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Image credit: John David Mercer-USA TODAY Sports

Traducido por Marco Gámez

En días recientes, fuimos testigos de algunas revelaciones importantes sobre la pelota de beisbol que se usó en 2020 y la que se usará en 2021. En teoría, esto debería haber proporcionado más claridad sobre el monitoreo de la pelota por parte de MLB y el tipo de tasa de jonrones que podemos esperar en el futuro. Pero, al examinar detalladamente el desempeño de la pelota en 2020, aparece un comportamiento extremadamente extraño sin una explicación clara, lo que puede predecir más caos en 2021.

Si aún no lo ha escuchado, MLB planea elaborar una pelota menos voladora en 2021. Después de comenzar un primer proceso de producción en 2020, la liga decidió retirar esas pelotas y probarlas antes de enviarlas a toda la liga. Pero, un segundo artículo de investigación, escrito por Stephanie Apstein de Sports Illustrated, sugiere que la historia que proporcionó MLB en el memorando entregado a los equipos es un poco más compleja. El artículo de Apstein presentó la investigación de Meredith Wills sobre las características físicas de las pelotas de béisbol, que parecía demostrar que en la temporada pasada se utilizaron dos tipos de pelotas.

Y hay una insinuación de que la hipótesis de Wills también es correcta en los datos de resistencia al aire. Por un lado, la aerodinámica de las pelotas de béisbol utilizadas el año pasado fue dramáticamente menos consistente que en 2019 o en temporadas anteriores. Por el otro, al observar las cifras de resistencia diaria en la mayoría de los parques aparece un patrón marcado por dos picos que no está presente en la mayoría de los años: la resistencia fue alta o baja en relación con el promedio, pero a menudo no estaba en el medio (como ocurre normalmente).

Si MLB usó más de un tipo de pelota en 2020 debido a cambios en la producción, también se esperaría que los equipos no usaran una combinación uniforme de pelotas de béisbol en el transcurso del año: una iría primero, y luego la otra. Según el memorando en la historia de Rosenthal y Sarris, la fabricación de la pelota de béisbol para 2020 continuó durante algún tiempo antes de que la liga interviniera y les pidiera que volvieran a la antigua técnica en la línea de ensamblaje, por lo que si Rawlings envió accidentalmente algunas de las “nuevas” pelotas de béisbol antes de que MLB les dijera que no lo hicieran, podría haberse producido un cambio en el transcurso de la temporada. Si bien las cifras de resistencia al aire tienden a ser bastante imprecisas y sensibles a las condiciones climáticas y, especialmente, al viento en un día determinado, hubo una correlación notable en el desempeño de las pelotas de béisbol en los dos estadios con la aerodinámica mejor controlada (debido a los techos): Tampa Bay y Houston. Este gráfico muestra la desviación de resistencia al aire semanal en los juegos en Houston (línea roja) y en Tampa Bay (línea azul).

Estos dos estadios muestran patrones de resistencia al aire notablemente similares a lo largo del año. Esto sugiere que Rawlings estaba enviando cajas de pelotas de béisbol a los dos equipos aproximadamente en el mismo momento, y que esos lotes diferían en cuanto a cómo se desempeñaban: la resistencia al aire de las pelotas de béisbol utilizadas más adelante en el año fue significativamente menor que las utilizadas a principios de 2020.

Las fluctuaciones en la resistencia al aire de la pelota han sido la causa principal del aumento de jonrones desde mediados de 2015, pero el año pasado se incorporó una nueva pieza del rompecabezas a la historia: la velocidad de salida también comenzó a cambiar. La velocidad de salida es en parte un producto del bateador, las condiciones atmosféricas, la velocidad del lanzamiento y una serie de otras variables, pero una de las principales es el COR (coeficiente de restitución) de la pelota de béisbol, que es un término físico elegante para “rebote”. Cuanto más rebota una pelota de béisbol, más energía del bateador que la golpea se transfiere a su velocidad posterior, y más fuerte sale del bate.

Nos enteramos por el artículo publicado por Rosenthal y Sarris en el Athletic la semana pasada que MLB/Rawlings estaban reduciendo a propósito el COR de la pelota para 2021, con el fin de mejorar la consistencia. El año pasado, sin embargo, hubo fluctuaciones en la velocidad de salida de la pelota que sugieren que Rawlings pudo haber estado ajustando el núcleo de la pelota antes de lo previsto. En particular, hubo una correlación pequeña, pero estadísticamente significativa, entre el cambio semanal de la pelota en el coeficiente de resistencia al aire y el cambio en la velocidad de salida. Cuando la resistencia se incrementó, la velocidad de salida bajó, en un grado bastante sorprendente: si la resistencia se incrementó en 0.01, la velocidad de salida disminuyó aproximadamente en 0.5 mph (0.80 kph). Estos son números pequeños, pero pueden bastar para, por sí mismos, elevar o reducir las tasas de jonrones entre un 5 y un 10%, lo que es un cambio considerable al ocurrir de una semana a la siguiente.

Y eso no es todo. En los playoffs del año pasado, noté que la velocidad de salida de repente comenzó a aumentar. Con datos revisados ​​y más completos hasta el final de la postemporada del año pasado, ese pico parece aún más notable y menos probable que sea producto del factor aleatorio. Este gráfico muestra la velocidad de salida media durante la temporada de 2020.

El aumento en la velocidad de salida persiste incluso si controlas el clima, el mayor calibre de los jugadores en la postemporada y los parques en los que jugaban. Unas casi tres millas por hora (4.82 kph), es una diferencia demasiado grande para ser una variación aleatoria y es lo suficientemente significativa como para tener significativo impacto en el nivel ofensivo de la postemporada.

Los problemas de la liga para mantener un nivel constante de rendimiento de la pelota han sido analizados a fondo, tanto aquí, como en the Athletic, Sports Illustrated, FanGraphs, e incluso por su propia comisión de científicos. Está claro que la resistencia al aire está cambiando y haciendo subir y bajar las tasas de jonrones de año en año, pero 2020 inyectó un nuevo parámetro que cambia rápidamente la discusión sobre COR / velocidad de salida. Lo que sucedió el año pasado no encaja perfectamente en la historia que la liga contó en su memo: no hubo una pelota consistente en el transcurso del año, ni de una semana a otra o de un estadio a otro y ni siquiera de la temporada regular a los playoffs (por segundo año consecutivo).

Por el contrario, lo que sucedió el año pasado se parece mucho al caos: los lotes de pelotas variaron de manera predecible en su rendimiento, algunos tenían más resistencia al aire y menos velocidad de salida, pero de manera impredecible en términos de cuándo ciertos lotes comenzaron a usarse. MLB nos hizo saber este año que vendría una pelota que volaría menos, pero considerando sus luchas para mantener un nivel de rendimiento en los últimos años, es posible que tengamos una pelota que vuele menos algunas semanas y una pelota más viva en otras. Y para los jugadores y equipos, parece cada vez más probable que cada postemporada cuente con la “sorpresa de octubre” de un nuevo tipo de pelota, lo que hará que los playoffs, que ya son aleatorios, sean aún más divertidos.

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