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Image credit: Isaiah J. Downing-USA TODAY Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Cuando los Atlanta Braves salieron al campo en el Día de Apertura de 2021, buscando regresar a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, los aficionados ya tenían una imagen bastante clara de las caras que conformarían la montaña de celebración después del último out de la Serie Mundial. De los 14 jugadores que pisaron el plato o lanzaron desde la goma el 1 de abril, 10 jugarían contra los Astros a finales de octubre. El hombre que perdió ese primer juego en la 10ma entrada, Nate Jones, fue liberado a principios de mayo y pasó el verano fuera del béisbol. En ese momento, los otros tres eran los tres jardineros del equipo: Marcell Ozuna en el izquierdo, el novato Cristian Paché en el central y Ronald Acuña en el derecho.

Ozuna se dislocó dos dedos de la mano izquierda deslizándose en primera base, una lesión que más o menos requiere seis semanas de curación. Días después, fue arrestado por cargos de asalto agravado por estrangulamiento y agresión como delito menor contra su esposa; sigue de baja administrativa. Paché no duró mucho en Grandes Ligas, alcanzando base sólo nueve veces en 68 apariciones al plato antes de regresar a Triple-A. La pérdida de Acuña, la más importante de todas (y tal vez la mayor pérdida para cualquier equipo, fuera de los Angels con Mike Trout), se rompió el ligamento cruzado anterior el 10 de julio. El equipo llegó cojeando a la pausa del Juego de las Estrellas por debajo de .500, habiendo iniciado a Orlando Arcia, Guillermo Heredia y Ehire Adrianza en el jardín.

La situación era, para resumir, sombría. Estaban a 4.5 juegos de los Mets y a medio juego de los Phillies en la División Este de la Nacional, mientras que el Comodín estaba esencialmente fuera de alcance, y seguiría estándolo a pesar de su éxito en la segunda mitad (los Braves, con 88 victorias, se habrían perdido la postemporada en cualquier otra división que no fuera la suya). Habría sido sencillo, incluso prudente, retirarse. Pero con el resto de la división tambaleándose, el presidente del equipo Alex Anthopolous comprobó la apuesta. Dos semanas antes de la fecha límite, compró a bajo precio a Joc Pederson, reservándose la posibilidad de cambiarlo de nuevo en la fecha límite si julio no iba a favor del equipo. Así fue, por lo que adquirió tres jardineros más, Adam Duvall, Eddie Rosario y Jorge Soler. Todos ellos acabarían desempeñando papeles cruciales en la carrera de postemporada del equipo, con los dos últimos ganando el MVP de la Serie de Campeonato y de la Serie Mundial, respectivamente.

Este es, junto con el collar de perlas que se dirigió a Cooperstown, el gran relato de los campeones de este año: que sufrieron la adversidad necesaria y mostraron la dureza requerida, acorde con las pautas de heroísmo probadas por el tiempo de Joseph Campbell. Los Braves perdieron 1,554 partidos por lesión en 2021, alrededor de la media, pero como muchos de ellos pertenecían a Acuña, sufrieron el quinto WARP perdido más alto (11.6). Los dioses del béisbol recompensaron a Atlanta por tener las agallas de hacer lo que tan pocos hacen en el béisbol moderno: realmente intentarlo.

En cuanto a la moral, hay otras mucho peores. Todos los campeonatos necesitan una narrativa, y en cuanto a las lecciones que se pueden extraer de los últimos siete meses, “la fortuna favorece a los audaces” funciona muy bien. Pero, ¿es la teoría tan cierta como inspiradora? ¿Acaban los Braves de hacer una demostración de cómo construir un equipo sobre la marcha?

A continuación se presenta una lista de los 40 mejores equipos del siglo XXI, clasificados por la mayor cantidad de WARP agregados en adquisiciones de jugadores de otros equipos entre el Día de Apertura y la Serie Mundial. Esto no incluye los ascensos ni los agentes libres contratados a última hora, ni tampoco tiene en cuenta el talento canjeado en las ecuaciones. Es sólo una suma de lo que los equipos salieron y añadieron a su lista.

La lista demuestra rápidamente dónde se divide el espíritu y la letra de esta ley en particular. Ningún equipo hizo tanto para mejorar a mitad de temporada como los Brewers de 2008, porque cambiaron al tipo que tuvo quizás la mejor actuación después de la fecha límite en la historia de la MLB, Sabathia. Entre ellos y los Braves de 2021, que ocupan el puesto 41 de la lista, se encuentran luminarias como Joe Blanton (dos veces), Sidney Ponson y Josh Bard. Toda la colección de adquisiciones de los Braves produjo un valor igual al de David Price para los Blue Jays de 2015.

