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Image credit: Gary Rohman-USA TODAY Sports

Traducido por Pepe Latorre

Estoy escribiendo durante las dos Series de Campeonato. En la Americana un equipo de la división Este está jugando contra uno de la división Oeste. Lo mismo en la Nacional. Y lo mismo que pasó el año pasado. No hemos visto a un equipo de la Central en está ronda desde los Cardinals del 2019. Y no hemos visto a un conjunto de la Central en las Series Mundiales desde que en 2016 Cubs e Indians nos regalaran una final con puro sabor a esa división.

Quería averiguar si era simplemente un fenómeno reciente. Los partidos de comodín han existido desde 2012. Si dejamos de lado la campaña pasada, en que las reglas fueron algo distintas, nos encontramos con que 13 equipos de las divisiones Este, 12 de las Centrales y 11 de las Oeste han disputado los partidos de comodín. Son cifras bastante parejas, los resultados, sin embargo, no lo son. Los equipos del Este acumulan un balance de 8-5 en el comodín. Los del Oeste un 6-5. Los de la Central, en cambio, un 4-8. Los Cardinals salieron derrotados este año, los Brewers en 2019, los Cubs en 2018 y los Twins en 2017. Han pasado seis años desde la última vez que un equipo de la Central ganó un partido de comodín. En 2015 los Cubs se impusieron a los Pirates por 4-0, lo que significa que incluso con la victoria de Chicago el balance de la división esa campaña fue del .500.

Está claro que cada división tiene al menos un representante en la Serie Divisional, que ha existido desde 1995 (estoy ignorando la Serie Divisional de la temporada partida de 1981 y nuevamente descarto 2020). Los resultados son bastante parejos, aunque de nuevo la Central se queda rezagada. Entre los 208 equipos que se han clasificado para la Serie Divisional, 78 procedían de la división Este, 67 de la Oeste y 63 de la Central. En términos de porcentajes esto es 38/32/30.

A los equipos de la división Central les ha ido bien en la Serie Divisional, incluso siendo menos los que lograron llegar. El balance es 33-30. Los equipos de la división Este acumulan un 43-35. Los de la Oeste están algo por detrás con un 28-39.

Eso significa que ha habido más equipos de la división Central que de la Oeste que han avanzado a la Serie de Campeonato. ¿Continúa esta tendencia? No. Los equipos de la división Este están 22-19 en la Serie de Campeonato, enviando más representantes a la Serie Mundial que cualquier otra división. Los equipos de la división Oeste también ganaron más que perdieron, con una marca de 14-12. Los equipos de la Central, sin embargo, tienen solo un 14-19.

La división Este ha enviado más equipos a la Serie Mundial, 22, que cualquier otra división desde que comenzó la Serie Divisional en 1995. También ha tenido el mayor éxito, con un balance de 14-8. La división Oeste envió 14 equipos con una marca de 6-8. La división Central ha tenido tantos representantes como la Oeste, pero el balance es de 5-9.

En resumen:

  • Los equipos de la división Central han jugado en tantos juegos de comodín como los equipos de las otras dos divisiones, pero han tenido un rendimiento más pobre.
  • Eso significa que menos equipos de la Central han jugado en la Serie Divisional, sin embargo, lo han hecho bien, ganando más de lo que han perdido.
  • Como resultado la división Central ha enviado más equipos que la Oeste a la Serie de Campeonato, pero en esa ronda han sido peores que los equipos de las otras dos divisiones.
  • En consecuencia, aunque ha habido tantos equipos de la división Central como de la Oeste en la Serie Mundial les ha ido peor, capturando solo cinco títulos: White Sox en 2005, Cardinals en 2006 y 2011, Royals en 2015 y Cubs en 2016 (en 25 postemporadas).

Es razonable preguntarse el porqué. Esto explica mucho.

Temporada Regular, 1995-2021 W L Porcentaje
Este 21,195 20,722 .506
Central 21,671 22,672 .489
Oeste 19,550 19,022 .507

(No tiene que comprobarlo, las cifras suman .500. Y la razón por la que las divisiones no tienen la misma cantidad de juegos es que solo había cuatro equipos en ambas divisiones del Oeste entre 1995 y 1997. De 1998 a 2012 había seis en la división Central de la Liga Nacional y cuatro en la división Oeste de la Liga Americana. Y aunque todos recordamos que los Astros se mudaron de la Central de la Liga Nacional a la Oeste de la Liga Americana en 2013 para igualar las cosas, si haces memoria recordarás también que los Tigers se mudaron del Este a la Central en 1998).

