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Image credit: © Orlando Ramirez-USA TODAY Sports

Traducido por Marco Gámez

Las primeras semanas de la temporada han producido algunas estadísticas extravagantes, desde la más alta tasa de giro de la pelota hasta el promedio de bateo más bajo pasando por velocidades asombrosas al momento de batear la pelota. Como siempre se ha dicho durante la última media década, la pelota es una vez más la culpable de la mayoría de los valores atípicos que estamos observando. Aunque la liga nos dijo que sería una pelota de béisbol amortiguada ella está más viva que nunca cuando sale del bate, pero muere rápidamente antes de traspasar la valla. Aun cuando no se corresponde con los cambios que MLB dijo que planeaba hacer, esta nueva iteración de la pelota tiene la oportunidad de romper los récords de jonrones por bola bateada y llevar el juego a un estado aún más dependiente de los cuadrangulares.

Por primera vez este año, obtuvimos datos de Statcast de alta calidad del entrenamiento de primavera. Eso nos dio pistas sobre lo que podría ser la pelota de beisbol de 2021, así como un fuerte indicio de que los jonrones aumentarían, inclusive cuando se produzca una porción de contacto. Pero debido a que había varias pelotas de béisbol en uso durante los juegos de primavera, no había forma de saber con certeza cuál era la nueva pelota de béisbol y cuáles eran cajas viejas que se estaban agotando.

Un par de semanas después de iniciada la temporada, está claro que la pelota de béisbol que identifiqué con mayor resistencia es la pelota de 2021. Los nuevos datos de la temporada regular ponen en duda si la resistencia es realmente mayor o si otros aspectos de la esfera han cambiado. Para tener una idea de lo que sucedió, tenemos que volver al memorando de apertura de la temporada de MLB que reveló que alterarían la pelota para la temporada 2021.

En ese memo, del cual escribieron antes que nadie, Ken Rosenthal y Eno Sarris en el Athletic, MLB anunció dos ajustes: primero, reducirían el peso de la pelota muy levemente, alrededor de 2.8 gramos, aproximadamente lo mismo que tres sujetapapeles. En segundo lugar, estaban bajando el COR de la pelota de béisbol, reduciendo, en la práctica, la velocidad de salida y “amortiguando” su velocidad desde el bate. En resumen, MLB predijo, que esto reduciría aproximadamente uno o dos pies (0.30 o 0.61 metros) la distancia promedio de un elevado bien bateado.

Comencemos con el cambio de masa, que parece ridículamente pequeño, pero en realidad tiene un impacto significativo en el juego. Los cambios de peso afectan a la pelota de béisbol de dos formas opuestas. Una pelota más liviana saldrá del bate más rápido, pero también se ralentizará más debido a la resistencia al avance, y estos dos impactos opuestos básicamente se cancelan en términos de cuánto aumentan la ofensiva.

Para hacerse una idea de esto, imagina golpear un globo y una pelota recreativa grande con un bate, moviendo el bate con la misma fuerza y ​​ángulo en ambas ocasiones. Cuando batees el globo, saldrá a gran velocidad. Pero a medida que viaje, la resistencia del aire lo ralentizará rápidamente y no llegará muy lejos. Una pelota recreativa grande que es más pesada, por el contrario, no saldrá tan rápido al ser bateada, pero también seguirá viajando una vez que la batees.

Una pelota con masa reducida se comportaría un poco más como el globo y un poco menos como la bola recreativa grande: mayor velocidad de salida y menos acarreo. Y ese es exactamente el patrón en los datos: en el extremo superior, las velocidades de salida    aumentan alrededor de 0.8 mph (1.29 kph), lo que debería aumentar sustancialmente la distancia del batazo elevado (alrededor de cuatro pies) (1.22 metros). Pero el acarreo reducido de un peso más bajo cancela eso, y la distancia promedio de batazo elevado en realidad se ha reducido ligeramente. (Dicho claramente, la distancia ha bajado  aproximadamente cinco pies (1.52 metros) desde 2019, pero, si ajustas en función del clima, es posible que solo baje un pie o dos (0.30 o 0.61 metros)). Para un rango de velocidad de salida específico, el acarreo de la pelota bateada se ha reducido bastante, como cuatro o cinco pies (1.22 o 1.52 metros) aproximadamente.

Si agregas la cantidad de pérdida de peso que MLB dijo que le quitaron a la pelota de béisbol, esperarías que la velocidad de salida aumente en aproximadamente 0.8 millas por hora (1.29 kph) y que la distancia disminuya de una manera que lo compense casi exactamente. Esta es una combinación excelente para los datos: la velocidad de salida ha aumentado la distancia, pero las bolas no viajan tan lejos una vez en el aire.

El reducido viaje de una pelota más ligera no se debe en realidad a una mayor resistencia; lo que ocurre es una mayor desaceleración debido a la resistencia al avance. Hablando científicamente, el “coeficiente de arrastre” está destinado a capturar solo la aerodinámica de un objeto, no su masa. Pero si en tus cálculos de arrastre asumes que la bola tiene un cierto peso, como es mi caso, la forma en que la bola se ralentiza más en vuelo se atribuirá a la resistencia al avance. Si se tiene en cuenta que la pelota de béisbol es ligeramente más liviana (según la reducción de peso indicada por MLB), el coeficiente de resistencia calculado regresa aproximadamente a donde estaba la temporada pasada

Hasta ahora, todo bien: MLB dijo que cambiarían el peso de la pelota y lo hicieron. No dijeron que cambiarían la resistencia al avance y parece ser más o menos el mismo, a pesar de que el vuelo de un batazo elevado está corto debido al peso. Excepto por un problema: la liga dijo que harían otra alteración al reducir el rebote de la pelota, y no hay señales de esa modificación. Técnicamente, el rebote se mide por el coeficiente de restitución (COR), que controla la velocidad de salida en toda la liga en un grado notable: un cambio del dos por ciento en COR puede aumentar la velocidad de salida en una milla por hora (1.61 kph).

MLB dijo que bajarían el COR en una cantidad no especificada, lo que debería haber reducido el cambio de peso. En su lugar, obtuvimos exactamente el aumento de velocidad de salida esperado del recorte de peso que prometieron, sin nada que lo contrarreste con una reducción de COR. En lugar de estar amortiguada, la pelota de beisbol está tan viva como siempre, con mayor velocidad de salida y un poco menos de recorrido.

En la práctica lo que tenemos, hasta ahora, es una pelota de béisbol que es tan propensa a los jonrones como cualquiera de las que Rawlings haya producido. Hasta el 14 de abril, la relación Jonrón/Batazo Elevado es casi un combate a muerte contra 2019, con un clima más cálido en la segunda mitad del mes se deberían producir aún más jonrones. La verdadera prueba llegará este verano, cuando el calor de julio y agosto diluya el aire lo suficiente como para permitir que aún más pelotas vuelen sobre la valla.

Un récord que probablemente no se romperá este año es otro desafío para el total de jonrones de todos los tiempos de 2019. Sí, los jonrones están volando a un ritmo igual o superior a hace dos años, pero lo que ha cambiado es que los bateadores están haciendo mucho menos contacto que en aquel momento. El porcentaje de ponches ha aumentado en el mayor margen desde la Segunda Guerra Mundial, por lo que los bateadores tienen muchas menos oportunidades de chocar la pelota que en 2019. Aunque la cantidad de jonrones sea tan alta como siempre, esta temporada probablemente será recordada en cambio como el  año en que murió el promedio de bateo.

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