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Image credit: David Kohl-USA TODAY Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Hablemos del séptimo partido. Todo mundo está disponible. Ambos equipos tienen que ganar el juego. No hay espacio para errores. Al final de la noche, uno de los dos equipos ganará y avanzará a la siguiente ronda de la postemporada o simplemente avanzará al gran desfile de campeones de la Serie Mundial. Di las palabras “Séptimo Juego” y hasta los no-aficionados al deporte sabrán a qué te refieres. Ni siquiera importa de qué deporte se trate.

En el béisbol, el Séptimo Juego significa que todos los lanzadores están disponibles, porque no hay un mañana para el que valga la pena reservarlos. Cada lanzamiento significa mucho más. Por supuesto, todos los habituales van de inicio, e incluso si tu as sólo ha tenido tres días de descanso… bueno, no hay razón para guardarse nada.

Ahora, hablemos del Juego Setenta. Nunca has pensado en el Juego Setenta, porque es otro juego cualquiera a mediados de junio. Para entonces, el aroma de la nueva temporada se ha ido, y mientras los meses de verano comienzan en serio, puede ser una noche de miércoles lluviosa. Probablemente no podrías recordar cuál es el Juego Setenta, incluso si ocurriera algo interesante. Pero el Juego Setenta es tan importante como los otros 161.

En la Sabermetría, pensamos mucho en el Séptimo Juego. No pensamos en el Juego Setenta. Gran parte de la investigación que hacemos sobre el béisbol se basa en cómo un equipo debe abordar un juego de béisbol. Nunca lo decimos en voz alta, pero parece que siempre asumimos que se trata del Séptimo Juego. Hablamos de la estrategia y del uso de los jugadores como si todos estuvieran disponibles. A algunos de nosotros nos gusta gritar a los mánagers cuando ponen al jugador equivocado en el momento equivocado. Algunos simplemente sacudimos la cabeza y decimos “Bueno, debe haber alguna razón… probablemente Smith no estaba disponible esta noche”. Reconocemos que una temporada es muy larga, y todo el mundo, incluso un jugador de béisbol, necesita un día de descanso de vez en cuando.

Tiene que haber algún término medio entre enojarte con un mánager por no usar al cerrador cuando la tabla lo dice, y creer que entender cómo funciona una temporada de béisbol es un misterio impenetrable. ¿Y si investigamos cómo modelar la toma de decisiones en el contexto de una temporada de béisbol?

Hace unos años, observé que incluso cuando los mánagers tenían un día libre programado al día siguiente, utilizaban sus bullpens casi de la misma manera que lo hacían habitualmente. Incluso sabiendo que literalmente no tenían que pensar en el día siguiente, seguían reteniendo un poco. Eso nos dice algo. Los mánagers podrían estar jugando un juego mucho más largo en sus decisiones de lo que les damos crédito.

Empecemos por los abridores. La mayoría de los equipos siguen utilizando una rotación de 5 lanzadores, y sería difícil a estas alturas romper con ese modelo, ya que ahora la mayoría de los abridores (o quizás deberíamos utilizar el término moderno “lanzadores de volumen”) se han acostumbrado a cuatro días de descanso entre apariciones. Pero algo que siempre me he preguntado es por qué los equipos no se saltan el número cinco un poco más a menudo. El LA5 es, por definición, el peor de los abridores, y ocasionalmente, los equipos tienen días libres en los que no tienen que jugar un partido. ¿Por qué poner a alguien que es peor en el trabajo cuando tienes a alguien que es mejor y teóricamente descansado?

Hice una investigación (ahora perdida en Internet debido a la putrefacción de los enlaces) que muestra que no hay diferencia en los resultados que obtienen los lanzadores cuando lanzan con un descanso estándar de cuatro días que cuando lo hacen con cinco días de descanso. El día extra de descanso no ayuda realmente. Si LA1 no va a obtener ningún beneficio del descanso extra, ¿por qué es LA5 el que empieza?

Una posibilidad es que aunque no veamos un efecto mañana, podríamos ver uno más adelante. Sí, podríamos meter con calzador a LA1 en otra salida, pero ¿pagaremos por esa salida en agosto y septiembre?

¡Peligro! ¡Detalles matemáticos explícitos a continuación!

