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Image credit: © Kim Klement-USA TODAY Sports

Traducido por Marco Gámez

El martes 22, la liga finalmente comenzó su tan esperada y muy criticada campaña contra las sustancias pegajosas que los lanzadores habían estado usando para aumentar sus Revoluciones Por Minuto (RPM), durante años. Como Jonathan Judge señaló la semana pasada, las revoluciones ya estaban disminuyendo antes de que MLB comenzara sus inspecciones, pero durante los últimos días se ha producido una disminución tan asombrosamente precipitada en las revoluciones que nos preguntamos dónde está el fondo. Al revisar una década de datos de Statcast y PitchF/X, es posible que aún tengamos que ver disminuir muchas RPM, y las consecuencias en las ofensivas de la liga serán profundas.

Los lanzadores no esperaron a que la liga comenzara a buscar en su ropa interior para abandonar en masa sus sustancias pegajosas. La atención de los medios y del público se había estado acumulando durante meses, y MLB, durante semanas, había estado en conversaciones con el sindicato de peloteros sobre la aplicación de una política más estricta contra sustancias pegajosas. Un puñado de lanzadores, entre ellos el Truther de Sustancias Pegajosas – Trevor Bauer – tuvo caídas de cientos de RPM a principios de junio.

Un análisis más detallado a las estadísticas muestra que los lanzadores en realidad comenzaron a limpiarse las manos (y gorras, guantes, brazos y…) desde mediados de mayo. Utilizando un enfoque estadístico que toma en cuenta la temperatura y muchos otros factores que afectan las revoluciones de la pelota, Judge estudió la disminución de las revoluciones hace un par de semanas, utilizando la relación entre revoluciones y velocidad (SVR, por sus siglas en inglés). Utilicé su metodología y la apliqué a las revoluciones promedio diarias para averiguar cuándo exactamente los lanzadores comenzaron a limpiarse. Como se ve en este gráfico, las revoluciones comenzaron a disminuir el 15 de mayo.

Al enfocarnos en los últimos meses, parece que las revoluciones alcanzaron su punto máximo a mediados de mayo. Luego comenzaron a disminuir, pero cayeron en picada a principios de junio (la línea negra representa el comienzo oficial de la campaña). Desde entonces, más y más lanzadores han comenzado a registrar caídas masivas, presumiblemente por el abandono de sustancias como Pegamento de Araña que pueden agregar cientos de RPM.

Aparentemente, al menos algunos lanzadores esperaron hasta que la campaña de prohibición entró en efecto. Todavía unos días más tarde en esta era post sustancias pegajosas, la relación entre Revoluciones y Velocidad continúa disminuyendo, aunque la pendiente de la línea sugiere que el efecto se está estabilizando. Los últimos datos sugieren que la liga en general ha bajado alrededor de 0,8 unidades SVR, aproximadamente la mitad de una desviación estándar.

Es difícil encontrar un precedente histórico para una tasa de SVR promedio de la liga tan baja. Para hacerlo, tenemos que retroceder años y años en el pasado, cuando la medición del giro se hacía de manera diferente. Este análisis muestra una tendencia gradual a largo plazo hacia revoluciones cada vez más altas que se aceleró esta temporada antes de un abrupto cambio hacia atrás. Antes, podríamos haber atribuido la mejora de las revoluciones a un mejor desarrollo del jugador; ahora, con la campaña de represión que de repente quitó todos esos beneficios y algo más, parece que la verdadera explicación era el uso de alguna sustancia pegajosa.

El paralelo más cercano al bajo nivel actual de las revoluciones es el final de la temporada 2017. Las revoluciones están muy, muy bajas.

Pero las revoluciones han caído incluso muy por debajo de la cifra de ese entonces. Al retroceder hasta 2016, se observa un cambio tan drástico que la reducción en SVR parece ser el resultado de mejoras de medición sistemáticas (implementadas en 2017) que pueden haber afectado la forma en que Statcast calculó las revoluciones de la pelota. La temporada de 2016 es de los primeros días de Statcast, cuando el sistema operaba principalmente basándose en el radar, en contraste con la configuración basada en cámara (con Hawkeye) que se usa ahora.

Incluso las disminuciones de las tasas de revoluciones de 2017 o 2016 probablemente sean un poco optimistas. Después de todo, el uso de sustancias pegajosas no es algo que comenzó en 2017 o 2016; ha estado ocurriendo desde siempre. Nuevas sustancias, como Pegamento de Araña, que aumentan drásticamente los incrementos de las revoluciones han creado más variación entre los lanzadores, y los descensos masivos que estamos observando de tipos como Bauer, Gerrit Cole y otros son evidencia de que han dejado de usar esa sustancia pegajosa. Pero si la liga insiste en que incluso el protector solar está en contra de las reglas, entonces podríamos estar en presencia de más unidades de SVR perdidas y un cambio importante en la tasa de ponches.

Podemos estimar cuán grande sería gracias al trabajo de Max Bay, Eno Sarris y Brittany Ghiroli en The Athletic. Ellos cuantificaron la relación entre la SVR de la recta de cuatro costuras y el porcentaje de ponches, y encontraron que había una línea casi recta que los unía: por cada aumento de una unidad en la SVR, había un aumento de aproximadamente un uno por ciento en la tasa de ponches.

Ahora estamos en aproximadamente 0.8 unidades de SVR menos, lo que significa que junio y los meses siguientes deberían comenzar a registrar un porcentaje de ponches mucho más cerca de 2019 que la tasa de ponches extremadamente alta que ha caracterizado esta temporada. Pero si la tendencia continúa, podríamos estar en camino de reducir casi todo el aumento de ponches de los últimos años.

Las revoluciones de la pelota también influyen en el buen contacto en las pelotas bateadas. Es menos probable que los bateadores hagan un contacto sólido en bolas rápidas y quebradas con más revoluciones. De hecho, la velocidad de salida ha aumentado levemente desde principios de junio y, combinada con un clima más cálido, la ofensiva ha despegado. A final de cuentas, las carreras por juego pueden aumentar hasta alrededor de 4.5 o 4.6, llevando las carreras anotadas a donde estaban en 2017.

Es un gran ajuste que está ocurriendo a mitad de temporada. Pero el cuadro histórico muestra por qué era necesario: las sustancias pegajosas siempre han sido un problema en el béisbol, pero en los últimos años, ha habido un cambio importante en cuan efectivas son esas sustancias. Con la prohibición en vigencia por parte de la liga, veremos cómo luce el juego disputado en paridad de condiciones, en lugar de un juego inclinado arbitrariamente hacia los jugadores y equipos que estaban más dispuestos a diseñar sustancias químicas para maximizar las revoluciones por minuto de sus lanzamientos.

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