Esas diferencias son en realidad bastante grandes si tenemos en cuenta que casi la mitad de los juegos de los equipos son intradivisionales. Eso significa que cada división juega para un .500 durante casi la mitad de la temporada. El bajo rendimiento de la Central es peor de lo que sugiere la diferencia en el porcentaje general de victorias.

Y ese, a mí juicio, es el problema. Los mejores equipos de las divisiones centrales no tienen que ser tan buenos para ganar sus divisiones como sus pares del Este y Oeste. Es más fácil para ellos acumular las victorias totales necesarias para clasificarse para el comodín sin necesidad de ser equipos súper dominantes, y esto repercute en el juego. Si tu competencia es débil, no tienes que esforzarte tanto para hacerlo bien como cuando te enfrentas a Yankees, Red Sox, Rays o Blue Jays cada temporada.

Entonces, ¿por qué son peores?

Sé que alguien va a decir que es por el tamaño de los mercados. Y sí, ese sería uno de los motivos. Los diez equipos del Este juegan en ciudades con una población combinada (utilicé el área estadística metropolitana, MSA en sus siglas en inglés, y su equivalente canadiense, Área metropolitana del censo, para Toronto) de 82,0 millones. Los equipos del Oeste están en comunidades con 65,8 millones. La Central tiene sólo 40,6 millones (conté la población total de Nueva York, Chicago y Los Ángeles dos veces para los dos equipos de esas ciudades. Si no lo hacemos las cifras son 61,9 millones en el Este, 52,6 en el Oeste y 31,0 en el Centro).

Seguramente sabes a dónde quiero llegar con esto. Según Cot’s Contracts, en el Día Inaugural las plantillas de los diez equipos en las divisiones Este costaban $1.390 millones. ¿Los equipos del Oeste? Lo mismo, otros $1.390 millones (aunque el Este era sensiblemente superior). En la Central tenía compromisos por solo $1.050 millones.

Así que es cierto. Mercados pequeños = presupuestos bajos = problemas para atraer y retener el talento, ¿cierto?

Bueno, vamos por partes. Como he comentado en otras ocasiones, la idea de que los mercados pequeños están en algún tipo de desventaja financiera insuperable no encuentra respaldo en los números. Todas las franquicias de la MLB son tremendamente rentables.

Sé que hay gente que no compra este argumento. ¿Entonces qué? Las organizaciones de las divisiones Centrales han sido peores gestionando a sus equipos y punto.

Si no puedes competir en salarios, necesitas draftear y desarrollar. Esas habilidades se reflejan en los sistemas de granjas. Así fue la clasificación del sistema de granjas durante los últimos tres años.

Promedio Top 10
Este 15.5 12
Central 17.0 7
Oeste 14.1 11

Los sistemas de granjas de las divisiones Centrales se han quedado rezagados en el desarrollo del talento. Esto se hace aún más patente al ver los jugadores que han mantenido los equipos. Busqué a cada jugador con tres victorias este año y calculé el número que ingresó a la temporada con menos de seis años de servicio, es decir, los que están bajo el control del equipo. Si vamos a aceptar que los equipos Centrales están en desventaja en la agencia libre debemos aceptar también que deberían ser tan capaces como otros equipos a la hora de identificar, desarrollar y retener a los mejores talentos mientras los salarios estén controlados, ¿verdad?

Pero no es así. Este año hubo 20 peloteros de tres victorias y menos de seis años de servicio que comenzaron la temporada en el Este. El Oeste lo hizo mejor, tuvo 21. ¿Y la Central? Solo 15.

Sí, los equipos del Centro lo han hecho peor en la postemporada. No es sorprendente puesto que también lo han hecho peor en la temporada regular. Pero no culpes de sus problemas al tamaño del mercado. Esta no es una acusación extensiva para todos los equipos, pero en general, se trata de heridas autoinfligidas. Los diez equipos de las dos divisiones Centrales no han logrado seleccionar, desarrollar y retener al talento de la manera en la que lo ha hecho las franquicias de Este y Oeste. Y ese es su problema.

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