Ya sabemos que la acumulación de lanzamientos durante una temporada predice el riesgo de lesiones a lo largo del tiempo. No se trata sólo de un alto número de lanzamientos en salidas individuales (aunque eso tampoco es bueno). No quiero subestimar ese riesgo. Un lanzador as lesionado será reemplazado durante un par de salidas por el LA6, y los LA6 son alrededor de dos carreras peores por juego en promedio que los aces. No hay garantía de que el aumento lento de la carga de trabajo de un lanzador vaya a significar una lesión más adelante (y nunca sabríamos realmente si fue esa salida la que lo hizo), pero implica un riesgo bastante grande. Tenemos que tener en cuenta eso en nuestro análisis de costo-beneficio.

Darle a tu as otra apertura producirá, casi con toda seguridad, un mejor resultado en ese día que el que obtendrías con tu quinto abridor. Pero esa salida extra también significa tirar un montón de lanzamientos. Y si hay algo que nunca quieres que haga un lanzador, es lanzar.

De hecho, volví a producir los análisis que muestran que los lanzadores obtienen los mismos resultados con cuatro días de descanso que los que esperaríamos con cinco días. La cantidad de descanso que un lanzador tiene no hace mucha diferencia. Por “los mismos resultados”, quiero decir que estoy utilizando uno de mis viejos trucos favoritos. Se llama el método log-odds, y utiliza las estadísticas por temporada del lanzador y del bateador para crear retrospectivamente una variable de control para la probabilidad de que veamos un resultado específico (por ejemplo, un ponche). Una vez que tenemos esa variable, podemos incluir otras variables en una regresión, ya sea como controles adicionales, o para analizar la pregunta de “¿esta variable hace alguna diferencia, después de controlar al bateador y al lanzador?” Utilicé datos de 2015 al 19 y reuní a todos los lanzadores que estaban lanzando una salida “del montón” (más de 60 lanzamientos ese día), e incluí solo a los lanzadores que habían debutado en la temporada en abril y que no habían tenido intervalos de más de 15 días entre apariciones. Esto último es para controlar a los jugadores quienes visitaron la lista de lesionados o las ligas menores, donde habrían acumulado más lanzamientos, pero serían invisibles para nosotros.

La variable que realmente quería analizar era si la acumulación de lanzamientos (un simple recuento de “lanzamientos hasta la fecha”), todos ellos realizados antes de hoy, tenía un efecto sobre los lanzadores a medida que lanzaban. ¿Realmente se desgastan a lo largo de la temporada? La respuesta resultó ser “sí”. Por cada lanzamiento que un lanzador hacía antes de la salida de hoy, había que pagar una pequeña penalización. Se produjo en forma de menos roletazos al cuadro, más elevados y más cuadrangulares permitidos. No fue un efecto gigantesco, pero probablemente tampoco es una sorpresa—la fatiga es acumulativa. Tal vez dejes un lanzamiento en la zona, que estando descansado habrías podido evitar a lo largo de la temporada.

Así que si te saltas tu LA5, tu LA1 tiene más posibilidades de ganar ese día. Pero al aumentar la carga de trabajo del LA1, a medida que avanza la temporada, hay más lanzamientos en ese odómetro, y eso significa una mayor posibilidad de ceder un cuadrangular extra que no habría volado la valla si el LA1 hubiera estado un poco más descansado. Ese pequeño riesgo se mantiene durante el resto del año. Por cada 100 bateadores a los que se enfrentará un lanzador durante el resto del año, los 100 lanzamientos adicionales lanzados en esa salida extra tienen un efecto de aproximadamente una décima parte de un cuadrangular adicional permitido.

Un as puede valer la pena de vez en cuando, pero si estamos hablando de prescindir del quinto abridor para que el cuarto pueda tener más trabajo—el abismo entre los dos no es tan grande—empieza a parecer menos apetecible, especialmente al principio de la temporada, donde la “cicatriz” de ese trabajo extra tendrá que sentirse cada vez más a medida que avance la temporada.

El quinto abridor puede ser una mala opción, y tal vez tengas a alguien en tu bullpen que esté totalmente descansado y listo para salir hoy. En un partido de postemporada o incluso en un partido de final de temporada en el que hay que ganar, no dudarías en hacer ese cambio, porque no quedan muchos mañanas. Pero a principios de la temporada, cuando todavía quedan varios meses por jugar, la función del quinto abridor es evitar que la carga de trabajo se acumule en los otros titulares. Es lo que no sucede ya que el quinto abridor está ahí, más que lo que sí sucede.

Una decisión que podría no tener sentido en el contexto del día tiene sentido cuando se empieza a modelar la decisión en el contexto de toda una temporada.

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