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Traducido por Marco Gámez  

31 de mayo – Feliz cumpleaños número 50, José Malavé

Con el transcurso de los años, gran parte de los medios de comunicación del béisbol han dejado de comparar prospectos con ex grandes peloteros, luego de la carga que pesaba sobre jugadores como Malavé. Firmado en Venezuela cuando tenía 18 años, creó bastante expectativa en 1994 con 68 extrabases en Doble A, lo que lo llevó a la lista de los 100 mejores prospectos de Baseball America. Algunas tarjetas de béisbol comenzaron a establecer una comparación con Jim Rice. Después de todo, ambos eran jardineros con poder en el bate. Tuvo uno de los debuts más extraños imaginables, ingresó a un juego como corredor emergente, anotó y en su siguiente turno al bate fue golpeado por un lanzamiento y anotó de nuevo. Y, posteriormente, bateó un jonrón en la segunda ocasión de su carrera en que estuvo en la alineación abridora, pero tuvo demasiados strikes abanicados en su juego y ya en 1998 jugaba en Japón. Regresó pronto a Nueva Inglaterra para jugar en una liga independiente y en 2001 lideró la Liga Atlántica con 28 jonrones. Quizás fue el Jim Rice de Nashua.

3 de junio – Feliz cumpleaños número 50,  Izzy Molina

Ha habido seis jugadores con el apellido Molina en la historia de la MLB. Cinco fueron/son receptores, y dos de esos receptores no están relacionados con los tres que sí son hermanos. Izzy, uno de los no emparentados, fue el primer Molina en las Grandes Ligas, fue tomado por Oakland en la ronda número 22 del Draft de 1990 y debutó a fines de 1996. Pero también fue el de más tiempo en Triple-A de la tribu Molina. Consiguió un poco más de tiempo en las Grandes Ligas en 1997, con un septiembre particularmente decente en el que conectó los tres jonrones de su carrera (uno de ellos en la 15ª entrada). Después de numerosas transacciones en ligas menores, llegó al equipo Triple-A de Baltimore cuatro años más tarde, bateó un pésimo .133 en el primer mes, sin embargo, ascendió a las mayores debido a algunas lesiones. Jugó exactamente en un partido de Grandes Ligas y se fue con un hit en tres turnos. En ese momento se convirtió en el primer Molina en dejar MLB.

3 de junio – Feliz cumpleaños número 50, Aaron Ledesma

La expansión ha permitido rutinariamente hacer carrera en grandes ligas a jugadores que de otra manera estarían bailando mambo en ligas menores durante años. La extraña carrera de Ledesma comenzó, como ocurre con la mayoría de las carreras extrañas, en la organización de los Mets; fue tomado en segunda ronda del draft de 1990, como campo corto proveniente de un junior college. Tenía cuatro de las cinco herramientas, debutó con los Mets en el ’95, pero había un pequeño problema: no era Rey Ordóñez, y entre los dos torpederos sin poder en el bate, te quedarás con el que puede dejar boquiabiertos a quienes vean su defensiva. Así que fue enviado a los Angels, luego llegó a los Orioles, donde logró dos meses dulces con promedio de bateo de .352, nuevamente, sin poder. Eso no fue suficiente para protegerlo en el draft de expansión, y los Devil Rays aprovecharon esa oportunidad.

Se ganó un puesto en el equipo de expansión, obtuvo más tiempo de acción en rol de jugador multiuso y lideró el equipo con .324 de promedio ofensivo, sin ningún jonrón; desde entonces solo otro jugador ha bateado más de .320 sin cuadrangulares en al menos 300 AP en una temporada. Tampoco conectó ninguno al año siguiente, y el promedio ofensivo bajó, por lo que fue incluido en el intercambio por Rolando Arrojo-Vinny Castilla. Si no pudo conectar jonrones en Coors, no podía conectarlos en ningún lado. (Y no lo hizo, en 43 AP, ni en casi 250 AP en Colorado Springs). Simplemente no iba a suceder. Terminó sus días como jugador con una buena temporada con los Long Island Ducks donde, sí, finalmente conectó un jonrón, el primero en cinco años.

3 de junio: Es el cumpleaños número 50 de Carl Everett

Durante años, el béisbol ha tolerado, si no aceptado, personajes característicos. Los clubes, los dugouts y los deportes no habrían existido sin personalidades volubles que, de otro modo, lucharían por tener éxito en otros ámbitos de la vida. Sin embargo, esa indulgencia a veces va mucho más allá de lo que debería aceptarse incluso en un deporte profesional de palo y pelota, y Everett es un ejemplo clásico. El ex primera ronda de los Yankees fue canjeado seis veces, sin incluir haber sido seleccionado por los Marlins en el draft de expansión, y la hostilidad lo siguió a todos lados. Muchos de nosotros recordamos la vez que le dio un cabezazo a Ron Kulpa después de que el árbitro dictaminó que estaba parado demasiado dentro de la caja de bateo. También estuvo el momento en que dijo en una entrevista que no creía que los dinosaurios existieron. Una peculiaridad de personalidad por lo demás adorable, desperdiciada.

Pero Everett era más que peculiar. El dos veces seleccionado como All-Star y ex campeón de la Serie Mundial con los White Sox fue conocido por su flagrante y latente homofobia, altercados físicos, supuesto abuso infantil y violencia doméstica después de terminar su carrera como jugador. A menudo se le llamaba “controversial”, que es una palabra que usan los periodistas cuando quieren ser educados con alguien o algo. Nunca más deberíamos confundir “controversial” con “peligroso”.

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