Hay un par de razones por las que Atlanta se clasifica tan abajo, y por las que parece que no debería. En primer lugar, no refleja el estado del equipo de antemano; los equipos contendientes mejoran, pero rara vez los compradores sobreviven con defectos tan evidentes. También hay que tener en cuenta que se trata sólo de una suma bruta, y no tiene en cuenta el número de transacciones; el equipo hizo menos de 20 adquisiciones significativas en toda la temporada, una escasez según los estándares modernos de hurgar en la basura.

Y eso apoya la segunda idea: los Braves no tenían tantos agujeros que tapar. Su cuadro fue notablemente productivo y se mantuvo saludable, solidificado por el ascenso de Austin Riley. El bullpen, a pesar de las habituales magulladuras, se mantuvo sólido. La rotación no lo hizo (a veces) pero los Braves estaban bien preparados, armados con muchos de los jóvenes refuerzos que impulsaron su improbable carrera en 2020. No es que los Braves tuvieran que reinventarse al completo—es que lo hicieron de forma precisa y quirúrgica. También lo hicieron sin sacrificar mucho en cuanto a prospectos, aunque eso es menos un elogio a su heroísmo que a su astucia. No es menos virtuoso, una vez levantado el trofeo, si se pone todo de su parte, al menos desde el punto de vista narrativo.

El otro factor, quizás el más importante de todos, es que el WAR se detiene, necesariamente, después del último out del Juego 162, y gran parte de la grandeza del jardín de Atlanta se reveló en la postemporada.

Aquí están esos mismos 40 equipos, ahora clasificados sumando el porcentaje añadido de victorias en el campeonato (cWPA por sus siglas en inglés) de Baseball-Reference durante la postemporada para los jugadores adquiridos durante la temporada, omitiendo aquellos equipos que registraron exactamente cero:

Las adquisiciones de Atlanta para el jardín proporcionaron un 31% más de posibilidades de ganar una Serie Mundial, lo que las convierte en las adquisiciones más importantes de los últimos 22 años en términos de obtención de trofeos. Soler no es sólo el MVP de la Serie Mundial 2021, es el MVP de los MVPs. Sus oponentes de la Serie Mundial no están en la lista, porque miraron su propia lista, recogieron unos cuantos relevistas y lo dieron por terminado. Mientras tanto, los Dodgers, que hicieron tanto (si no lo suficiente) para reivindicar el banderín de la División Oeste de la Liga Nacional, obtuvieron resultados decididamente mixtos en la postemporada. A pesar de la habitual marca de Dave Roberts de equilibrio entre el trabajo y la vida de los lanzadores titulares, Max Scherzer estuvo a la altura de su facturación, terminando octavo en cWPA. Trea Turner se quedó a un Furcal del último puesto.

¿Merece Alex Anthopolous todo el crédito por el tramo de bateo sin precedentes de Eddie Rosario en la postemporada? ¿Merece Andrew Friedman demérito por no haber previsto que Turner bateara como Cristian Paché? ¿O ambos merecen crédito por hacer lo que el actual sistema de postemporada de la MLB premia, es decir, simplemente sentarse en la mesa final, momento en el que la desviación numérica los convierte en espectadores como al resto de nosotros?

No es una pregunta retórica, ni una fácil de responder. Los Dodgers de Los Ángeles de 2021 idearon uno de los más audaces y, hasta la segunda semana de octubre, uno de los más exitosos intercambios sobre la hora en la historia moderna del béisbol. Los Mariners de Seattle obtuvieron un solo jugador durante toda la temporada de 2001, y le dieron 18 apariciones al plato, porque no había puestos vacantes. Ambos equipos corrieron la misma suerte en sus respectivas Series de Campeonato. Los Braves de 2021 hicieron lo necesario para llegar a la postemporada, aunque en la práctica, los movimientos del equipo están más cerca de “extremadamente buenos” en la escala, que de “legendarios”.

Pero lo hicieron, y esa postemporada ocurrió. Y a lo que se reduce, a lo que siempre se ha reducido desde que Bill James empezó a tirar de ese primer hilo suelto en el tapiz de la mitología del béisbol: si 16 partidos en octubre significan más que los 162 que los precedieron. Tiene que ser así, para que toda esta energía y trabajo signifiquen algo, a pesar de que, fuera de David Ortiz, nunca hemos sido capaces de aislarlo. Este artículo no sacará una conclusión; no hay beneficio en hacerlo. Quizá todo campeón sea mágico precisamente porque no podemos destilar esa esencia. En cualquier caso, no hay mucho daño en creerlo, a menos, claro, que se apueste por los héroes del año que viene.

(Los datos de cWPA están disponibles a través de Baseball-Reference.com; un sincero agradecimiento, como ellos dicen, por la ayuda en la investigación, así como a Harry Pavlidis y Robert Au por los datos de WARP).

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