencia de velocidad, al utilizar un jardinero central promedio para derivar sus estimaciones. Este fue casi un esfuerzo de superhéroe por parte de Báez, y simplemente no lo parecía. Parece que no debería haber sido posible, al menos para él.
Hace aproximadamente un mes descubrí que ese juego me recuerda a uno con mucho más en disputa. El 22 de abril, los White Sox estaban en Minnesota, visitando a los Twins. Estaban perdiendo 4-1 al inicio de la novena entrada, pero ya habían sumado una en la pizarra y tenían dos corredores más en posición de anotar cuando Andrew Benintendi vino al plato con dos outs. Benintendi chocó una pelota que salió de su bate luciendo como un doblete que empataría el juego, pero Byron Buxton la capturó, convirtiendo eso en un final espectacular para una victoria de los Twins.
Esta jugada me parece menos inverosímil, porque me inclino a darle a Buxton el beneficio de casi todas las dudas en el campo. Es un año menor que Báez y, a pesar de innumerables lesiones, ha mantenido mucha más velocidad que la que tenía Báez incluso en su momento más rápido. En una carrera que abarca una década, Buxton ha sido quizás el jardinero central mejor capacitado del beisbol, es decir, capaz de hacer más que ningún otro. Cuando atrapa en el límite de su alcance, ya no levanto las cejas, incluso si dejo caer la mandíbula.
Sin embargo, los números concretos dicen que probablemente debería hacer un poco de ambas cosas en este caso. De hecho, es posible que todos debamos ser un poco más escépticos acerca de lo que percibimos como grandes jugadas defensivas en los jardines, especialmente en el centro, porque la balanza se inclina en la dirección de los jardineros.
Aquí, según Statcast, están los promedios de bateo de bolas en juego (BABIP) para todas las bolas bateadas hacia el centro del diamante con un ángulo de despegue de al menos 20° en cada temporada desde que el sistema entró en funcionamiento en 2015: (Para los datos usados en este artículo, no tomé en cuenta ninguno de los juegos efectuados en Oakland, Sacramento, Tampa y St. Petersburg, para evitar factores de confusión derivados de esas situaciones inusuales).
| Temporada | BABIP, 20°+, por el centro |
| 2015 | .157 |
| 2016 | .166 |
| 2017 | .158 |
| 2018 | .153 |
| 2019 | .164 |
| 2020 | .164 |
| 2021 | .155 |
| 2022 | .153 |
| 2023 | .147 |
| 2024 | .145 |
| 2025 | .135 |
Aquí no sólo hay una desaceleración, sino una caída reciente y pronunciada. Las cifras anteriores son para las temporadas completas, pero si aíslas abril y mayo, no hay cambios importantes. Puedes dividir esto de otras maneras (evitando el uso del ángulo de despegue y estudiando los resultados de todos los elevados y líneas al jardín central, por ejemplo) y obtener números muy diferentes, pero el mismo patrón. De hecho, desde al menos 2002, el BABIP de .306 en batazos elevados y líneas al centro en lo que va del año es más bajo que cualquier otra temporada en -.010, y la temporada en .316 fue el año pasado.
¿Por qué ocurre esto? Una teoría podría ser que los jardineros centrales se están convirtiendo en mejores atletas. Claro, la pelota está siendo bateada con más fuerza (sí, definitivamente es así; eso no es solo una suposición caprichosa), pero sus perseguidores pueden ser más ágiles y, por lo tanto, capaces de deslizarse debajo de ella antes de que caiga. Esa es una hipótesis sólida, pero está equivocada.
| Temporada | Velocidad media de arranque de JC (pies/segundo) |
| 2015 | 28.4 |
| 2016 | 28.3 |
| 2017 | 28.6 |
| 2018 | 28.6 |
| 2019 | 28.5 |
| 2020 | 28.0 |
| 2021 | 28.5 |
| 2022 | 28.6 |
| 2023 | 28.6 |
| 2024 | 28.5 |
| 2025 | 28.4 |
Como siempre, ignoré la temporada de 2020 en la MLB. Finge que no sucedió. Estarás mejor así. Si haces eso, el patrón será el más simple que existe: una línea plana. Los jardineros centrales no se han vuelto más rápidos ni (al menos significativamente) más lentos. Son lo que han sido durante los últimos 10 años, al menos atléticamente.
¿Qué pasa con la profundidad de su colocación? He hablado mucho sobre esto a lo largo de los años y sí, los jardineros centrales juegan más profundo que antes. Sí, eso es importante. Sin embargo, el punto de inflexión llegó hace bastante tiempo; en realidad, es demasiado largo para explicar lo que estamos viendo en las últimas dos temporadas.
| Temporada | Distancia promedio de comienzo, JC (pies) |
| 2015 | 311 |
| 2016 | 316 |
| 2017 | 318 |
| 2018 | 318 |
| 2019 | 322 |
| 2020 | 323 |
| 2021 | 323 |
| 2022 | 322 |
| 2023 | 323 |
| 2024 | 323 |
| 2025 | 322 |
Como anécdota, cabe señalar que algunos jardineros centrales parecen estar colocándose más lateralmente, de una manera más agresiva (parándose hacia un callejón u otro, a diferencia de lo que se sentían cómodos haciendo, incluso hace pocos años), pero eso es difícil de cuantificar, y en los pocos lugares donde podemos buscarlo, no hay evidencia que lo respalde. La colocación está haciendo que los jardineros sean mucho mejores ahora que hace 10 años, pero probablemente esté haciendo poca o ninguna diferencia en comparación con hace tres o cuatro años.
Thank you for reading
This is a free article. If you enjoyed it, consider subscribing to Baseball Prospectus. Subscriptions support ongoing public baseball research and analysis in an increasingly proprietary environment.
Subscribe now